Los buenos empleos son la vía más eficaz para salir de la pobreza.
Investigaciones señalan (i) que el aumento de los salarios representa del 30 % al 50 % de la caída en los niveles de
pobreza (i) durante la última década. Pero, en la actualidad, más de 200 millones de personas en el mundo están desempleadas y buscan trabajo, y muchas de ellas son mujeres y jóvenes. Una impresionante cantidad de 2000 millones de adultos, en su mayoría mujeres, permanecen fuera de la fuerza laboral en general. Además, demasiadas personas trabajan en empleos mal renumerados y poco calificados, y que aportan poco al crecimiento económico. Por lo tanto, para poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida, necesitaremos no solo más puestos de trabajo, sino también mejores empleos a los cuales puedan acceder trabajadores de todos los estratos de la sociedad.
¿Por dónde empezar? El crecimiento liderado por el sector privado y basado en la productividad es la piedra angular de
la creación de empleos (i) en todos los países, pero es especialmente difícil lograrlo en los
países más pobres del mundo. (i) Tres factores son esenciales para que el sector privado cree empleos más productivos para los pobres.