Syndicate content

El caso de la violación de Nueva Delhi, un año después

Maria Correia's picture
Esta página en: العربية | Français
Este blog está también disponible en: Inglés

El 16 de diciembre de 2012 será recordado en el futuro inmediato como el día en que seis hombres violaron salvajemente a una estudiante de 23 años en un autobús en Nueva Delhi. La joven murió a causa de las lesiones 13 días después. El acontecimiento conmocionó al país y provocó revueltas sin precedentes en la capital de India y en toda la nación. Llamó la atención internacional y nos recordó que la violencia contra la mujer sigue siendo la principal causa de mortalidad femenina en todo el mundo.
 
Hoy, durante el primer aniversario de lo que se denomina simplemente la “violación de Nueva Delhi”, nos vemos obligados a hacer una pausa y reflexionar. En septiembre, cuatro hombres fueron condenados a muerte por el delito pero ¿esto cerró la causa? Más allá de las protestas y los pedidos públicos, ¿ha habido un cambio significativo en India?

 
Las protestas públicas generalizadas después de la violación provocaron una respuesta casi inmediata en los diferentes niveles del Gobierno. Diez días después de la violación, se creó un comité de expertos que, pocos meses más tarde, dio lugar a una enmienda del código penal. Las detenciones posteriores del conocido líder espiritual Asaram Bapu y el respetado e influyente editor de noticias Tarun Tejpal por denuncias de violación, señalaron la ruptura de la cultura del silencio sobre este tema en India. Más recientemente, durante las elecciones de diciembre en Nueva Delhi, los políticos incluyeron en sus campañas el problema de la seguridad de las mujeres: algo inédito en la política del país.
 
Sin embargo, medidas tales como la modificación de la ley no son la solución, sobre todo frente a la impunidad y la ineficacia del aparato policial indio. La violencia de género está enraizada en normas sociales, y valores y prácticas culturales profundamente arraigados –incluido el sistema de dote, ilegal en sí mismo– que generan una condición inferior de la mujer en la sociedad y un sentido de derecho y superioridad del hombre. Como señala Ratna Kapur, renombrado experto indio en cuestiones de género:
 
“La preparación de los padres indios para que los hombres jóvenes sientan que tienen derechos adquiridos engendra un sentido de masculinidad y privilegios masculinos. Esta preferencia por el hijo erosiona al mismo tiempo la posibilidad de respeto hacia las mujeres, dado que las niñas son consideradas no deseadas o una carga. Tales desigualdades producen odio contra las mujeres en el ámbito público que estamos observando en todo el país. Cuando las mujeres no se acobardan o muestran su vulnerabilidad —invitando así a la protección del viril varón indio— lo que sigue es un sentimiento de mutilación y agravio por parte de estos hombres”.
 
Acabar con la violencia de género en India requiere, por lo tanto, una seria introspección colectiva de todos los ciudadanos –tanto hombres como mujeres– que por su crianza y otras acciones y comportamientos, dan lugar inconscientemente a los mismos hombres que perpetúan estos crímenes atroces.
 
En el Banco Mundial, la violación de Nueva Delhi afectó a muchos de nosotros en un nivel muy personal.
 
El caso llamó la atención inmediata de la entonces vicepresidenta Isabel Guerrero, que había sido enviada a Nueva Delhi como directora a cargo de las operaciones en India. Su profunda preocupación dio lugar a una respuesta urgente del Banco, que un año más tarde se tradujo en un programa multifacético (i) regional en Asia meridional, centrado en investigaciones, apoyo técnico a proyectos, y un nuevo Laboratorio de innovación que pondrá a prueba las intervenciones en el tema de la violencia de género.
 
El programa se puso en marcha con una primera conferencia titulada Unir fuerzas para acabar con la violencia contra las mujeres (i), y un Hackatón para terminar con la violencia contra las mujeres (i) organizado por la juventud en Katmandú en junio de 2013. Este evento reunió a jóvenes expertos en tecnología de Nepal para desarrollar soluciones de tecnología de la información y las comunicaciones destinadas a la lucha contra la violencia de género.
 
En julio, el Banco inició un estudio regional integral sobre Violencia de género en Asia meridional que se presentará en las Reuniones de Primavera de 2014 del Grupo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Recientemente, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la región organizó un chat en línea sobre ¿Cuál es el papel de los hombres en el proceso para acabar con la violencia contra las mujeres?, (i) a fin de debatir esta cuestión que a menudo se pasa por alto. Es la primera de una serie de iniciativas previstas para entender qué impulsa a los hombres a cometer actos de violencia.
 
Para el Banco, estos son solo importantes pasos iniciales, pero nos ofrecen un rayo de esperanza de que algún día el carácter generalizado de la violencia contra las mujeres sea cosa del pasado.
 
 
Maria Correia es gerente sectorial de Desarrollo Social en la región de Asia meridional (i) del Banco Mundial. Es coeditora de The Other Half of Gender (i) (Banco Mundial, 2006).

Añadir nuevo comentario