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Finlandia: ¿un milagro en materia de educación?

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El sistema educativo finlandés se caracteriza por proporcionar igualdad de oportunidades para todos.
Sin embargo, según los últimos resultados del estudio PISA, al parecer la situación socioeconómica
de los estudiantes también es importante en Finlandia. (Foto: Z. Mrdja/Banco Mundial).

El éxito de Finlandia en el estudio PISA (i) ―un estudio mundial sobre las competencias de los estudiantes de 15 años en matemáticas, ciencias y lectura que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)― sorprendió a los finlandeses. En 2006, Finlandia fue el país con mejor desempeño. Pese a que los resultados han bajado, el país aún ocupa los primeros lugares.
 
Finlandia es un ejemplo de un país que no ha seguido los principios de las reformas educativas mundiales. No existen pruebas estandarizadas ni inspecciones a las escuelas, pero el sistema educativo se apoya en una rendición de cuentas “inteligente”. Esto significa que, si bien existen estándares de calidad nacionales para el aprendizaje y la enseñanza en la forma de planes de estudios básicos y leyes y reglamentos nacionales, no hay clasificaciones de las escuelas basadas en resultados de pruebas. Sin embargo, las escuelas y los proveedores de educación se someten a autoevaluaciones y estas se realizan de manera periódica.
 
La política educativa finlandesa valora más la calidad que el control y la competencia. Se confía en las escuelas, los maestros y las autoridades locales, y existe consenso político sobre los objetivos educacionales establecidos de común acuerdo.

El camino hacia la fijación del precio del carbono

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Iron and Steel giant ISKOR's Vanderbijl Park refinery. © John Hogg/World Bank

En solo seis semanas, los líderes del mundo se reunirán en París (i) para negociar un nuevo acuerdo sobre el cambio climático. Hasta la fecha, 150 países han presentado sus planes detallados sobre cómo van a orientar sus economías en pos de una trayectoria con una mayor capacidad de adaptación y un bajo nivel de emisiones de carbono. Estos planes representan la primera generación de inversiones que deben realizarse para construir un futuro competitivo sin los peligrosos niveles de emisiones de dióxido de carbono que ahora están provocando el calentamiento del planeta.
 
La transición hacia un futuro más limpio requerirá tanto la acción de los Gobiernos como incentivos apropiados para el sector privado. En el centro de todo deberá haber una sólida política pública que ponga un precio a la contaminación provocada por el carbono. Fijar un precio más alto a los combustibles, la generación de  electricidad y las actividades industriales que emiten carbono dará lugar a mecanismos que incentiven a usar combustibles más limpios, ahorrar energía, y promover un cambio hacia inversiones más ecológicas. Medidas tales como las tarifas y los impuestos sobre el carbono, los programas de comercio de derechos de emisión y otros sistemas de fijación de precios, y la eliminación de los ineficientes subsidios pueden ofrecer a las empresas y los hogares la certeza y la previsibilidad que necesitan para hacer inversiones a largo plazo en un desarrollo con un enfoque acertado en relación con el clima.