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Nuevos desafíos, nuevas alianzas

Jose Carlos Villena Perez's picture

Los Organismos Multilaterales y los países del Sur de Europa deben cooperar más intensamente para restablecer la competitividad global de sus economías.

Una de las lecciones aprendidas en los últimos años es que los procesos de desarrollo económico son reversibles. Las otrora economías estrellas del Sur de Europa languidecen hoy en día envueltas en un lento y doloroso proceso de reajuste encaminado a la restructuración de sus sectores productivos y a su defintiva entrada en el SXXI, en lo que a términos económicos se refiere.

Cada vez es más evidente que la recuperación de estos países no se logrará simplemente con la reforma de sus estructuras administrativas y normativas debido a la complejidad de los problemas que afrontan. Tal vez, uno de los más complejos sea la interrupción del flujo del crédito a la economía real, el cuál está afectando gravemente los países del sur de Europa. Esta escasez está dañando seriamente la competitividad de los mismos a nivel internacional y comprometiendo cualquier posible atisbo de mejoría, poniendo, en definitiva, en riesgo la recuperación de la economía mundial.

Por ejemplo, si nos detenemos en el sector exterior español, observamos que TECNIBERIA, una de las mayores asociaciones industriales que reúne a las empresas de ingeniería más importantes del país, ha alertado recientemente de los riesgos de que se desate una espiral negativa que arrase con todo un sector productivo fruto de la combinación de los tres factores siguientes: drástica reducción del mercado interno, escasez de crédito para abordar los proyectos y los concursos en el exterior, y contagio de la crisis de deuda soberana a las pocas entidades financieras españolas, públicas y privadas, con capacidad suficiente y voluntad para apoyar a las empresas en el exterior. Así, mientras que el sector exterior de la economía ha comprendido que debe salir más allá de su zona de confort iberoamericana si quiere sobrevivir, los factores anteriormente mencionados lastran gravemente sus posibilidades de éxito. La situación empeora si consideramos que, tradicionalmente, la banca española no ha sido especialmente activa en el sector de las finanzas corporativas internacionales en comparación con sus homólogas europeas y mundiales. En el top 15 de entidades por volumen de servicios de asesoramiento financiero en 2012 en España sólo había dos entidades españolas, los dos grandes bancos nacionales, el resto del ranking estaba compuesto por filiales de entidades foráneas. La estigmatización de la marca del Sur de Europa por parte de las entidades internacionales ha hecho la crisis crediticia aún más grave.

Ante situaciones como la descrita, los países del Sur tienen que ser conscientes de la necesidad de formar nuevas alianzas para hacer frente a estos grandes nuevos desafíos que les aguardan en sus caminos hacia la recuperación.

Por su parte, en esta coyuntura, los organismos multilaterales involucrados en el desarrollo del sector privado, en particular MIGA y IFC como miembros del Grupo del Banco Mundial, pueden y deben jugar un papel relevante.

IFC y MIGA deben intensificar sus esfuerzos para identificar a inversores del sur de Europa con sólida trayectoria y asegurarse de que estén informados acerca de sus productos y herramientas. IFC puede paliar parcialmente la falta de crédito que afrontan estas empresas a través de préstamos directos, así como también colaborar para fortalecer los sistemas bancarios nacionales en el ámbito de las finanzas corporativas internacionales mediante la cofinanciación de proyectos. MIGA, como agencia proveedora de seguros de riesgo político, puede ayudar a mitigar el perfil de riesgo de las inversiones transfronterizas facilitando las decisiones de inversión. Adicionalmente, la cobertura de MIGA puede asimismo facilitar la obtención de financiación por parte del sector privado, ya que muchos prestamistas se encuentran mas predispuestos a apoyar proyectos asegurados por MIGA, contribuyendo igualmente, a la iniciación del sector bancario en el exterior.

Reto Dual

En definitiva, la combinación de todos los elementos anteriormente descritos configuran un reto dual: por un lado, es imperativo que las instituciones multilaterales como el Banco Mundial tomen consciencia de que, en ausencia de la capacidad de proporcionar apoyo directo a los gobiernos en el Sur de Europa (ya que estos países son desarrollados y por lo tanto no son elegibles), existen otras formas y herramientas que pueden ser utilizadas para apoyar a las empresas de estos países. Colaborando con estos estados, las instituciones multilaterales pueden a la vez, aliviar los sufrimientos de estas economías, mientras que indirectamente apuntalan el desarrollo económico en todo el mundo mediante la restauración de la confianza y las expectativas de crecimiento.

Por otro lado, como el ex General Counsel de MIGA, Luis Dodero, señaló recientemente en una conferencia en Madrid, los gobiernos de estos países deben redoblar sus esfuerzos para buscar alianzas y sinergias con las instituciones multilaterales. Los estados, como accionistas del Grupo del Banco Mundial, detentan la mejor posición para entender las herramientas disponibles para sus nacionales y promover su conocimiento entre las empresas de sus distintos países.

Hoy en día es indiscutible que la promoción del crecimiento económico en el sur de Europa es esencial para recuperar la estabilidad económica, restablecer la confianza y las expectativas de crecimiento mundial.

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