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Microfinance

Una pequeña aldea de India enseña a terminar con la pobreza extrema

Sri Mulyani Indrawati's picture

Mujeres en india Foto: Nandita Roy / Banco Mundial
"Hace cinco años, yo no era nadie", me dijo Kunta Devi, sentada erguida contra la pared de su choza de barro de una sola habitación en Bara, una pequeña aldea del estado de Bihar, en la región oriental de India. "Ahora, las personas me conocen por mi nombre, y no solo por el nombre de mis hijos".

Yo estaba sentada en el suelo, enfrente de Devi, una madre de ocho hijos, que pertenece a una de las castas más vulnerables y socialmente excluidas de India. Recordó que cuando su esposo se lesionó y perdió su trabajo hace unos años, la familia fue empujada al límite –pasar de la subsistencia al hambre y la pobreza. En ese momento, Devi dio un paso audaz para una mujer pobre acostumbrada a vivir en las sombras de la sociedad. Se unió a un grupo de autoayuda de mujeres de su pueblo y obtuvo un pequeño préstamo para criar cabras. Con los ingresos que generó, reembolsó el primer préstamo y pidió otro, esta vez para arrendar tierras destinadas al cultivo de cereales. Volvió a solicitar un crédito cuando su familia tuvo una crisis de salud. Hoy en día, Devi posee varias fuentes de ingresos. También tiene planes para el futuro. Quiere abrir un restaurante en una calle concurrida. Y ahora que dos de sus hijos se han casado, desea encontrar una vivienda más grande para su familia que tiene más integrantes.