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Cómo un estudiante en China descubre la gran reserva de datos de libre acceso

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Por Dong Yang El autor es alumno de primer año de doctorado en la Universidad de la Academia de Ciencias de China. Su carrera es Administración Pública.

William Shakespeare escribió una vez que “existen mil Hamlets frente a los ojos de mil personas”. Del mismo modo, diferentes individuos interpretan de manera distinta las bases de datos. Algunos  creen que es un tipo de servicio personalizado,  unos piensan que es un servicio de valor agregado, mientras que otros lo ven como un servicio orientado hacia la búsqueda de soluciones. Para nosotros que somos estudiantes, las bases de datos son esenciales para nuestras tareas de investigación.

Por tratarse de una forma de conocimiento, las bases de datos deben adaptarse a los cambios en las necesidades de los usuarios, apoyando tanto el consumo como la creación del saber. Una buena base de datos ayuda no solo a convertir los “datos” en “resultados”, sino también a lograr el objetivo de reunir sabiduría y generar conocimientos mediante la mejora de la creatividad del usuario, quien puede aprovechar su información de alta calidad. En mi opinión, los Datos de libre acceso del Banco Mundial han cumplido plenamente estas funciones.
 
En 2012, cuando estaba realizando mi práctica en el Centro de Investigaciones sobre el Desarrollo del Consejo de Estado, leí un artículo sobre el informe titulado China 2030: Building a Modern, Harmonious, and Creative Society  (China 2030: Crear una sociedad moderna, armoniosa y creativa). (i) Me fascinaron los completos datos, el riguroso análisis y las innovadoras conclusiones, en especial las abundantes estadísticas empíricas, incluidos en dicha publicación. Esto también despertó mi curiosidad: tenía interés en descubrir las ricas bases de datos que respaldaban el informe.
 
Mientras escribía un documento sobre las zonas sin electricidad, traté de realizar un estudio empírico de estas áreas desde la perspectiva de la política comparada. El trabajo se me hizo difícil debido a la falta de información de otros países. Entonces recordé las bases de datos del Banco Mundial, y visité el sitio Datos de libre acceso para probar suerte. Para mi grata sorpresa, en la categoría Medio ambiente lo primero que atrajo mi atención fue “Acceso a la electricidad (% de población) ”. Aunque los datos solo cubren unos 80 países durante dos años –2009 y 2010–, estos fueron suficientes para respaldar mi análisis comparativo. Con esta información, pude completar mi documento.

 

 
Desde entonces, visito con mucha frecuencia  el sitio Datos de libre acceso del Banco. La amplia información que contiene, además de sus funciones de búsqueda sencillas de usar y eficientes y su interfaz fácil de navegar, me motivan a sumergirme más profundamente en el “mar de conocimientos”.
 
Las bases de datos son un nuevo tipo de servicio que surgió con la economía del conocimiento. En muchos sentidos, representan un nivel más elevado de los servicios de información. Los Datos de libre acceso del Banco Mundial han facilitado el desarrollo, la generación, la organización, la difusión y el uso del conocimiento, además de “posicionar” a los investigadores en los diferentes países, lo que mejora significativamente la eficiencia y calidad de nuestras investigaciones.
 
Para mí, el sitio Datos de libre acceso  del Banco es poderoso e irremplazable  tal como lo son las luces de la navegación, y guía al “buque de la investigación” para llegar a buen puerto.

 

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