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Chile

El poder de los aguacates y las piezas de los aviones: Hacer que las cadenas mundiales de valor contribuyan al desarrollo

Daria Taglioni's picture

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A estas alturas, los países en desarrollo están exportando las piezas y los componentes que se usan en algunos de los productos más sofisticados del planeta. Con el aumento de las cadenas mundiales de valor (GVC, por sus siglas en inglés), los trabajadores ya no están simplemente ensamblando partes importadas para la venta en los mercados locales, como lo habían hecho por décadas. Ellos ahora participan en redes internacionales de manufactura, es decir en fábricas que atraviesan las fronteras. 

Este cambio es importante para el desarrollo económico, como lo analizamos en nuestro próximo libro titulado “Making Global Value Chains Work for Development” (Hacer que las cadenas mundiales de valor contribuyan al desarrollo) (i). Las GVC también serán el tema del  evento “Transformar el comercio mundial: Cadenas mundiales de valor y desarrollo”, en el que participarán el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim; el director general de la Organización Mundial de Comercio, Roberto Azevêdo, y el vicepresidente de General Electric, John G. Rice, que se realizará el viernes en el marco de las Reuniones Anuales del Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

1 de cada 3: ¿Qué hace falta para que usted se enfade?

Marina Galvani's picture
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Circunstancia © Hanifa AlizadaLa exposición “1 de cada 3” se inspiró en la obra de una joven fotógrafa afgana, Hanifa Alizada, (i) y elegí su foto “Circunstancia” para este blog, ya que transmite la marcha dolorosa en la que todos estamos presentes para luchar contra este increíble nivel de violencia que sufren las mujeres y niñas en el mundo. La exhibición destaca que esta epidemia realmente no distingue ninguna clase socioeconómica. No reconoce origen étnico, raza, religión, o nivel educativo. El flagelo de la violencia de género trasciende las fronteras internacionales.
Nuevas investigaciones de la Organización Mundial de la Salud concluyen que un 35 % de las mujeres a nivel mundial —1 de cada 3— son sometidas a maltratos durante su vida, en su mayoría por sus maridos o parejas, y estos actos de violencia se traducen en un enorme costo personal y económico.

Acontecimientos terribles, como una violación en grupo en un autobús, son destacados en los titulares de los medios de comunicación, pero en realidad no hay lugar más inseguro para una mujer que su propio hogar. Solo las estimaciones de la pérdida de productividad oscilan entre el 1,5 % y el 2 % del producto interno bruto (PIB), lo que equivale al gasto en educación primaria de la mayoría de los países en desarrollo.
 
Con “1 de cada 3”, el Programa de Arte del Grupo del Banco Mundial busca incentivarla(o) a participar y actuar para combatir la violencia de género.
 
Esta exposición reúne datos concretos a través de unas 80 obras de arte poderosas y con distintas tonalidades, que exploran las diversas formas en que la violencia afecta las vidas de las mujeres y niñas en todo el mundo.
 
Estos trabajos transmiten el impacto de la violencia doméstica tal como la experimentan o presencian los niños, como en las pinturas de Laben John (i) de Papua Nueva Guinea, y de la violencia sexual y de género como arma de guerra, que queda en evidencia en la escultura de Freddy Tsimba de la República Democrática del Congo.
 
El artista Nasheen Saeed de Pakistán representa el abandono total que sufren tantas niñas en sus propias familias, simplemente porque son niñas.

¿Son las supergranjas la solución a la inseguridad alimentaria mundial?

José Cuesta's picture
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Agriculture workers on a strawberry farm in Argentina. © Nahuel Berger/World Bank

En la actualidad, 842 millones de personas pasan hambre en el planeta. La demanda de alimentos seguirá creciendo a medida que la población mundial se aproxime a 9000 millones de habitantes para 2050, por lo cual será necesario mejorar de manera sostenida la productividad agrícola. ¿De dónde provendrán estos aumentos de la productividad? Durante décadas, la opinión generalizada fue que la pequeña agricultura familiar era más productiva y eficiente para reducir la pobreza que la agricultura en gran escala. Pero ahora los defensores de esta última destacan sus ventajas para el aprovechamiento de grandes inversiones y tecnologías innovadoras, así como su enorme potencial exportador.

Los críticos, sin embargo, mencionan serias preocupaciones ambientales, sociales y económicas y sobre el bienestar de los animales, especialmente cuando las instituciones son frágiles. Además, a menudo, las condiciones abusivas y los impactos sociales devastadores que provocan “las apropiaciones de tierras”, particularmente en países con grave inseguridad alimentaria, son bien conocidas.

Entonces, ¿la agricultura en gran escala —específicamente las llamadas  “supergranjas”— es la solución a la demanda de alimentos? ¿O es un obstáculo? A continuación, hay 10 preguntas clave para comprender mejor este tema. He intentado abordarlas en la última edición de la Alerta sobre precios de los alimentos (i) .

Prosperidad compartida: ¿Un eslogan más?

Jaime Saavedra-Chanduvi's picture

Rural migrants in a job skills training course in China. © Li Wenyong/World Bank

¿No podemos simplemente poner fin a nuestros problemas de pobreza? A decir verdad, una gran parte de la reducción de la pobreza que se ha observado en los últimos 10 años puede atribuirse al crecimiento. Y la correlación entre este y el aumento de los ingresos de los pobres es muy alta. Según un reciente documento de David Dollar y varios coautores, los ingresos de los pobres aumentan en promedio a un ritmo similar al de toda la población. Durante muchos años el mantra ha sido que las economías deben crecer y que con ello se reducirá la pobreza. Por ejemplo, en China, (i) el rápido crecimiento produjo una disminución drástica y sostenida de la pobreza y en Chile, muchos años de crecimiento sostenido han dado lugar a una tasa de pobreza extrema de un solo dígito.