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Desastres

Los ingredientes secretos para el éxito de la Nueva Agenda Urbana

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Photo: Lois Goh/ Banque mondiale


La historia más común de la modernidad, que abarca fronteras nacionales, culturales y religiosas, se trata de personas que se trasladan de las zonas rurales a las ciudades. Para el año 2030, el 80 % de la población mundial vivirá en zonas urbanas, persiguiendo el sueño de acceder a mejores empleos, educación y atención médica.

Sin embargo, en muchos casos ese sueño corre el riesgo de quedar reducido a un ensueño urbano, debido a los desastres naturales como los huracanes, los terremotos y las inundaciones, así como al cambio climático. Quienes trabajamos para ayudar a esas familias a encontrar un futuro mejor debemos enfocarnos más en las formas de apoyar los esfuerzos destinados a proteger sus vidas y sus medios de subsistencia.

En los 40 años transcurridos desde que se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat I), los Gobiernos y los municipios de los distintos países emergentes y en desarrollo han demostrado que sus ciudades pueden ser no solo inclusivas y seguras, sino también resilientes y sostenibles. Sin embargo, a menos que puedan aumentar su velocidad y escala, es poco probable que logren los objetivos de la “Nueva Agenda Urbana” (PDF) y sus planes regionales, presentados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) (i) en 2016.

Desde nuestra perspectiva de ayudar a los Gobiernos de América Latina y el Caribe, y como anticipo del Foro Mundial (i) que tendrá lugar en Kuala Lumpur (Malasia) en febrero, compartimos tres elementos clave necesarios para lograr ese objetivo:

Hagamos un trato para crear ciudades resilientes

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Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
 


Por primera vez en la historia, viven más personas en las ciudades (i) que en las zonas rurales. Si bien las ciudades representan la promesa de un futuro mejor, la realidad es que muchas de ellas no están a la altura de las expectativas. Con demasiada frecuencia carecen de los recursos para proporcionar incluso los servicios más básicos a sus habitantes y no pueden brindar a los ciudadanos protección eficaz contra los embates de los desastres naturales ni del cambio climático.

Esto se relaciona en gran medida con la falta de infraestructura adecuada contra el impacto de las inundaciones, el aumento del nivel del mar, los deslizamientos de tierra o los terremotos. La mayoría de las ciudades necesita mayor protección contra las inundaciones, viviendas mejor construidas y una planificación más adecuada del uso de la tierra. Pero incluso cuando las ciudades saben lo que deben hacer para ser más resilientes, con mucha frecuencia no tienen acceso al financiamiento necesario para lograr esa meta.

La mitigación de los riesgos de desastre, una manera de adaptarse al cambio climático

Joaquim Levy's picture
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La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.
La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.


Las perturbaciones climáticas tienen profundas repercusiones en las perspectivas de desarrollo de los países clientes del Banco Mundial.  Para muchas economías en desarrollo y mercados emergentes, los impactos negativos ya son una realidad, y los desastres naturales son cada vez más frecuentes e intensos. Desafortunadamente, muchos países todavía no tienen la capacidad de resistir estas catástrofes, y esto puede aumentar la fragilidad política, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y, en casos extremos, los conflictos y la migración. Estos impactos, incluso siendo leves, pueden perturbar el desarrollo y echar por tierra avances generados por años de inversiones. (i)

Los seguros basados en índices tienen impacto en el desarrollo donde más se necesita

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Foto: Dasan Bobo, Banco Mundial.

Muchas poblaciones en el mundo son vulnerables a las crisis climáticas como sequías, inundaciones, lluvias irregulares y desastres naturales. Para estos países, ciudades y comunidades, los seguros basados en índices son una herramienta de gestión de riesgos fundamental que permite a las víctimas de tales crisis seguir teniendo acceso a financiamiento y aumentar su resiliencia frente a futuros riesgos. (i)
 
Los seguros basados en índices, o paramétricos, pagan beneficios sobre la base de un índice predeterminado en caso de pérdidas de activos e inversiones ocasionadas por fenómenos meteorológicos o catastróficos. En contraste, los seguros tradicionales se basan en evaluaciones de los daños reales. 

¿Su proyecto de desarrollo está protegido contra los desastres y el cambio climático? Es hora de usar la plataforma ThinkHazard!

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Plataforma ThinkHazard


En estos días, es bastante común encontrar en los periódicos (o en los blogs) noticias sobre desastres que ocurren en distintas partes del mundo. Con frecuencia, estos desastres afectan a los mismos países a los que el Banco Mundial presta asistencia a diario a través de sus proyectos, y observamos con impotencia cómo décadas de avances desaparecen en cosa de minutos, horas o días. Los desastres causan pérdidas considerables en todos los países en que el Banco Mundial realiza actividades. En realidad, no es una cuestión de si habrá una próxima catástrofe, sino que cuándo ocurrirá esta.

Por lo tanto, es importante que nosotros, junto con nuestros asociados de los Gobiernos y el sector privado, siempre nos preguntemos: “¿Nuestros proyectos son capaces de resistir a los ciclones? ¿Al calor extremo o a las erupciones volcánicas? ¿En 50 años, este proyecto aún estará protegido del número creciente de casos de inundaciones, desprendimientos de tierras y sequías?”.

Resiliencia para los más vulnerables: gestionar los desastres para proteger mejor a los más pobres del mundo

Stéphane Hallegatte's picture
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El novelista Jack London describió en su libro “La gente del abismo” una devastadora tormenta que afectó a Londres a principios del siglo XX. Los habitantes sufrieron terriblemente —algunos perdieron hasta 10 000 libras, una suma desastrosa en 1902— pero nadie perdió más que las personas más pobres de la ciudad.
 
Los desastres naturales son catastróficos para todos los afectados. Sin embargo, no todo el mundo los experimenta de la misma manera. Un dólar en pérdidas no significa para una persona rica lo mismo que para una persona pobre, que tal vez vive a un nivel de subsistencia o carece de los medios para reconstruir y recuperarse después de un desastre. Ya sea por una sequía o una inundación, los pobres siempre sufren más que los habitantes más ricos.

Esta desigualdad se examinó detenidamente en el informe Unbreakable: Building the Resilience of the Poor in the Face of Natural Disasters (Irrompible: Generar resiliencia en los pobres frente a los desastres naturales) del Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR). En la publicación Unbreakable se recomendaron diversas políticas para ayudar a los países a reducir la pobreza y crear resiliencia, proporcionándose un análisis de vanguardia (i) sobre cómo la gestión de riesgos de desastres y un desarrollo bien diseñado pueden aliviar la pobreza y los riesgos en 117 países. 

El “puente de plástico”: una solución de bajo costo y alto impacto para abordar el riesgo climático

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Los puentes son eslabones fundamentales en las redes de transporte. Ellos están expuestos a todos los efectos de las inundaciones y los deslizamientos de tierra por el hecho de encontrarse ubicados sobre las vías navegables, y suelen ser la primera obra de infraestructura que resulta dañada durante un desastre. La reparación de los puentes puede tardar semanas o meses. Las interrupciones en la conectividad, además de causar daños cuantiosos a la infraestructura, tienen un efecto mucho más amplio sobre la productividad económica y la capacidad de las personas para acceder a los servicios esenciales. Dado que se espera que muchos lugares sean afectados por lluvias más intensas y frecuentes debido al cambio climático, los puentes estarán en mayor riesgo: las precipitaciones más abundantes aumentarán los caudales de los ríos y los daños a los puentes, en particular aquellos diseñados para soportar tormentas menos intensas.

En cada extremo de los puentes hay una estructura que soporta el peso del tablero. Esta se conoce como contrafuerte (o estribo o muro de contención), y habitualmente es la primera parte del puente que falla. Los escombros pueden bloquear el canal principal y hacer que el agua se deslice por los costados de los puentes, es decir las zonas de menor resistencia, y por consiguiente poner en riesgo los contrafuertes.

En la construcción convencional de puentes se instalan pilotes para cimentar los estribos, y esto es un proceso largo y costoso que implica materiales, habilidades y equipos especializados.

Pero hay otra solución prometedora: los estribos de suelo reforzado con geosintéticos. Esta tecnología agiliza la construcción de los puentes, aumenta la resiliencia de los mismos, permite el uso de materiales disponibles localmente y no requiere el empleo de equipamiento especializado. Con este método, es posible construir puentes en solo cinco días (Von Handorf, 2013) (i) y a un costo entre 30 % y 50 % menor que los métodos de construcción convencionales (Tonkin y Taylor, 2016).

Los muros de contención de suelo reforzado con geosintéticos incluyen mallas geotécnicas, una malla de alta densidad hecha de polietileno (plástico). Las capas de tierra y las geomallas se combinan para crear una base sólida para el tablero del puente. La construcción se puede completar con maquinarias básicas para remover tierra y compactadoras, y se pueden usar diversos materiales de relleno de origen local siguiendo las directrices de especialistas geotécnicos.

Promover una alianza para lograr la seguridad hídrica en todo el mundo

Jennifer J. Sara's picture
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© Banco MundialLa comunidad mundial relacionada con el agua se reúne en Estocolmo con ocasión de la Semana Mundial del Agua 2016. (i) El tema de este año, “Water for Sustainable Growth” (Agua para el crecimiento sostenible), llega en un momento crucial, cuando nos estamos movilizando para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en los cuales el agua es un elemento esencial. (i)

El agua está presente prácticamente en todos los aspectos del desarrollo, ya que impulsa el crecimiento económico, sustenta los ecosistemas saludables, y es fundamental para la vida. Sin embargo, el agua puede amenazar y promover la salud y la prosperidad. Los peligros vinculados con el agua, entre ellos las inundaciones, tormentas y sequías, son actualmente responsables de 9 de cada 10 desastres naturales, y se espera que el cambio climático aumente esos riesgos. El riesgo de conflicto e inestabilidad se podría también acrecentar a medida que los recursos hídricos estén bajo una mayor presión.

En las próximas dos décadas, y posteriormente, la competencia entre los sectores de la agricultura y la energía con las ciudades por el uso del agua generará nuevas y mayores presiones en el sector hídrico. Actualmente, más de 4000 millones de personas viven en zonas donde el consumo de agua es mayor que los recursos renovables durante un periodo del año, y esta cifra seguirá aumentando.

Invertir en la gestión de riesgos financieros antes de las crisis ayuda a atenuar las necesidades de recuperación posteriores a los desastres

Gloria M. Grandolini's picture
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Una niña en un centro de evacuación en Filipinas en el año 2009. Fotografía: Jerome Ascano/Banco Mundial.

Dado que los desastres (i) naturales pueden producirse en cualquier momento y en cualquier lugar, hacer preparativos a largo plazo es mucho más eficaz que tratar por todos los medios de responder a una crisis. Me di cuenta de ello cuando el huracán Mitch hizo estragos en Honduras y mi abuela debió ser evacuada porque el río había llegado hasta el primer piso de su casa.

A medida que el cambio climático exacerba los fenómenos meteorológicos en gran parte del planeta, los países recurren al apoyo del Grupo Banco Mundial para mejorar su resiliencia física y financiera a los desastres.

Estamos trabajando cada vez más con los Gobiernos para fortalecer la planificación financiera y la gestión de riesgos antes de que ocurran los desastres, y no solo con el fin de reunir fondos para ayudar a los países a recuperarse luego de la catástrofe.

Los instrumentos basados en el mercado —como los seguros— pueden servir para amortiguar el efecto de los desastres naturales, ayudando a los países a evitar lo peor del impacto financiero de las crisis.

Fragilidad, conflicto y desastres naturales: ¿Un planteamiento único sobre la resiliencia?

Francis Ghesquiere's picture
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Un representante de la Unión Europea (EU) evalúa los daños en un edificio de departamentos
en Ucrania. Crédito: UE.

Es una idea simple pero esencial: las guerras y los desastres están vinculados, y los nexos existentes deben ser analizados para mejorar las vidas de millones de personas en todo el mundo.

De manera alarmante, el número total de casos de desastres —y las pérdidas económicas asociadas a estos— continúa aumentando. Esta tendencia ha sido impulsada por el crecimiento de la población, la urbanización y el cambio climático, subiendo los daños económicos de USD 50 000 millones en los años ochenta a entre USD 150 000 millones y USD 200 000 millones anuales en la actualidad. Pero hay otro dato: más de la mitad de las personas que sufren impactos de peligros naturales vive en Estados frágiles o afectados por conflictos.

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