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Hacer más con menos: evaluemos nuestro consumo y producción

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Esta publicación forma parte de una serie de blogs (i) relativo a  los objetivos de desarrollo sostenible y los datos de laedición 2016 de los Indicadores del desarrollo mundial . Chris Sall y Esther Naikal son coautores de este blog.

Un tercio de toda la energía se usa para producir alimentos, pero un tercio de los alimentos se pierde o se desperdicia. Si se ahorrara un cuarto de los alimentos que se pierden, esto sería suficiente para alimentar a 870 millones de personas. “Hacer más y mejor con menos” significa satisfacer las necesidades básicas de la gente y promover una mejor calidad de vida, disminuyendo al mismo tiempo los residuos nocivos y la contaminación. El uso de los recursos naturales de una manera más eficiente también es una manera de avanzar en este sentido. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 procura garantizar patrones sostenibles de consumo y producción.

Administrar los recursos naturales de manera eficiente

El ahorro neto ajustado (ANS, por sus siglas en inglés) es un indicador del uso eficiente de los activos naturales (meta 12.2). Este mide la diferencia entre la producción y el consumo nacionales, es decir el cambio en la riqueza de un país. El ahorro neto ajustado tiene en cuenta las inversiones en capital humano, la depreciación del capital fijo, el agotamiento de los recursos naturales y el daño producido por la contaminación. El ahorro positivo es la base para la creación de riqueza y el crecimiento futuro. Las tasas de ahorro negativas indican que hay una trayectoria de disminución de la riqueza y desarrollo no sostenible. El ANS es especialmente útil para evaluar si los países que dependen en gran medida de los recursos naturales están equilibrando el agotamiento de sus recursos naturales mediante la inversión de los ingresos en otras formas de capital productivo, tales como la educación. Los países de ingreso bajo y de ingreso mediano bajo con el nivel más alto de dependencia de recursos también tienden a tener las tasas de ahorro más bajas.

Las causas y el alcance de la pérdida de alimentos varían en las distintas regiones

Satisfacer las necesidades de alimentos de una creciente población mundial y, al mismo tiempo, reducir la pérdida y el desperdicio de los mismos (meta 12.3) plantea un serio desafío. La pérdida de alimentos se define como una disminución de la cantidad o la calidad de dichos productos en cualquier etapa de la cadena de suministro de alimentos, desde el punto en el que se cosechan o producen hasta el punto en que se consumen. El desperdicio de alimentos ocurre cuando los productos comestibles llegan al consumidor, pero caducan, son tirados a la basura, o se descuidan y no se ingieren. El alcance de la pérdida de alimentos varía significativamente por grupo de ingresos y región. En los países de ingreso alto de América del Norte y Asia oriental y el Pacífico, se pierde el equivalente a más de 1500 calorías de alimentos por persona al día, sobre todo a través del desperdicio de alimentos. En cambio, en África al sur del Sahara se pierde el equivalente a 414 calorías por persona al día, en su mayoría durante el proceso de producción, manejo y almacenamiento, antes de que los alimentos lleguen al mercado.

Los países de ingreso alto tienden a tener cantidades más altas de desechos peligrosos

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 tiene como propósito reducir la liberación de productos químicos y desechos al medio ambiente y disminuir al mínimo sus efectos adversos en la salud humana (meta 12.4). Un inventario parcial de más de 3000 sitios tóxicos alrededor del mundo concluyó que la salud de hasta 200 millones de personas que viven cerca de estos lugares puede verse afectada. La generación per cápita de residuos peligrosos prácticamente se duplicó en el mundo entre fines de los años noventa y fines de la década de 2000. En los países de ingreso mediano, esta cifra subió de 17 kilos entre 1996 y 2000 a 42 kilos entre 2006 y 2011 (en estos números no se incluye a Kazajstán, que según se ha informado produjo 40,7 toneladas de desechos peligrosos per cápita en 2010). Sin embargo, los países de ingreso alto que no pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) continúan generando los residuos más peligrosos: 981 kilos per cápita entre 2006 y 2011. La generación de desechos nocivos por parte de los países de ingreso bajo fue de 7 kilos per cápita en el mismo periodo.

Los subsidios a los combustibles fósiles predominan en los países de ingreso alto

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 insta a la racionalización de los ineficientes subsidios a los combustibles fósiles (meta 12.3), aunque existe cierto debate sobre cómo se debería medir esto. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proporciona una estimación integral de los subsidios, que incluye no solo la diferencia entre el precio final que los consumidores pagan y los precios en el mercado internacional, sino que también los costos ambientales y sociales de la contaminación local, el tráfico en las carreteras y el cambio climático. Si se comparan como porcentaje del producto interno bruto (PIB), estos subsidios alcanzan el nivel más alto en los países de ingreso mediano alto, con casi el 14 % del PIB, seguidos por los países de ingreso mediano bajo y los países de ingreso alto no pertenecientes a la OCDE, con alrededor del 11 % del PIB.

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