Por qué un mundo 4°C más cálido no provocará una crisis del agua
En la reciente versión del informe del Banco Mundial Turn Down the Heat (Bajemos la temperatura), los autores predicen numerosas crisis del agua en las tres zonas del mundo que examinan en detalle: Asia sudoriental, Asia meridional y África al sur del Sahara. Cada una de estas sería una verdadera crisis si se agregan inadecuadas decisiones humanas e inestabilidad política y económica. El informe predice un mundo 2°C más cálido durante esta generación y al menos un 40% de probabilidades de llegar a 4°C o más al final del siglo. Para ese momento, estiman que el total de áreas extremadamente áridas y áridas en África se habrán expandido un 10% en comparación con el periodo 1986-2005. Donde aumenta la aridez, los rendimientos de los cultivos se reducen a medida que se acortan las estaciones. En Asia meridional, se prevé la ampliación de la estacionalidad, con una disminución de hasta un 30% de las precipitaciones durante la estación seca y un aumento del 30% en la estación húmeda en un mundo 4°C más cálido. Asia sudoriental enfrenta una combinación de efectos, con aumento de los niveles del mar, urbanización y régimen de precipitaciones, todos los cuales cambian para crear una vulnerabilidad masiva en el delta del Mekong en particular.






Las empresas crean empleos y estimulan el crecimiento. Sin embargo, pueden hacer más. A medida que las presiones en materia de competitividad aumentan y los recursos de todo el mundo se vuelven más difíciles de sostener, las compañías previsoras han comenzado a adoptar nuevas prácticas colaborativas y abiertas que cumplen dos objetivos a la vez: mejorar los resultados y aumentar el impacto en el desarrollo.
El avance hacia una economía del conocimiento y basada en la innovación es una idea que ya está madura. Los vínculos entre conocimiento e innovación (y, por extensión, productividad) son indiscutibles. Y de la misma manera que la productividad es un elemento fundamental de una economía, la educación puede considerarse como un pilar esencial de la economía del conocimiento.

Esta semana tuve el gusto de asistir a la conferencia “