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Los 65 millones de desplazados por los conflictos constituyen un desafío para los actores en el ámbito del desarrollo

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La publicación del informe sobre Tendencias globales del desplazamiento forzado en 2015 del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados apareció en los titulares esta semana. El número de desplazados por la fuerza aumentó una vez más, llegando a aproximadamente 65 millones de personas en todo el mundo.

Si todas estas personas vivieran en un país, este tendría una población superior a la del Reino Unido. Se trata de un evidente desafío para el desarrollo, dado que los desplazados a menudo son personas pobres en condiciones de gran vulnerabilidad. Su presencia también cambia el contexto en el cual los países y las comunidades de acogida diseñan e implementan sus propios esfuerzos de reducción de la pobreza.
Refugiados sirios en el pueblo de Zouq Bhanin (Líbano).
Refugiados sirios en el pueblo de Zouq Bhanin (Líbano).

Detrás de estas estadísticas existe un enorme sufrimiento humano. La historia personal de cada persona desplazada por la fuerza es con frecuencia desgarradora. Si esta historia se multiplica por 65 millones se convierte en una tragedia mundial.
 
Pero ¿quiénes son exactamente estos 65 millones de desplazados? De hecho, la cifra total encubre diferencias importantes en al menos tres grupos distintos.

Hay alrededor de 20 millones de refugiados y solicitantes de asilo bajo el mandato del ACNUR: se trata de personas que han cruzado una frontera internacional huyendo de la violencia y la persecución. A menudo viven “en un limbo” con derechos limitados y perspectivas inciertas por un periodo prolongado de tiempo. Ellas han escapado en su mayoría de un reducido número de conflictos que han estado ocurriendo durante mucho tiempo en Siria, Afganistán, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, y otros lugares.


Existe también una cantidad adicional de 5 millones de refugiados palestinos. Se definen de manera específica, y es probable que permanezcan siendo refugiados hasta que se resuelva la situación de Palestina, incluso si obtienen una nueva ciudadanía en otro país. Se considera que su número aumentará con el crecimiento demográfico que se registra hasta el momento.

Y hay unos 40 millones de desplazados internos, que han huido de sus hogares como resultado de la violencia o la persecución, pero aún siguen siendo ciudadanos de su propio país. En cierto modo, sumar los desplazados internos y los refugiados es similar a sumar los migrantes internos y los migrantes internacionales por razones económicas, algo que raramente hacemos.

Desde la perspectiva del desarrollo, cada uno de estos grupos necesita un tipo de apoyo diferente, y por supuesto dentro de cada grupo hay distintos niveles de vulnerabilidad.

Además es fundamental subrayar que el desplazamiento forzado es principalmente un desafío para los países en desarrollo, en particular en Oriente Medio, África y Asia meridional. Si bien los titulares noticiosos se centran en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los 10 países que acogen a más refugiados están en el mundo en desarrollo, y son Turquía, Pakistán, Líbano, Irán, Etiopía, Jordania, Kenya, Uganda, República Democrática del Congo (RDC) y Chad. Estos 10 países, que incluyen a cinco países de África, reciben casi el 60 % de los refugiados del mundo. El número es aún mayor para todos los países de ingreso mediano y bajo. Durante tres años consecutivos, han acogido al 86 % del total mundial de refugiados.

En comparación, los países de ingreso alto reciben el 14 %, siendo los principales anfitriones, según cifras del ACNUR, Alemania (316 100), la Federación de Rusia (314 500), Francia (273 100), Estados Unidos (273 000), Suecia (169 500), Canadá (136 000), el Reino Unido (123 100) e Italia (118 000). La realidad es que los países no comparten las responsabilidades de manera equitativa.

Es importante tener en cuenta que, si bien estos datos son valiosos, todavía siguen siendo incompletos. La comunidad del desarrollo necesita más pruebas si queremos brindar una respuesta adecuada. Necesitamos comprender mejor quiénes son los desplazados, y qué tipo de vulnerabilidades tienen. Necesitamos conocer mejor las comunidades en las que viven. Necesitamos pensar de qué manera se podría ayudar para lograr soluciones duraderas en cada situación.

Obtener un panorama exacto de la magnitud del desplazamiento forzado es una tarea difícil, sin embargo para centrar la asistencia para el desarrollo y ayudar a los desplazados de manera más eficiente es necesario que se entienda mejor la información disponible y se realicen esfuerzos para mejorar la calidad de los datos y así. El hecho que el desplazamiento forzado es una crisis urgente ha provocado una mayor colaboración en este frente también, y el Grupo Banco Mundial está trabajando para cooperar con asociados como las Naciones Unidas, los bancos multilaterales de desarrollo (i) y la Comisión Europea. (i)

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