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España

Desde las pistas de esquí a una vida en silla de ruedas

James Dooley Sullivan's picture

En diciembre pasado, James Dooley Sullivan empacó su silla de ruedas y viajó a Jamaica. Sullivan, un artista visual y editor de videos que trabaja en el Grupo Banco Mundial, quería ver de manera directa cómo es la vida de las personas con discapacidad en un país en desarrollo. Él comparte su experiencia y su propia historia en un video y una serie de blogs. Puedes acceder a otros blog de esta serie aquí: La vida en una silla de ruedas.

© World Bank

La historia de la vida en una silla de ruedas es bastante directa, solo se requiere una serie de verbos para explicarla.

Cada mañana me subo a mi silla para ir al baño. Tras hacerlo, regreso a mi silla y hago maniobras mientras me visto para ir al trabajo. Antes de irme tomo té, y luego uso la rampa que está en las afueras de mi casa para salir a la vereda.

La desertificación no es nuestro destino

Magda Lovei's picture
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Los camellos son una compañía indispensable en el desierto. Crédito de la foto: Andrea Borgarello - Banco Mundial/TerrAfrica.



En África oriental y occidental, alrededor de 300 millones de personas que viven en zonas áridas dependen de actividades naturales basadas en recursos para subsistir. En 2030, este número podría subir a 540 millones. Al mismo tiempo, debido al cambio climático, las zonas áridas podrían aumentar en un 20 % en África.

La degradación de la tierra, el agua y los bosques afectan los límites institucionales y geográficos. Al igual que lo hacen las sequías y las inundaciones recurrentes. Estos desafíos nos obligan a redoblar nuestro compromiso con el uso sostenible de los recursos naturales para colaborar con la adaptación al cambio climático y la mitigación de este, y a mejorar la seguridad alimentaria e hídrica.

Superar la brecha entre las acciones humanitarias y de desarrollo en la respuesta para la hambruna

Franck Bousquet's picture
 UNICEF
Un grupo de personas espera para conseguir agua en un pozo proporcionado por UNICEF en el campamento Muna Dalti para desplazados internos, ubicado en Maiduguri en el estado de Borno (Nigeria), el jueves 2 de marzo de 2017.
Crédito: UNICEF.

La semana pasada representé al Grupo Banco Mundial en una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) (i) sobre la respuesta a la hambruna en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. En estos cuatro países, más de 20 millones de personas padecerán hambre o estarán en peligro de ser afectadas por este problema en los próximos seis meses, y se necesitan medidas urgentes para evitar que la situación se agrave aún más.
 
El Consejo de Seguridad podría parecer un lugar poco usual para que esté presente una institución de desarrollo como el Banco Mundial, especialmente cuando se aborda una crisis humanitaria como la hambruna.

Vincular el cambio climático y la salud para lograr mejores resultados de desarrollo

James Close's picture
Una mujer usa una máscara para protegerse de la contaminación en China. Foto: © Curt Carnemark/Banco Mundial.
Una mujer usa una máscara para protegerse de la contaminación en China.
Foto: © Curt Carnemark/Banco Mundial.


El cambio climático ya tiene efectos reales y medibles en la salud humana y se cree que esos impactos aumentarán. Los países de ingreso bajo y mediano sufren las peores repercusiones, dado que son más vulnerables a los cambios en el clima y tienen una menor capacidad de adaptación debido a sus deficientes sistemas de salud e infraestructura. La buena noticia es que los efectos acumulativos del cambio climático en la salud se han debatido de manera amplia durante décadas y se comprenden mejor.

Los que faltan por contar: 1100 millones de habitantes no tienen documento de identidad

Vyjayanti T Desai's picture
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Foto: Daniel Silva Yoshisato.

Se calcula que 1100 millones de personas en todo el mundo no pueden demostrar oficialmente su identidad, de acuerdo a datos actualizados correspondientes a 2017 de la iniciativa Identificación para el Desarrollo (IDpD) del Banco Mundial. (i)

La identificación es importante

¿Cómo probamos quiénes somos cuando interactuamos con otras personas y con las instituciones? Imagine que necesita abrir su primera cuenta bancaria, demostrar su elegibilidad para obtener seguro de salud, o inscribirse en la universidad y no tiene un documento de identidad; su calidad de vida y su acceso a oportunidades se verían seriamente limitados. Un carné de identidad oficial es un elemento clave y crucial, no solo para ejercer una amplia gama de derechos, sino también para acceder a servicios de salud, educación, financieros y otras prestaciones esenciales. Según estimaciones más recientes del Grupo Banco Mundial, esto es un problema para unos 1100 millones de personas en todo el mundo. 

“Arreglar” el enfoque sobre la recuperación en casos de desastre

Jo Scheuer's picture
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Foto: Danvicphoto, usuario de Flickr.

El vínculo entre la pobreza y los desastres es cada vez más claro: nuevos estudios muestran que los fenómenos meteorológicos extremos empujan a la pobreza a 26 millones de personas cada año. Las fuerzas que impulsan esta tendencia, como el cambio climático, la expansión urbana y el crecimiento demográfico, hacen que las pérdidas anuales superen los USD 500 000 millones, y estas cifras no disminuyen.

Sin embargo, dada la limitación de recursos y tiempo, se suelen descuidar las operaciones de preparación adecuadas para estos eventos que son comunes en los países en desarrollo. Como resultado se obtiene un modelo de recuperación deficiente que pone en peligro el desarrollo sostenible y deja rezagadas a millones de personas altamente vulnerables. (PDF, en inglés)

La versión 2.0 de Oriente Medio

Bassam Sebti's picture
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Seamos honestos. La región de Oriente Medio y Norte de África atraviesa por una situación candente, y algunas zonas están literalmente en llamas. Los conflictos y la fragilidad han afectado negativamente por mucho tiempo lo que una vez fue la cuna de la civilización y de inspiración para muchos de los inventos sin los cuales no podemos vivir hoy. Sin embargo, en medio de esa agitación aumenta la esperanza, un factor que está transformando la desagradable realidad en un futuro más brillante.
 
Después de que escapé de la guerra en Iraq en 2006, no era muy optimista sobre el futuro de la región. Año tras año, el efecto dominó del colapso se convirtió en una realidad que dio forma a la región y sus habitantes. Sin embargo, al avanzar rápidamente a 2017, he sido testigo de lo que nunca pensé que vería en mi vida: el nuevo renacimiento de Oriente Medio y Norte de África.
 
Recientemente asistí al Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África (i) en el Mar Muerto en Jordania. Este año, el Foro y la Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) la institución miembro del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, se asociaron para reunir a 100 nuevas empresas árabes que están dando forma a la Cuarta Revolución Industrial.
 
Allí, la onda positiva se multiplicó, no hubo negatividad ni pesimismo. En cambio, había un nuevo sentido de optimismo y entusiasmo, ansias de cambio y voluntad de conducir a la región hacia un nuevo futuro, alejado de los conflictos y del pesimismo actual.

#Loop4Dev: nuestro desafío de videos Boomerang sobre cosas que mejoran la vida de la gente en las ciudades

Mario Trubiano's picture
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¿Has visto que las ciudades pueden contener muchas de las cosas que hacen agradable la vida? Espacios verdes para disfrutar del aire libre, acceso a empleos, viviendas accesibles para todos, sistemas de transporte público bien conectados, acceso a alimentos saludables, escuelas para todos los niños, etc. En algunos sitios, esto se logra con más éxito que en otros, pero desarrollar una ciudad que funcione adecuadamente para todos sus habitantes puede ser todo un desafío tanto para los Gobiernos como para las comunidades.

¿Por qué? Repasemos algunas cifras: Casi 1000 millones de personas viven en asentamientos informales en ciudades de todo el mundo y necesitan mejores servicios; las ciudades consumen 2/3 de la energía mundial y representan el 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero; para 2050, 66 de cada 100 personas vivirán en ciudades, lo que indica que la población mundial se está volviendo cada vez más urbana.

En este sentido, toda ciudad es un proyecto en desarrollo, y para organizaciones como el Banco Mundial, los centros urbanos ofrecen oportunidades para ayudar a sus habitantes a salir de la pobreza. Dada la concentración geográfica de una gran cantidad de personas, es posible introducir mejoras que beneficien a muchos; asimismo, mediante inversiones en múltiples sectores dentro de las ciudades, los Gobiernos pueden realmente generar un impacto en la vida de sus ciudadanos.

Por tal motivo, hemos iniciado una nueva campaña en los medios sociales (el Desafío Boomerang #Loop4Dev) para generar conciencia sobre la importancia de las ciudades como motores clave en la tarea de poner fin a la pobreza. Desafiamos a todos los genios creativos de los medios sociales a mostrarnos en un video Boomerang qué hace que una ciudad sea inclusiva, resiliente, habitable y sostenible.

El próximo horizonte de los programas de redes de protección social

Michal Rutkowski's picture
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Se ha duplicado el número de países en desarrollo que proporcionan programas de protección social a sus ciudadanos. ¿Qué provoca este aumento? Foto: Mohammad Al-Arief/Banco Mundial.

Las redes de protección social —donaciones en efectivo que se entregan regularmente a los hogares pobres a cambio de que los niños asistan a la escuela o sean sometidos a exámenes periódicos de salud— se han convertido en una de las estrategias más eficaces de reducción de la pobreza, ayudando a los pobres y vulnerables a afrontar crisis y catástrofes. Cada año, los programas de este tipo en los países en desarrollo ayudan a salir de la pobreza absoluta a unos 69 millones de personas y mejoran la situación de unos 97 millones de habitantes ubicados en el 20 % más pobre de la población, lo que constituye un aporte considerable a la lucha mundial contra la pobreza.

El desarrollo de los mercados de capital de los países para cubrir necesidades de financiamiento interno a largo plazo

Ceyla Pazarbasioglu's picture
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El financiamiento estimula el crecimiento económico y el desarrollo. Con todo, también es evidente que las fuentes de financiamiento tradicionales —las finanzas públicas, la asistencia para el desarrollo o los préstamos bancarios— no bastarán para financiar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los países tanto desarrollados como en desarrollo están recurriendo a los mercados de capital para encontrar nuevas fuentes de financiamiento y atraer financiamiento, inversiones y conocimientos especializados del sector privado.

Una prioridad fundamental para la comunidad internacional del desarrollo es obtener financiamiento privado suficiente para que los países con mercados emergentes puedan satisfacer sus necesidades de recursos para financiar objetivos estratégicos, como la mejora de la infraestructura.

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