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Gabón

Por qué necesitamos contar los elefantes (y otros recursos naturales)

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Elephants with Mount Kilimanjaro in the distance. Curt Carnemark / World BankA fines del año pasado, ministros y delegados de unos 30 países se reunieron en Botswana para debatir sobre cómo luchar contra el auge del comercio ilegal de marfil que está diezmando la población de elefantes en África.
 
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) calcula que solo en 2012, 22 000 elefantes fueron asesinados en África central y oriental. Camerún, la República Democrática del Congo, Gabón, Kenya, Tanzanía y Uganda son solo unos pocos de los países afectados por la caza furtiva de elefantes. El marfil obtenido de manera ilegal se utiliza para tallados ornamentales que sirven como símbolos de estatus, iconos religiosos y objetos de coleccionistas para compradores de Asia oriental, Europa y Norteamérica. Esto no es solo una cuestión de conservación. El crimen contra la vida silvestre es también un desafío del desarrollo y de la seguridad: socava la autoridad del Gobierno, fomenta la corrupción, aumenta el suministro de armas pequeñas y destruye valiosos recursos naturales. De modo que la cada vez mayor preocupación política que está recibiendo este tipo de delito —el primer ministro británico David Cameron será el anfitrión de la próxima cumbre en febrero— es una señal del compromiso de autoridades de alto nivel para abordar la crisis.