Preparar excelentes profesores de educación primaria no es tan elemental

Muchas veces, en los círculos diplomáticos o científicos, el pensamiento convencional es que el público en general no sabe qué le conviene en lo que respecta a la política exterior o al abordaje de las amenazas mundiales. Es demasiado complicado, dicen los expertos; el público no lo entendería. Sin embargo, una nueva encuesta sugiere que muchos integrantes del público entienden muy bien cómo los brotes de enfermedades infecciosas a nivel mundial representan una grave amenaza para sus vidas y para la seguridad económica, y saben qué se debe hacer al respecto.
Disponible en inglés

Este fin de semana, los líderes del Grupo de los Siete (G-7) se comprometieron (i) a tomar una serie de medidas, lo que constituye el primer paso para reconocer la grave transformación económica que se avecina.
Ellos aceptaron en su conjunto que existe la necesidad de descarbonizar la economía mundial, incluyendo en la cooperación económica lo que los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) nos dijeron el año pasado en su Quinto Informe de Evaluación. Instaron a ser ambiciosos en la cumbre del clima de París de finales de año, algo que no es nuevo, pero reconocieron que, individual y colectivamente, deben tener aspiraciones muy elevadas y que eso significa, al menos, una “transformación del sector de la energía a más tardar en 2050”.
Ante un brote de ébola (i) que cede pero aún no desaparece, los tres países más afectados ahora deben encontrar formas de reconstruir sus economías y reforzar sus sistemas de salud para intentar prevenir otra crisis de este tipo en el futuro.
La economía mundial parece estar preparada para tener un mayor crecimiento en 2014. Los indicadores más importantes muestran una tendencia al alza –o al menos están estables– en los principales polos de crecimiento.