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Dos décadas después, todavía no hablamos lo suficiente de sexo

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Mientras los ojos y oídos del mundo se concentran en la conferencia bi-anual Internacional sobre el SIDA de esta semana en Washington, vale la pena destacar algunos de los avances más importantes realizados en América Latina y el Caribe sobre la lucha contra el VIH / SIDA.

 

Durante las dos últimas décadas, la región ha mejorado significativamente en  la sensibilización sobre el tema y en crear un debate más completo, desarrollando estrategias nacionales para el VIH / SIDA (i) e incluyendo la integración de las respuestas a la epidemia en los sistemas de salud e impulsando el conocimiento casi universal de los factores de riesgo.

 

Aún y así, todavía no estamos hablando lo suficiente sobre el sexo.

 

 

He aquí el por qué. Como la prevalencia del VIH se estabiliza, la región necesita prestar más atención a las poblaciones de mayor riesgo en lugar del público en general. Entre los colectivos de riesgo se encuentran hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores sexuales, usuarios de drogas intravenosas, y poblaciones móviles. Trabajar con el público en general ha sido fundamental para dar a conocer el problema y ofrecer apoyo a los programas públicos. Pero mientras la mayoría de las nuevas infecciones se producen en poblaciones específicas, no es posible avanzar hasta que los programas de VIH sirvan a los grupos más vulnerables.

 

Incluso hoy en día, son sólo una pequeña fracción de los programas lo están haciendo. Los esfuerzos siguen siendo insuficientes para:
 

  • identificar a la población en mayor riesgo
  • controlar los comportamientos de riesgo, tales como la práctica sexual y el consumo de drogas
  • detectar y comprender la aparición de nuevos casos de VIH a través de la supervisión de los patrones de comportamiento.


Por otra parte, los tabúes culturales, el estigma y la homofobia, muchas veces han restringido el debate acerca de las prácticas sexuales y de comportamiento que impulsan la epidemia del VIH / SIDA en el Caribe. Es difícil conseguir una respuesta consolidada por cuenta del ambiente altamente estigmatizado que rodea estos grupos. Esto, a su vez, ha dejado tales grupos en riesgo constante.

 

Pero a pesar de los desafíos que enfrentan los países para llegar a la mayoría de las personas en situación de riesgo, la región puede aprender de muchas experiencias prometedoras, que pueden ayudar a dar forma a un diálogo político más abierto para hablar de sexo.

 

  • Comprendiendo los patrones de comportamiento en las poblaciones de más riesgo. La primera encuesta de supervisión de comportamiento de la República Dominicana se llevó a cabo a través de un enfoque participativo innovador, que produjo resultados significativos sobre la situación de la epidemia entre los que corren mayor riesgo de contraer VIH / SIDA. En Barbados se realizó una encuesta de  comportamiento serológico sobre hombres que tienen sexo con hombres utilizando el mismo enfoque que en la República Dominicana. Por su parte, en Centroamérica, todos los países han desarrollado una agenda de investigación para vigilar a las segundas generaciones. En conjunto, estos estudios están creando conciencia sobre las prácticas sexuales y de comportamiento de las personas más vulnerables, y generando conocimiento para llegar a estos grupos de manera más eficiente.
  • Comprendiendo la práctica sexual entre los trabajadores sexuales. Los trabajadores sexuales que participaron en el Programa Nacional del VIH/SIDA de Brasil están reportando un uso más alto de preservativos -con clientes y parejas regulares- que los que no participan del programa. En Jamaica, los esfuerzos de prevención se han traducido en que el 90% de las trabajadoras sexuales ya usan regularmente el preservativo con sus clientes más recientes. El país ha comenzado a medir el porcentaje de mujeres profesionales del sexo que declaran haber usado un preservativo con su última pareja de pago habitual. Aunque esto puede parecer una pequeña distinción, se trata de un tema crucial, ya que el uso del condón es generalmente menor cuando se trata con nuevos clientes.
  • Enfocando los servicios de prevención a los hombres que tienen sexo con hombres (HSH). El programa Nacional del VIH / SIDA en Brasil ha proporcionado servicios específicos orientados  a los hombres homosexuales o bisexuales, entre los cuales la proporción del VIH es considerablemente superior a la de la población en general. En San Vicente y las Granadinas, un importante estudio sobre HSH ha proporcionado datos útiles para orientar los servicios a prestar a este colectivo. El estudio es único en la el Caribe, dado el alto nivel de estigma y discriminación que prevalece en la región.
  • Enfocando el tratamiento para las poblaciones de mayor riesgo. En Barbados, el 86% de las personas que necesitan antirretrovirales (ARV) ya tienen acceso a la medicación. Con esta cifra, se ha superado el objetivo nacional –marcado en el 80%-, y sitúa al país en una posición de liderazgo, ya que garantiza el acceso universal al tratamiento del VIH a su población. En la actualidad se están realizando estudios de comportamiento entre las poblaciones clave de Barbados con la finalidad de entender mejor las causas de la epidemia, y a la vez garantizar que los nuevos casos detectados tengan acceso a los servicios de tratamiento.
  • Participación de las sociedad civil para llegar efectivamente a más personas en riesgo. Guyana y los países del Caribe Oriental -San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas- han creado alianzas con Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) para cubrir a la mayoría de las personas en riesgo. Desde el inicio de su programa con las OSC, Guyana se centró en los grupos de mayor riesgo, dando lugar a un nuevo sitio web que ha contribuido a desarrollar un sentido de comunidad entre los HSH. Saint Kitts y Nevis se asoció con la Alianza Caribeña para HIV / AIDS, una organización internacional que trabaja con grupos vulnerables y de alto riesgo en la prevención del SIDA. Gracias a esto, fueron capaces de abarcar a más del doble personas en situación de riesgo que antes. Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas también se centraron en grupos de riesgo para sus actividades conjuntas con las OSC.

 

Estas experiencias, que surgen de un contexto social altamente estigmatizado, arrojan un rayo de optimismo para América Latina, el Caribe y sus socios, para redoblar nuestros esfuerzos y llegar a quienes más lo necesitan. Así que hablemos de sexo, ¿de acuerdo?

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