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África

Las buenas y las malas noticias sobre la agricultura y el cambio climático

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 CGIAR Climate.Regresé hace poco de las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el clima que se realizaron en Varsovia, Polonia, y tengo una buena y una mala noticia.
 
La mala noticia es que los delegados optaron por retrasar una vez más las discusiones sobre la agricultura. Dada la contribución sustancial y bien documentada de esta actividad a las emisiones de gases de efecto invernadero, esta decisión revela las molestias que los negociadores todavía sienten respecto de la ciencia y las prioridades de lo que consideramos “una agricultura climáticamente inteligente”.
 

¿Son las supergranjas la solución a la inseguridad alimentaria mundial?

José Cuesta's picture
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Agriculture workers on a strawberry farm in Argentina. © Nahuel Berger/World Bank

En la actualidad, 842 millones de personas pasan hambre en el planeta. La demanda de alimentos seguirá creciendo a medida que la población mundial se aproxime a 9000 millones de habitantes para 2050, por lo cual será necesario mejorar de manera sostenida la productividad agrícola. ¿De dónde provendrán estos aumentos de la productividad? Durante décadas, la opinión generalizada fue que la pequeña agricultura familiar era más productiva y eficiente para reducir la pobreza que la agricultura en gran escala. Pero ahora los defensores de esta última destacan sus ventajas para el aprovechamiento de grandes inversiones y tecnologías innovadoras, así como su enorme potencial exportador.

Los críticos, sin embargo, mencionan serias preocupaciones ambientales, sociales y económicas y sobre el bienestar de los animales, especialmente cuando las instituciones son frágiles. Además, a menudo, las condiciones abusivas y los impactos sociales devastadores que provocan “las apropiaciones de tierras”, particularmente en países con grave inseguridad alimentaria, son bien conocidas.

Entonces, ¿la agricultura en gran escala —específicamente las llamadas  “supergranjas”— es la solución a la demanda de alimentos? ¿O es un obstáculo? A continuación, hay 10 preguntas clave para comprender mejor este tema. He intentado abordarlas en la última edición de la Alerta sobre precios de los alimentos (i) .

¿Qué tienen en común la tala y la pesca ilegales?

Julian Lee's picture
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Fishing off the coast of Namibia. John Hogg/World BankLa industria de la pesca y la acuicultura supera los US$190 000 millones anuales y se estima que el empleo de 240 millones de personas depende de estas actividades. Es indudable que los océanos generan un gran negocio. Y donde se pueden obtener ganancias, seguramente siempre habrá personas que no respetan las reglas. Como resultado, los cálculos muestran que un 18% (i) de la pesca en el mundo se realiza de manera ilegal.
 
¿Por qué debe importarles esto a las personas que se preocupan por el tema del desarrollo? La pesca ilegal hace peligrar los medios de subsistencia de los pobres que dependen del mar para su sustento. La evasión de los regímenes de impuestos y regalías puede privar a los países en desarrollo de cientos de millones de dólares al año en ingresos, recursos muy necesarios para estas naciones. En algunas regiones, la tasa de esta actividad ilícita es lo suficientemente alta como para poner en peligro la gestión sostenible de un recurso que ya es explotado de modo excesivo.

Edificios ecológicos ofrecen impacto duradero en el desarrollo

Stephanie Miller's picture
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Un ouvrir du bâtiment termine l'installation de vitres sur un immeuble. Trinn Suwannapha / Banque mondiale

¿Qué genera el 70% de los gases de efecto invernadero emitidos por ciudades como Nueva York, Beijing, o Nueva Delhi? No hace mucho tiempo, hubiera respondido “los automóviles”. Pero los verdaderos culpables son los edificios: nuestros hogares, oficinas, escuelas y hospitales. Muchos de ellos usan electricidad, agua y combustibles de manera muy ineficiente debido a cómo fueron diseñados originalmente. De hecho, alrededor del 40% de la electricidad en el mundo se utiliza para refrigeración, iluminación y ventilación de los edificios, a pesar de que existe tecnología mucho más eficiente.

Financiamiento para abordar el cambio climático puede ayudar a crear un futuro con bajas emisiones de carbono y capacidad de adaptación

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La semana pasada, cuando el enorme tifón Haiyan destruyó casas y ciudades y cobró miles de vidas en Filipinas, pudimos ver lo que será nuestro futuro en que habrá eventos climáticos más extremos.

Los científicos han advertido durante años que el calentamiento del planeta hará que el clima sea cada vez más severo y devastador. Esta certeza de los expertos ha hecho que el cambio climático se incorpore en la planificación, y el impacto lo podemos ver ahora con nuestros propios ojos. Este nivel de daños, con millones de personas afectadas, será cada vez más frecuente a menos que hagamos algo al respecto rápidamente.

Los negociadores de todo el mundo están aquí en Varsovia, con ocasión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima para analizar los factores que pueden impulsar medidas a nivel mundial.
No es demasiado complicado. Tenemos que determinar los precios adecuados, lograr que el financiamiento circule y trabajar donde más importa. Sin embargo, cada una de estas acciones requerirá voluntad política para poner nuestra ambición colectiva en una justa medida, por el bien de nosotros y de las personas de  Filipinas y las Islas del Pacífico, y las costas bajas de África y el Caribe que están directamente en peligro.

Cabras y papayas: Un caso de agricultura con un enfoque climáticamente inteligente en Kenya

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​​ Johm Obuom, agricultor John Obuom y Poline Achieng’ Omondi están hablando de sus cabras a unos visitantes, entre los que estoy yo. Ellos cuentan  que cruzar a las cabras locales con las cabras Gala permite tener animales más grandes, y que si se cruzan borregos rojos Massai con los borregos locales, se mejora la tolerancia al calor y la resistencia a los parásitos de esos animales. Esto da como resultado que el  ingreso familiar aumente dramáticamente. Las cabras locales cuestan en los mercados una cifra equivalente a US$20; estos ejemplares mejorados pueden valer hasta US$80 o US$90. Las cabras de la granja de Obuom son notablemente robustas y grandes para su edad.
 
Pero ese no es el único beneficio de las técnicas con un enfoque climáticamente inteligente descritas por John. También, la producción de leche se ha triplicado, dejando bastante cantidad para la familia y mucho excedente para vender; las inundaciones y los estanques de agua de lluvia reducen la erosión y proporcionan agua durante todo el año para riego; cosechas de maíz mejoradas han aumentado la productividad y la resistencia a enfermedades, y la rotación de cultivos de árboles de papaya y de otros alimentos maximiza el uso del suelo y permite que las ganancias aumenten más del doble. Un pequeño bosque proporciona ingresos y fertiliza el suelo.

Ampliar los seguros de salud asequibles: Muchas recetas diferentes para el mismo plato

Jorge Coarasa's picture

             A baby in Ghana rests under a bed net to prevent malaria. (c) Arne Hoel/World Bank
El debate sobre la manera de garantizar buenos servicios de salud para todos, asegurando al mismo tiempo la asequibilidad, no es nuevo.

Sin embargo, en el último tiempo ha adquirido un nuevo impulso bajo el concepto de la cobertura universal de salud (UHC, por sus siglas en inglés).  Las discusiones sobre la UHC son controvertidas, y como señaló (i) Tim Evans recientemente: ‘"Gran parte del debate se bloquea en la disyuntiva de si el sistema se financiará con ingresos públicos, impuestos, o contribuciones a los seguros".

Es momento de acabar con la pobreza

Joachim von Amsberg's picture
Burundi: Ayuda a los más pobres tras 10 años de guerra civil (i)
El fondo del Grupo del Banco Mundial ayuda a los más pobres en Burundi a recuperarse luego de una guerra civil que duró 10 años y dejo unos 300 mil muertos. En un programa, el mundo le cambió a un agricultor, luego de que este recibiera a una vaca que le proveé a el y a su familia, leche, fertilizantes e ingresos adicionales.
Si hubieras visto lo pobre que era antes, verías que las cosas están mejorando.

Cuando escucho historias como la de Jean Bosco Hakizimana, un agricultor de Burundi (i), cuya vida fue transformada por una vaca, me entusiasma el cambio que podemos lograr entre todos. Los ingresos de Jean Bosco están mejorando, sus hijos comen mejor, su esposa tiene alguna ropa bonita, y sus campos de mandioca están dando mejores cosechas, y todo gracias a la leche y el fertilizante que produce esta vaca.

Una historia similar se está desarrollando en más de 2.600 comunidades de todo Burundi, ofreciendo una nueva vida a un pueblo que alguna vez fue diezmado por la guerra civil. Estos programas agrícolas comunitarios patrocinados por la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los más pobres, demuestran que el desarrollo no tiene por qué ser tan complicado y que el esfuerzo colectivo puede marcar la diferencia.

La enseñanza de Malala: Educación de las niñas vale la pena

Sri Mulyani Indrawati's picture

Cuando el otoño pasado oí la noticia de que Malala Yousafzai de Pakistán, una niña de 15 años, había recibido varios disparos simplemente por defender su derecho a educarse, quedé horrorizada.

También me recordó cuán afortunada era.

Cuando me ofrecieron una excepcional beca para estudiar en el extranjero, no era aceptable para mí, como joven indonesia  casada, vivir separada de mi marido. Mi madre me dio dos opciones: él me acompañaría, lo que significaba renunciar a su empleo, o yo tendría que rechazar el ofrecimiento.

Consejo de Seguridad de la ONU analiza fragilidad y recursos naturales

Caroline Anstey's picture

Imagine que es dirigente de un país africano y todo su presupuesto gubernamental anual es de US$1.200 millones.

Ese mismo año, un inversionista vende el 51% de su participación en una enorme mina de mineral de hierro de su país por US$2.500 millones, que equivalen a más del doble de su presupuesto anual.

E imagine haber ordenado una revisión de las licencias mineras otorgadas por los Gobiernos anteriores y enterarse que el inversor que realizó la transacción por US$2.500 millones había obtenido gratuitamente una licencia de explotación minera en su país.

Es lo que sucedió en Guinea. Es la historia que el presidente de Guinea, Alpha Condé, contó en la conferencia del Grupo de los Ocho (G-8) sobre comercio, transparencia e impuestos, que se realizó en Londres. Y es una historia que me pareció conveniente compartir la semana pasada en la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) sobre Estados frágiles y recursos naturales.

En términos estrictos de dólares, resulta claro que los recursos naturales tienen el potencial para financiar el desarrollo transformador en los Estados frágiles. Si se gestionan adecuadamente, los países pueden usar estos recursos para ayudar a romper el círculo de violencia y fragilidad. El éxito significa potencialmente estabilidad, desarrollo y fin de la dependencia de la ayuda.

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