De la crisis a la resiliencia: Ayudar a los países a encarrilarse
Hace apenas dos semanas, los ciudadanos de Sierra Leona celebraron en su país el fin de la transmisión del ébola (i) con aclamaciones y bailes en las calles de Freetown. Es un hito digno de celebración en un país que sufrió cerca de 4000 muertes por el virus mortífero.
Noticias como esta de Guinea, Liberia, y Sierra Leona (i) son un recordatorio de cuán importante es no bajar la guardia frente a brotes futuros y seguir apoyando a los países mientras sus economías se recuperan. Tomemos el caso de Bindeh Kamara, de Sierra Leona, una joven de 22 años, madre de cuatro hijos que perdió a su marido a causa del ébola. Sin su ingreso, Bindeh tuvo que esforzarse para pagar la comida, la ropa, y la matrícula escolar de sus hijos.







