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Liberia

Las estrellas del fútbol pueden ayudar en la lucha contra el ébola

Jim Yong Kim's picture
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A health worker wearing personal protective equipment helps another health worker with his protective gear during a training session on Ebola in Sierra Leone. At least 100 health staff have died this year from Ebola in Sierra Leone alone. © John James/UNICEF

​​Antes de asumir como presidente del Banco Mundial, yo era un médico especialista en enfermedades infecciosas. Sé de primera mano que detener una epidemia requiere la coordinación de esfuerzos de muchas personas y organizaciones. El ébola no es diferente.

Viajaré hoy y mañana a Guinea, Liberia y Sierra Leona, los tres países más afectados con el brote de ébola. Me gustaría escuchar a los jefes de Estado en cada país y también a quienes están en la primera línea de la batalla. Se han logrado importantes avances en la lucha contra el ébola en las últimas semanas, pero nuestra meta es conseguir que se registren cero casos y para que ello sea posible vamos a necesitar nuevas estrategias y tácticas.

Para combatir la desigualdad tenemos que eliminar las disparidades en la infancia

Ana Revenga's picture
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Parece que todo el mundo está hablando de la desigualdad (i) en estos días y yo, por mi parte, estoy contenta de ver que este tema está siendo destacado durante los debates sobre el desarrollo.

Podemos analizar de varios modos la falta de igualdad, todos los cuales están relacionados. La desigualdad de resultados —que se expresa en las diferencias en los logros académicos, la evolución profesional, los ingresos, etc.— es una de las maneras más evidentes y que, en sí misma, no es necesariamente negativa. El premio al esfuerzo individual, a los talentos innatos y a las opciones de una vida mejor puede incentivar la innovación y el espíritu empresarial, y ayudar a impulsar el crecimiento.  

¿Son las supergranjas la solución a la inseguridad alimentaria mundial?

José Cuesta's picture
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Agriculture workers on a strawberry farm in Argentina. © Nahuel Berger/World Bank

En la actualidad, 842 millones de personas pasan hambre en el planeta. La demanda de alimentos seguirá creciendo a medida que la población mundial se aproxime a 9000 millones de habitantes para 2050, por lo cual será necesario mejorar de manera sostenida la productividad agrícola. ¿De dónde provendrán estos aumentos de la productividad? Durante décadas, la opinión generalizada fue que la pequeña agricultura familiar era más productiva y eficiente para reducir la pobreza que la agricultura en gran escala. Pero ahora los defensores de esta última destacan sus ventajas para el aprovechamiento de grandes inversiones y tecnologías innovadoras, así como su enorme potencial exportador.

Los críticos, sin embargo, mencionan serias preocupaciones ambientales, sociales y económicas y sobre el bienestar de los animales, especialmente cuando las instituciones son frágiles. Además, a menudo, las condiciones abusivas y los impactos sociales devastadores que provocan “las apropiaciones de tierras”, particularmente en países con grave inseguridad alimentaria, son bien conocidas.

Entonces, ¿la agricultura en gran escala —específicamente las llamadas  “supergranjas”— es la solución a la demanda de alimentos? ¿O es un obstáculo? A continuación, hay 10 preguntas clave para comprender mejor este tema. He intentado abordarlas en la última edición de la Alerta sobre precios de los alimentos (i) .

Consejo de Seguridad de la ONU analiza fragilidad y recursos naturales

Caroline Anstey's picture

Imagine que es dirigente de un país africano y todo su presupuesto gubernamental anual es de US$1.200 millones.

Ese mismo año, un inversionista vende el 51% de su participación en una enorme mina de mineral de hierro de su país por US$2.500 millones, que equivalen a más del doble de su presupuesto anual.

E imagine haber ordenado una revisión de las licencias mineras otorgadas por los Gobiernos anteriores y enterarse que el inversor que realizó la transacción por US$2.500 millones había obtenido gratuitamente una licencia de explotación minera en su país.

Es lo que sucedió en Guinea. Es la historia que el presidente de Guinea, Alpha Condé, contó en la conferencia del Grupo de los Ocho (G-8) sobre comercio, transparencia e impuestos, que se realizó en Londres. Y es una historia que me pareció conveniente compartir la semana pasada en la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) sobre Estados frágiles y recursos naturales.

En términos estrictos de dólares, resulta claro que los recursos naturales tienen el potencial para financiar el desarrollo transformador en los Estados frágiles. Si se gestionan adecuadamente, los países pueden usar estos recursos para ayudar a romper el círculo de violencia y fragilidad. El éxito significa potencialmente estabilidad, desarrollo y fin de la dependencia de la ayuda.