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Camerún

“Sin alimentos no habrá paz”

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Pérdida y desperdicio global de alimentos por región  a. Porcentaje de pérdida total

Se ha hablado mucho sobre los disturbios por la falta de alimentos ocurridos en 2007 luego de las alzas en los precios mundiales de los alimentos. El interés generado por estos hechos está completamente justificado dado que hubo  muertos y lesionados. Además, es muy probable que en el futuro cercano ocurran más sucesos de esta naturaleza, si los precios de los alimentos siguen siendo tan elevados e inestables en el mundo. No se puede esperar que estos desórdenes dejen de pasar cuando se vive en un entorno en que las condiciones meteorológicas son cada vez más impredecibles, en que los Gobiernos para enfrentar las dificultades y presiones  toman fácilmente medidas de políticas comerciales inducidas por el pánico y en que continúan sucediendo desastres humanitarios relacionados con los alimentos.

En la actualidad, las crisis causadas por los precios de los alimentos han provocado una y otra vez una gran inestabilidad sociopolítica de carácter espontáneo, por lo general en las ciudades. Sin embargo, no todos los episodios violentos han surgido repentinamente y se sabe, por ejemplo, que la creciente competencia a largo plazo por la tierra y el agua también genera conflictos. Cuando se suman la pobreza y las disparidades generalizadas, las reivindicaciones básicas y la falta de redes de protección social adecuadas, el resultado es una combinación donde la inseguridad alimentaria y el conflicto estarán estrechamente relacionados. Ciertamente, la lista de estos tipos de eventos violentos es muy extensa y la última edición de mayo de Alerta sobre precios de los alimentos muestra ejemplos ocurridos en Argentina, Camerún, Pakistán, Somalia, Sudán y Túnez.

Los pobres, el Banco y los objetivos de desarrollo del milenio posteriores a 2015

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Algo está cambiando

 
Hace 15 años, la comunidad internacional creó los objetivos de desarrollo del milenio, que incluyen la reducción de la pobreza extrema a la mitad, a través de un proceso que se llevó a cabo a puertas cerradas, principalmente en Nueva York. Pocos años antes, el Banco Mundial había elaborado de manera similar en la ciudad de Washington las directrices de la estrategia de reducción de la pobreza para los países pobres muy endeudados.
 
Afortunadamente, este enfoque ha cambiado.

Por qué necesitamos contar los elefantes (y otros recursos naturales)

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Elephants with Mount Kilimanjaro in the distance. Curt Carnemark / World BankA fines del año pasado, ministros y delegados de unos 30 países se reunieron en Botswana para debatir sobre cómo luchar contra el auge del comercio ilegal de marfil que está diezmando la población de elefantes en África.
 
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) calcula que solo en 2012, 22 000 elefantes fueron asesinados en África central y oriental. Camerún, la República Democrática del Congo, Gabón, Kenya, Tanzanía y Uganda son solo unos pocos de los países afectados por la caza furtiva de elefantes. El marfil obtenido de manera ilegal se utiliza para tallados ornamentales que sirven como símbolos de estatus, iconos religiosos y objetos de coleccionistas para compradores de Asia oriental, Europa y Norteamérica. Esto no es solo una cuestión de conservación. El crimen contra la vida silvestre es también un desafío del desarrollo y de la seguridad: socava la autoridad del Gobierno, fomenta la corrupción, aumenta el suministro de armas pequeñas y destruye valiosos recursos naturales. De modo que la cada vez mayor preocupación política que está recibiendo este tipo de delito —el primer ministro británico David Cameron será el anfitrión de la próxima cumbre en febrero— es una señal del compromiso de autoridades de alto nivel para abordar la crisis.