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Ahora sí el mundo mira hacia Latinoamérica, y por sus éxitos

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En la pasada década la presencia latinoamericana en la agenda global era anécdotica, periférica y accidental.

Eramos el continente olvidado. La atención del mundo y la de los países ricos se centraba en otras regiones, en los conflictos bélicos, en la amenaza del terrorismo. Mientras tanto, en América Latina se vivía un intenso proceso de búsqueda de equilibrios entre la voluntad de encontrar vías para vencer la desigualdad social y la necesidad de hacerlo sobre la base de una sólida política económica y fiscal.

Quedaba cada vez más claro que en la región podían convivir diferentes modelos y que la idea de los consensos continentales monolíticos no respondía a las circunstancias concretas de cada uno de los países.

La diversidad respondía a la realidad de una región que presenta características políticas, económicas y culturales disímiles en los diferentes países. En todo caso, y al entrar en la década del 2010, lo cierto es que América Latina, con la diferencias ya señaladas, se colocó más cerca de lo que la ciudadanía esperaba: una política económica previsible, responsable, que abriera al mismo tiempo la oportunidad a una mayor equidad desde el punto de vista social.

Así las cosas, entre 2002 y 2008, la región logró que 60 millones de latinoamericanos dejaran la pobreza y por primera vez en 30 años los índices de desigualdad comenzaron a movilizarse en un sentido positivo.

Tras sufrir el impacto de una crisis global que encontró a los latinoamericanos con una capacidad de respuesta que pocos auguraron, 2010 se presenta como un año de crecimiento sólido, por encima del 5 por ciento, y las perspectivas si bien tienden a estabilizarse son alentadoras.

En varios paises la tendencia hacia una planificacion del gasto público basada en resultados, gana cada vez más espacio en el debate de las políticas gubernamentales y los políticos que las promueven son recompensados con la aprobación de la ciudadanía.

Este renacimiento latinoamericano, ha comenzado a abrir los ojos de quienes hace pocos años le daban la espalda a la región. Varias centros de estudios euro-latinoamericanos instan a los paises europeos a reforzar sus lazos con América Latina, que como nunca antes se maneja de forma independiente en el concierto internacional, tal como lo caraterizara "The Economist" en su reciente informe regional.

"El patio trasero de nadie" tituló la revista su informe especial, una clara evidencia de que las áreas de influencia del pasado poco tienen que ver la con la realidad de hoy.

Con Argentina, Brasil y Mexico en el G-20 y especialmente con Brasil, jugando un papel cada vez más relevante en el escenario global, América Latina parece haber encontrado la fórmula para recuperar la relevancia perdida y, en todo caso, lograrlo por sus éxitos y no por las crisis, la interrupciones de la democracia o los escándalos.

La Conferencia de las Americas 2010, es una buena oportunidad para levantar la mira y apuntar con optimismo hacia las asignaturas pendientes para reforzar las nuevas tendencias: innovación, desarrollo científico y tecnológico, mejor infraestructura, gestión de riesgo ante las amenazas del cambio climático y los desastres naturales.

Una agenda para ensanchar el bienestar de todos los ciudadanos.

 

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