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Crisis de los alimentos

Todos ponemos manos a la obra para garantizar que existan suficientes alimentos en el futuro

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Al celebrarse el Día Mundial de la Alimentación, he aquí un dato que da que pensar: demasiados habitantes en el mundo sufren hambre.

Una de cada nueve personas(i) sufre hambre crónica, más de 1000 millones están desnutridas, y 3,1 millones de niños mueren cada año debido (i) al hambre y la malnutrición. Esta es una enorme merma para el desarrollo: cuando las personas padecen hambre y están desnutridas, tienen menos posibilidades de mejorar sus medios de sustento, atender adecuadamente a sus familias, vivir una vida plena y saludable y salir de la pobreza.

El problema se intensificará en el futuro, a medida que la población aumente, que el cambio climático afecte cómo producimos nuestros alimentos y que los recursos naturales que ayudan a alimentar a la población mundial sean exigidos aún más. Si no tenemos suficientes alimentos para la población del planeta en 2014 ¿cómo podremos hacerlo en el futuro, cuando en el mundo haya que mantener y nutrir a 9000 millones de personas en 2050?

“Sin alimentos no habrá paz”

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Pérdida y desperdicio global de alimentos por región  a. Porcentaje de pérdida total

Se ha hablado mucho sobre los disturbios por la falta de alimentos ocurridos en 2007 luego de las alzas en los precios mundiales de los alimentos. El interés generado por estos hechos está completamente justificado dado que hubo  muertos y lesionados. Además, es muy probable que en el futuro cercano ocurran más sucesos de esta naturaleza, si los precios de los alimentos siguen siendo tan elevados e inestables en el mundo. No se puede esperar que estos desórdenes dejen de pasar cuando se vive en un entorno en que las condiciones meteorológicas son cada vez más impredecibles, en que los Gobiernos para enfrentar las dificultades y presiones  toman fácilmente medidas de políticas comerciales inducidas por el pánico y en que continúan sucediendo desastres humanitarios relacionados con los alimentos.

En la actualidad, las crisis causadas por los precios de los alimentos han provocado una y otra vez una gran inestabilidad sociopolítica de carácter espontáneo, por lo general en las ciudades. Sin embargo, no todos los episodios violentos han surgido repentinamente y se sabe, por ejemplo, que la creciente competencia a largo plazo por la tierra y el agua también genera conflictos. Cuando se suman la pobreza y las disparidades generalizadas, las reivindicaciones básicas y la falta de redes de protección social adecuadas, el resultado es una combinación donde la inseguridad alimentaria y el conflicto estarán estrechamente relacionados. Ciertamente, la lista de estos tipos de eventos violentos es muy extensa y la última edición de mayo de Alerta sobre precios de los alimentos muestra ejemplos ocurridos en Argentina, Camerún, Pakistán, Somalia, Sudán y Túnez.

El momento oportuno lo es todo: ¿Nos dirigimos hacia una nueva crisis de los precios de los alimentos?

José Cuesta's picture

Hoy en día el mundo nuevamente contiene la respiración ante la abrupta subida de los precios de los alimentos causada por una sequía sin precedentes en Estados Unidos y la falta de lluvias en Europa oriental . No es fácil predecir si las alzas de los precios más recientes desembocarán finalmente en una crisis de magnitud similar a las de 2007-08 y 2010-11. El precio de la energía, uno de los factores que impulsa este encarecimiento, es distinto en el escenario actual y esto da motivos para mantener el optimismo. De igual manera, se espera que los Gobiernos entiendan hoy mejor que antes las dolorosas consecuencias de algunas políticas que aplicaron en medio del pánico en los episodios anteriores. Pero por otro lado, meses de volatilidad en los precios mundiales de los alimentos, la merma en las reservas mundiales y las alertas de crisis de la seguridad alimentaria en partes de África oriental y occidental muestran una imagen pesimista.

¿Vamos hacia otra crisis alimentaria mundial?