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Etiopía

Por qué las redes de protección social son buenas inversiones

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A child beneficiary of the Productive Safety Nets Program (PSNP) in Sire District, Arsi, Ethiopia. © Binyam Teshome / World Bank


​Uno de los desafíos del desarrollo más difíciles que enfrentamos es cómo romper el ciclo de la pobreza. En particular, ¿cómo pueden los niños de las familias más pobres crecer para llevar vidas mejores que las de sus padres? Es una pregunta que todos los países quisieran contestar. Una de las mejores soluciones que tenemos nació en un país en desarrollo y ha sido replicada en todo el mundo.

Estoy hablando del programa de la red de protección social Oportunidades, de México. Fundado en 2002, Oportunidades fue uno de los primeros programas del mundo que vinculó el apoyo a los ingresos de las familias pobres con la asistencia a la escuela, las revisiones médicas y la nutrición de los niños. Poco más de una década después, Oportunidades ha conseguido mejorar las vidas de millones de las personas más pobres de México.

Para combatir la desigualdad tenemos que eliminar las disparidades en la infancia

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Parece que todo el mundo está hablando de la desigualdad (i) en estos días y yo, por mi parte, estoy contenta de ver que este tema está siendo destacado durante los debates sobre el desarrollo.

Podemos analizar de varios modos la falta de igualdad, todos los cuales están relacionados. La desigualdad de resultados —que se expresa en las diferencias en los logros académicos, la evolución profesional, los ingresos, etc.— es una de las maneras más evidentes y que, en sí misma, no es necesariamente negativa. El premio al esfuerzo individual, a los talentos innatos y a las opciones de una vida mejor puede incentivar la innovación y el espíritu empresarial, y ayudar a impulsar el crecimiento.  

Retraso del crecimiento: El rostro de la pobreza

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A nivel mundial, 165 millones de niños menores de 5 años sufren de malnutrición crónica, también conocida como retraso del crecimiento, o baja estatura en relación con la edad. Gran parte de este daño ocurre durante el embarazo y los dos primeros años de vida. Esto significa que el niño no se ha desarrollado por completo y la situación es esencialmente irreversible: tendrá pocas esperanzas de alcanzar todo su potencial.

La evidencia nos dice que la malnutrición cuesta vidas, perpetúa la pobreza y frena el crecimiento económico. Ahora sabemos que casi la mitad de todas las muertes infantiles a nivel mundial se atribuye a la falta de una buena nutrición. He visto en mi propio país, Indonesia, cómo el retraso del crecimiento causado por este problema ha minado el futuro de muchos niños aún antes de su inicio. Los menores desnutridos son más propensos a tener un mal desempeño escolar  y abandonar la escuela que sus compañeros mejor alimentados, lo que limita sus ingresos en su vida adulta. Los datos de Guatemala muestran que los niños que tenían una buena nutrición antes de los 3 años están ganando casi un 50% más como adultos, y las niñas tuvieron una mayor probabilidad de tener una fuente independiente de ingresos y menos probabilidades de vivir en hogares pobres.