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Una historia de muchas ciudades: el seguimiento de la urbanización en el mundo

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Esta publicación forma parte de una serie de blogs (i) relativo a  los objetivos de desarrollo sostenible y los datos de la edición 2016 de los Indicadores del desarrollo mundial . Chris Sall también contribuyó en este blog.

 

Cerca del 60 % de las personas vivirá en áreas urbanas en 2030, según la ONU. Gran parte del aumento de la población urbana entre el presente y 2030, y que se traducirá en 1000 millones de habitantes más, se registrará en Asia y África, regiones que atraviesan por transformaciones que cambiarán de manera permanente sus trayectorias económicas, ambientales, sociales y políticas.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 procura garantizar que las ciudades y otros asentamientos humanos sean seguros, inclusivos, resilientes y sostenibles, concentrándose en la vivienda y los barrios de tugurios, el transporte, los procesos de planificación participativa, el patrimonio cultural, el manejo de los desechos, la calidad del aire, la gestión del riesgo de desastres y otras cuestiones.

Vivienda para los nuevos 1000 millones de habitantes urbanos

Proporcionar refugio y servicios adecuados al creciente número de habitantes urbanos es un desafío enorme. Más de la mitad de la población de África al sur del Sahara vive en condiciones de tugurios, lo que el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos describe como una carencia de acceso a una fuente mejorada de agua potable, mejores instalaciones de saneamiento, área suficiente para vivir, una estructura durable o la seguridad de tenencia.

Los avances para mejorar estas condiciones no han sido uniformes. En la República Centroafricana y Mozambique ha aumentado el número de personas que habitan en barrios de tugurios. En cambio, en Rwanda disminuyó el porcentaje de la población urbana que vivía en tugurios desde el 96 % en 1990 al 53 % en 2014. En Malí también se registró un considerable descenso, bajando del 94 % al 56 % .

Contaminación del aire provoca 1 muerte cada 10 segundos


El empeoramiento de la calidad del aire en regiones de rápida urbanización impone una carga cada vez mayor en la salud de las personas. La exposición a la contaminación del aire exterior (según mediciones por niveles de partículas de diámetro inferior a 2,5 micrones [PM2.5]) es responsable de 2,9 millones de muertes al año, alrededor de 1 muerte cada 10 segundos. Los niveles PM2.5 de la contaminación del aire exterior son cuatro veces superiores al límite recomendado en Asia meridional y también son altos en Asia oriental y el Pacífico; la calidad del aire se ha deteriorado en ambas regiones desde 1990.

¿Qué estamos midiendo exactamente?

Como hemos observado (i) previamente, no existe un acuerdo universal sobre las definiciones de “urbano” y de “ciudad“, lo que plantea un desafío a la hora de hacer un seguimiento de los avances del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11. Varias metas de los ODS utilizan términos tales como “población urbana” y “ciudades de más de 100 000 personas”. ¿Pero qué cantidad o densidad necesita tener un asentamiento para ser considerado una ciudad? ¿Es necesario que se realicen ciertas clases de actividades económicas para que un área se considere urbana? En las afueras de una ciudad, ¿dónde precisamente termina una zona urbana y comienza una zona rural? Cada país define y mide sus zonas urbanas de manera diferente, lo que complica la comparación de tendencias respecto de la urbanización entre los países.

Seguimiento de la urbanización y la contaminación desde el espacio

Los datos satelitales ayudan ahora a los investigadores a aplicar nuevas técnicas para medir la urbanización y desarrollar una base de datos estandarizada sobre las ciudades. Por ejemplo, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) ha realizado mapas de prácticamente todos los asentamientos humanos alrededor del planeta en el marco del proyecto Huella Urbana Mundial, (i) usando datos de radar. De manera similar, el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea produce una Capa de información sobre asentamientos humanos en el mundo, (i) usando imágenes satelitales, la que sigue la pista al crecimiento urbano desde 1975. Los investigadores de la Comisión Europea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Mundial han usado estos tipos de datos para aplicar definiciones estandarizadas de las zonas urbanas, que ya están cambiando nuestra comprensión acerca de la urbanización. Por ejemplo, al emplear estas definiciones estándares, muchos países en América Latina parecen relativamente ser menos urbanos que lo que habíamos pensado previamente, y los países en Asia meridional parecen ser mucho más urbanos. Estos enfoques estandarizados, junto con los nuevos datos satelitales, están cambiando ya algunas opiniones antiguas sobre la distribución de las ciudades en el mundo.

Los niveles de contaminación también se pueden monitorear con observaciones satelitales de las partículas aéreas sobre las zonas rurales y urbanas. Aunque no existe un sustituto para el seguimiento a nivel del suelo, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas, grandes partes del planeta no tienen todavía esta infraestructura de monitoreo, de modo que las tecnologías de teledetección, como las que se usan para el estudio Carga Mundial de Morbilidad, (i) continúan siendo una herramienta poderosa para medir la exposición en gran escala a los contaminantes del aire.

Periódicamente, se están lanzando más satélites de observación de la tierra, los que envían de vuelta terabytes de datos útiles a diario. Estas y otras nuevas fuentes de información pueden ayudar a ofrecer un panorama mundial sobre el alcance y la naturaleza del desafío de la urbanización, y a medir nuestros avances hacia el logro de ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

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