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cultura organizacional

Derribar las barreras para el intercambio del conocimiento

Nena Stoiljkovic's picture

En el desarrollo internacional, el conocimiento es nuestro bien más valioso. El conocimiento correcto aplicado en el momento adecuado podría cambiar las vidas de aproximadamente 1000 millones de personas que ahora viven con menos de US$1,25 al día. Como respuesta a sus circunstancias, el Grupo del Banco Mundial ha establecido dos ambiciosas metas: poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030 e impulsar la prosperidad compartida para el 40 % más pobre de la población en los países en desarrollo.
 
Para lograr estos objetivos, debemos utilizar todos los activos del Grupo del Banco Mundial: nuestras finanzas; nuestra presencia global y poder de convocatoria y, especialmente, nuestro enorme acervo de conocimientos y experiencia. Si reunimos el mejor conocimiento mundial, lo compartimos rápidamente y ayudamos a los países a que lo apliquen a los problemas locales, podemos empoderar a los pobres para que den forma al futuro de sus países.
 
No todos nuestros conocimientos están en un estante, o son productos digitales y contenidos multimedia. La mayoría está en las mentes de nuestros miles de expertos que trabajan en más de 120 países en todo el mundo.

El mejor consejo: Hacer un intento

Jim Yong Kim's picture

Uno de los mejores consejos que he recibido parece bastante simple: hacer un intento.

El Dr. Ted Alyea, residente superior en el Hospital Brigham y de Mujeres (i) en Boston, me dio esta sugerencia en 1991 cuando yo era un interno, el más joven de los médicos en ese recinto.

Estábamos parados fuera de la habitación de un enfermo en la Unidad de Cuidados Intensivos. Nuestro equipo estaba discutiendo el plan para tratar a un paciente muy grave cuando Ted me dijo: “Dinos lo que piensas que deberíamos hacer. Haz un intento”.

Durante las rondas con los pacientes, los internos se turnan fuera de la sala de un hospital presentando los antecedentes del enfermo; recitando lo que se sabe sobre la persona y la enfermedad o la condición que padece, incluyendo el recuento cuidadoso de los síntomas, los datos del laboratorio, el diagnóstico y el tratamiento actual. Luego, el interno y el residente senior ingresan en la sala para examinar al paciente y después el equipo decide un plan para el tratamiento.