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Desastres

Financiamiento de riesgos de desastres: estar mejor preparados

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Community meeting discussing the reconstruction of a village hit by a volcanic eruption, Yogyakarta, Indonesia. © Nugroho Nurdikiawan Sunjoyo/World Bank
Reunión comunitaria para analizar la reconstrucción de una aldea afectada por una erupción volcánica, en Yogyakarta (Indonesia). © Nugroho Nurdikiawan Sunjoyo/Banco Mundial

Durante las últimas dos semanas, el mundo ha seguido atentamente el trágico impacto del tsunami en Sulawesi, un fuerte recordatorio de los riesgos para los que muchas comunidades y países deben estar preparados cada día. La escala de este desastre es evidente y pone de relieve la necesidad de brindar ayuda inmediata a las personas afectadas, de coordinar las acciones internacionales y de invertir constantemente en medidas para aumentar la resiliencia ante desastres naturales con el objeto de proteger la vida de las personas y los medios de subsistencia.
 
Ante la devastación, Indonesia se movilizó rápidamente en una clara demostración de la experiencia del país en medidas de respuesta ante desastres. En un gran número de países, sin embargo, el impacto de los desastres naturales puede ser mucho más devastador. A fin de que las estrategias para gestionar las perturbaciones causadas por el clima y los desastres naturales sean eficaces, se requiere resiliencia, instrumentos de financiamiento de riesgos y la capacidad institucional necesaria para adoptar medidas de respuesta temprana y ejecutar planes de recuperación y reconstrucción.

Todo lo que necesita saber para seguir las Reuniones Anuales de 2018

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Las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo Banco Mundial (GBM) son un evento que usted no se puede perder. Acompáñenos durante una semana de seminarios, sesiones informativas regionales, conferencias de prensa y muchas otras actividades centradas en la economía mundial, el desarrollo internacional y el sistema financiero de todo el mundo. Las reuniones de este año se llevarán a cabo en Nusa Dua, Bali (Indonesia) del 8 al 14 de octubre de 2018.
 
Descubra por qué el Banco Mundial, los países y los asociados se congregan para intentar poner fin al enorme déficit de capital humano que existe hoy en el mundo. Sea testigo de la puesta en marcha del Índice de Capital Humano el 11 de octubre de 2018. Y difunda el mensaje de que es imprescindible #InvertirEnLasPersonas. 

El Grupo Banco Mundial, el FMI y el Gobierno de Indonesia también están patrocinando la primera feria tecnológica que aportará innovación a las Reuniones Anuales.
 
En esta muestra de tres días se presentarán más de 28 innovadores —empresas de todo el mundo— que demostrarán la poderosa función que puede desempeñar la tecnología para impulsar el desarrollo, fortalecer la inclusión y los avances en términos financieros, y mejorar los resultados de salud y educación. La Muestra de Innovación de 2018 estará abierta del 11 al 13 de octubre en el Centro Internacional de Convenciones de Bali.
 
Empiece ya a planificar su experiencia en las #WBGMeetings (Reuniones del GBM). Conéctese, participe y mire para aprovechar al máximo todo lo que las #WBGMeetings tienen para ofrecerle. Puede acceder a estos contenidos a través de Facebook, Twitter o Instagram.

Por qué fortalecer los derechos sobre la tierra apuntala el desarrollo

Mahmoud Mohieldin's picture
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© Kate Evans/CIFOR

Este blog ha sido publicado por primera vez en Project Syndicate.

Para la mayoría de la gente pobre y vulnerable del mundo, los derechos de propiedad seguros, incluida la propiedad de la tierra, son un lujo pocas veces accesible. A menos que esto cambie, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) serán imposibles de alcanzar.

La propiedad de la tierra determina quién puede utilizarla, por cuánto tiempo y en qué condiciones. Los acuerdos de propiedad pueden estar basados en leyes y políticas oficiales y también en hábitos informales. Si esos acuerdos son seguros, los usuarios de la tierra tienen un incentivo no solamente para implementar las mejores prácticas para el uso que hacen de ella (prestar atención, por ejemplo, a los impactos ambientales), sino también para invertir más.

Invertir en prevención: un nuevo enfoque del Grupo Banco Mundial para enfrentar las crisis

Kristalina Georgieva's picture
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© Riyaad Minty/Creative Commons
© Riyaad Minty/Creative Commons

Una frase famosa de Benjamin Franklin reza: “Más vale prevenir que lamentar”. ​ Ese fue su mensaje a los habitantes de Filadelfia acerca de cómo evitar los incendios en las viviendas, en una época en que estos siniestros provocaban daños extensos a la ciudad y su población.

Sus palabras resuenan hoy, cuando enfrentamos crisis mundiales, como desastres naturales, pandemias, conflictos violentos, crisis financieras y otras, que afectan a los países ricos y pobres por igual, y tienen consecuencias duraderas, en particular para las personas más pobres y vulnerables del mundo. Estas crisis pueden causar millones de pérdidas humanas y billones de dólares en daños y pérdida de potencial en todo el mundo.

“Nos recuperaremos”: relatos desde Dominica tras el huracán María

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Ocho meses después de que el huracán María azotara la pequeña nación insular de Dominica, hogar de más de 73 000 personas en el cinturón de islas del Caribe oriental, está por comenzar otra activa temporada de huracanes que, según las predicciones de los expertos, será “casi normal o superior a lo normal”. Mientras recorríamos la isla, pudimos comprobar que la naturaleza está comenzando a recuperar terreno, la cubierta forestal está verdeando nuevamente, se han retirado los escombros y desperdicios, y las tiendas han vuelto a abrir sus puertas. Los niños han regresado a la escuela y lentamente la vida de las personas vuelve a la normalidad. El bullicio en las calles de Dominica un viernes por la noche es testimonio de la resiliencia y el espíritu de su población.
 

En Senegal, se insta a invertir en la gente y en el planeta

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Este mes, durante tres días, Senegal —ubicado en África occidental— fue el centro de atención de los esfuerzos mundiales para combatir el cambio climático y mejorar la educación en un mundo que cambia rápidamente.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente senegalés, Macky Sall, copresidieron una conferencia en Dakar sobre la recaudación de recursos para la Alianza Mundial para la Educación (AME), una plataforma de financiamiento que ayuda a los países de ingreso bajo a aumentar tanto el número de niños que asisten a la escuela como el nivel de aprendizaje.

Líderes africanos y asociados intervinieron y anunciaron sus compromisos de proporcionar una educación que prepare a los niños para competir en la economía del futuro y que fomente el progreso socioeconómico.

La protección social para la adaptación se puede usar para enfrentar las crisis y reforzar la resiliencia

Michal Rutkowski's picture
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En un mundo con cada vez mayores riesgos, los sistemas de protección social ayudan a las personas y las familias a enfrentar las guerras civiles, los desastres naturales, el desplazamiento y otras crisis. © Farhana Asnap/Banco Mundial.

Las crisis se están convirtiendo en una nueva normalidad en el mundo de hoy. En los últimos 30 años, los desastres naturales causaron la muerte de más de 2,5 millones de personas y casi unos USD 4 billones en daños en el mundo. Los fenómenos naturales adversos provocaron, solo en 2017, pérdidas por unos USD 330 000 millones, convirtiéndose en el año más costoso en la historia. El cambio climático y los cambios demográficos, así como otras tendencias mundiales, podrían también crear riesgos de fragilidad. Actualmente, los conflictos generan el 80 % de las necesidades humanitarias, y se espera que la proporción de personas extremadamente pobres que viven en situaciones afectadas por conflictos aumente a más del 60 % en 2030.

Los ingredientes secretos para el éxito de la Nueva Agenda Urbana

Luis Triveno's picture
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Photo: Lois Goh/ Banque mondiale


La historia más común de la modernidad, que abarca fronteras nacionales, culturales y religiosas, se trata de personas que se trasladan de las zonas rurales a las ciudades. Para el año 2030, el 80 % de la población mundial vivirá en zonas urbanas, persiguiendo el sueño de acceder a mejores empleos, educación y atención médica.

Sin embargo, en muchos casos ese sueño corre el riesgo de quedar reducido a un ensueño urbano, debido a los desastres naturales como los huracanes, los terremotos y las inundaciones, así como al cambio climático. Quienes trabajamos para ayudar a esas familias a encontrar un futuro mejor debemos enfocarnos más en las formas de apoyar los esfuerzos destinados a proteger sus vidas y sus medios de subsistencia.

En los 40 años transcurridos desde que se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat I), los Gobiernos y los municipios de los distintos países emergentes y en desarrollo han demostrado que sus ciudades pueden ser no solo inclusivas y seguras, sino también resilientes y sostenibles. Sin embargo, a menos que puedan aumentar su velocidad y escala, es poco probable que logren los objetivos de la “Nueva Agenda Urbana” (PDF) y sus planes regionales, presentados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) (i) en 2016.

Desde nuestra perspectiva de ayudar a los Gobiernos de América Latina y el Caribe, y como anticipo del Foro Mundial (i) que tendrá lugar en Kuala Lumpur (Malasia) en febrero, compartimos tres elementos clave necesarios para lograr ese objetivo:

Hagamos un trato para crear ciudades resilientes

Carina Lakovits's picture
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Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
 


Por primera vez en la historia, viven más personas en las ciudades (i) que en las zonas rurales. Si bien las ciudades representan la promesa de un futuro mejor, la realidad es que muchas de ellas no están a la altura de las expectativas. Con demasiada frecuencia carecen de los recursos para proporcionar incluso los servicios más básicos a sus habitantes y no pueden brindar a los ciudadanos protección eficaz contra los embates de los desastres naturales ni del cambio climático.

Esto se relaciona en gran medida con la falta de infraestructura adecuada contra el impacto de las inundaciones, el aumento del nivel del mar, los deslizamientos de tierra o los terremotos. La mayoría de las ciudades necesita mayor protección contra las inundaciones, viviendas mejor construidas y una planificación más adecuada del uso de la tierra. Pero incluso cuando las ciudades saben lo que deben hacer para ser más resilientes, con mucha frecuencia no tienen acceso al financiamiento necesario para lograr esa meta.

La mitigación de los riesgos de desastre, una manera de adaptarse al cambio climático

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La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.
La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.


Las perturbaciones climáticas tienen profundas repercusiones en las perspectivas de desarrollo de los países clientes del Banco Mundial.  Para muchas economías en desarrollo y mercados emergentes, los impactos negativos ya son una realidad, y los desastres naturales son cada vez más frecuentes e intensos. Desafortunadamente, muchos países todavía no tienen la capacidad de resistir estas catástrofes, y esto puede aumentar la fragilidad política, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y, en casos extremos, los conflictos y la migración. Estos impactos, incluso siendo leves, pueden perturbar el desarrollo y echar por tierra avances generados por años de inversiones. (i)

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