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Iberoamérica: Contribuyendo a la prosperidad a largo plazo de un continente

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Durante mi reciente viaje a España para representar MIGA en un foro sobre el futuro de las infraestructuras portuarias en Iberoamerica organizado por Tecniberia, tuve la oportunidad de comprobar y apreciar los grandes logros alcanzados por muchas naciones iberoamericanas en los últimos lustros.

La “década de prosperidad sostenida” de Iberoamérica es uno de los hechos más notables en la corta historia económica del SXXI por la novedad que esta circunstancia representa. La región goza en estos momentos del periodo más prolongado de crecimiento de su historia contemporánea, y tan sólo el empuje de China y las nuevas potencias asiáticas, pueden comprometer esa primera posición en este podio imaginario de hitos económicos del S XXI.

Tras algunos intentos fallidos en el pasado, parece que Iberoamérica ha conseguido romper definitivamente su particular trampa maltusiana (a periodos cortos de crecimiento boyante le seguían ineludiblemente profundas crisis) en la que se ha visto envuelta una y otra vez durante todo el SXX y se ha afianzado, de una vez por todas, en la senda del progreso.

No obstante, no existe espacio para la complacencia y la contemplación pasiva de lo conseguido en esta década prodigiosa. Los líderes y gobiernos iberoamericanos tienen que continuar luchando por la consolidación definitiva de sus economías, por erradicar las malas praxis pasadas y adquirir nuevos recursos humanos y la infraestructura técnica para introducir a sus naciones entre las más avanzadas del mundo, superando los riesgos de una posible ralentización del crecimiento mundial.

La región sigue afrontando claros desafíos como son: el fortalecimiento de las clases medias, la reducción de las gran desigualdad de ingreso, la explotación de los vastos recursos naturales y la participación de los grupos minoritarios, o incluso en algunos casos mayoritarios, de indígenas en la vida política y social. Enrique Iglesias, titular de la Secretaría General Iberoamericana (Segib) y expresidente del BID señaló recientemente que "a Iberoamérica no le va a seguir siendo tan fácil como hasta hace poco, el viento a favor se terminó y ahora hay que navegar con motor propio y, a veces, con vientos en contra…Hay que ponerse a pensar en esos nuevos términos."

Nuevos desafíos, nuevas alianzas

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Los Organismos Multilaterales y los países del Sur de Europa deben cooperar más intensamente para restablecer la competitividad global de sus economías.

Una de las lecciones aprendidas en los últimos años es que los procesos de desarrollo económico son reversibles. Las otrora economías estrellas del Sur de Europa languidecen hoy en día envueltas en un lento y doloroso proceso de reajuste encaminado a la restructuración de sus sectores productivos y a su defintiva entrada en el SXXI, en lo que a términos económicos se refiere.

Cada vez es más evidente que la recuperación de estos países no se logrará simplemente con la reforma de sus estructuras administrativas y normativas debido a la complejidad de los problemas que afrontan. Tal vez, uno de los más complejos sea la interrupción del flujo del crédito a la economía real, el cuál está afectando gravemente los países del sur de Europa. Esta escasez está dañando seriamente la competitividad de los mismos a nivel internacional y comprometiendo cualquier posible atisbo de mejoría, poniendo, en definitiva, en riesgo la recuperación de la economía mundial.