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China

Reflexiones sobre la seguridad de los alimentos durante las fiestas de fin de año

Juergen Voegele's picture

Cleaning food in Moldova. Michael Jones/World BankEn el periodo previo a las fiestas, se escribirá mucho sobre cómo los consumidores podemos preparar alimentos de manera segura para garantizar que los amigos y familiares recuerden una maravillosa cena  y no un episodio de intoxicación alimentaria que llevó a un ser querido a la sala de emergencias.
 
Sin embargo, observo a menudo que otras grandes amenazas a la seguridad alimentaria –aquellas que pasan desapercibidas en las granjas,  fábricas, y otros puntos vulnerables de la cadena de suministro de alimentos– no forman parte de la conversación hasta que aparecen productos alimenticios contaminados en las tiendas de comestibles y en los platos de una cena, provocando que se enfermen millones de personas e incluso causando la muerte a algunas de ellas.
 

¿Son las supergranjas la solución a la inseguridad alimentaria mundial?

José Cuesta's picture
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Agriculture workers on a strawberry farm in Argentina. © Nahuel Berger/World Bank

En la actualidad, 842 millones de personas pasan hambre en el planeta. La demanda de alimentos seguirá creciendo a medida que la población mundial se aproxime a 9000 millones de habitantes para 2050, por lo cual será necesario mejorar de manera sostenida la productividad agrícola. ¿De dónde provendrán estos aumentos de la productividad? Durante décadas, la opinión generalizada fue que la pequeña agricultura familiar era más productiva y eficiente para reducir la pobreza que la agricultura en gran escala. Pero ahora los defensores de esta última destacan sus ventajas para el aprovechamiento de grandes inversiones y tecnologías innovadoras, así como su enorme potencial exportador.

Los críticos, sin embargo, mencionan serias preocupaciones ambientales, sociales y económicas y sobre el bienestar de los animales, especialmente cuando las instituciones son frágiles. Además, a menudo, las condiciones abusivas y los impactos sociales devastadores que provocan “las apropiaciones de tierras”, particularmente en países con grave inseguridad alimentaria, son bien conocidas.

Entonces, ¿la agricultura en gran escala —específicamente las llamadas  “supergranjas”— es la solución a la demanda de alimentos? ¿O es un obstáculo? A continuación, hay 10 preguntas clave para comprender mejor este tema. He intentado abordarlas en la última edición de la Alerta sobre precios de los alimentos (i) .

Prosperidad compartida: ¿Un eslogan más?

Jaime Saavedra-Chanduvi's picture

Rural migrants in a job skills training course in China. © Li Wenyong/World Bank

¿No podemos simplemente poner fin a nuestros problemas de pobreza? A decir verdad, una gran parte de la reducción de la pobreza que se ha observado en los últimos 10 años puede atribuirse al crecimiento. Y la correlación entre este y el aumento de los ingresos de los pobres es muy alta. Según un reciente documento de David Dollar y varios coautores, los ingresos de los pobres aumentan en promedio a un ritmo similar al de toda la población. Durante muchos años el mantra ha sido que las economías deben crecer y que con ello se reducirá la pobreza. Por ejemplo, en China, (i) el rápido crecimiento produjo una disminución drástica y sostenida de la pobreza y en Chile, muchos años de crecimiento sostenido han dado lugar a una tasa de pobreza extrema de un solo dígito.
 

Aprender rápido de los fracasos

Jim Yong Kim's picture

Disponible en English, Français, 中文

Jim Yong KimEl filósofo John Dewey escribió alguna vez que “la persona que realmente piensa aprende tanto de sus fracasos como de sus éxitos”.

Como presidente del Grupo del Banco Mundial, en el que trabajamos todos los días por un “mundo libre de pobreza”, debo enfrentar el problema de cómo convertir los reveses en enseñanzas. Cada madre o niño que muere debido a una enfermedad que se puede prevenir, cada país que no puede alimentar a sus habitantes, nos recuerda que cuando fallamos, a menudo trágicamente, no aprendemos de esta situación tanto como deberíamos.

En la última década, muchos líderes internacionales han hecho gran hincapié en la medición de los resultados y el aprendizaje a partir de los éxitos y fracasos. En el Banco, el desafío consiste ahora en desarrollar herramientas que aceleren nuestra capacidad de aprender de los errores y aciertos. Estoy convencido de que los avances revolucionarios en las comunicaciones y el procesamiento de la información, cuando se vinculan a un tratamiento acertado de los fracasos, pueden ayudar a transformar nuestra búsqueda de capacidad para lograr resultados de desarrollo, incluso en los países más pobres.

¿Y si en la base de la pirámide aplicamos políticas sustentadas en pruebas?

Aleem Walji's picture

El Instituto del Banco Mundial organizó recientemente un taller en la Universidad de Harvard en el que participaron numerosos profesores destacados, socios de Omidyar Network (i), de Growth Dialogue (i) y representantes de los Gobiernos de India, China, Brasil y Sudáfrica.

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