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remesas

Que coman dinero

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Este blog fue publicado originalmente en inglés aquí: "Future Development"

The Economist tiene un excelente artículo (i) esta semana acerca de darles transferencias de efectivo condicionadas o no condicionadas a los pobres para aliviar su pobreza.  Llamándolo “posiblemente la mejor pieza de periodismo sobre transferencias de efectivo que he visto hasta ahora”, Chris Blattman, (i) —uno de los investigadores cuya investigación ha aportado grano a este molino— se lamenta de que esta manera de escribir “tiende a hacer que el comité del Pulitzer se quede dormido en cama”.  Puede ser así, pero la idea es potencialmente transformadora.

Ya se estableció (i) desde hace algún tiempo que las transferencias de efectivo condicionadas para enviar a los niños al colegio o llevarlos a una revisión médica mejoran los resultados en salud y educación. Más recientemente, algunos estudios (i) muestran que las transferencias de efectivo no condicionadas podrían tener el mismo efecto. El trabajo (i) de Chris demuestra que darles efectivo a los jóvenes desocupados conduce a mayores ganancias de negocios que si se usara el dinero para realizar cursos de formación profesional para estas personas.

El poder de las remesas de los migrantes

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Se espera que el mundo en desarrollo reciba  US$414.000 millones en concepto de remesas en 2013, un aumento del 6,3% respecto del año anterior, y que esta cifra ascienda a US$540.000 millones en 2016.

India y China representarán casi un tercio del total de las transferencias hacia los países en desarrollo este año. En India, las remesas son mayores que los ingresos provenientes de las exportaciones de tecnología de la información.

A nivel mundial, se estima que los 232 millones de migrantes internacionales envíen unos US$550.000 millones este año, y más de US$700.000 millones en 2016, según la última edición de la Reseña sobre migración y desarrollo del Banco Mundial. (i)
 

¿Cómo reducir altos costos de remesas a África?

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Los trabajadores migrantes, que ganan dinero en empleos lejos de sus hogares, enviaron más de US$400.000 millones a sus familias en 2012. Estas remesas continúan siendo una fuente vital de ingresos para millones de personas de los países en desarrollo: el gasto diario de alimentación, vivienda, educación, atención de la salud y otros se pagan con lo que ganan  los familiares en el extranjero. Mediante una transacción simple y repetitiva –el envío de dinero a sus casas– esos trabajadores realmente están mandando sentimientos alentadores de esperanza de un futuro mejor y amor por la familia.

Llueve y luego escampa

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Acabo de salir del Foro regional: América Latina y la crisis global, la primera parte concluyó con el discurso de Mauricio Funes, presidente electo de El Salvador.

Funes fue el único que habló español y expresó real preocupación sobre los efectos que está teniendo la crisis en su país.

Mauricio Funes ganó las elecciones representando al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y compartió con la audiencia sus miedos de que la crisis económica mundial haga aumentar la delincuencia y la polarización en su país. El Salvador, dijo, está sufriendo la crisis en carne propia y a nivel severo.

Ese pequeño país centroamericano está experimentado una reducción significativa de sus remesas. El  20 % del PIB de su país depende de ellas y un tercio de su población vive y trabaja en los Estados Unidos.  De ahí su dolor. Funes reconoció la estrecha relación de su país con la economía estadounidense entre uno de los factores de mayor riesgo para la estabilidad de El Salvador.

Antes le había presidido un panel de expertos que más bien se mostraron optimistas sobre la capacidad de la región de sobreponerse a los embates de la recesión mundial.

“La crisis no es un concepto extraño para los latinoamericanos”, dijo Ricardo Hausmann, ex ministro de Planeación de Venezuela y catedrático de la Universidad de Harvard. “Ya hemos experimentado estas crisis, la sociedad las entiende. Sabemos, que llueve y luego escampa”.

Los panelistas entre los que se encontraban Oscar Zuluaga, ministro de Economía de Colombia y José de Gregorio, presidente del Banco Central de Chile, acordaron que los países de la región han sabido salirle al paso a sus propias crisis y que por esas experiencias han aprendido sus lecciones.

El ministro de finanzas de Colombia dijo que aprender la lecciones le ha valido para estar mejor preparados. Colombia ha reforzado su mercado doméstico y el 70% de sus necesidades las satisface en casa. Eso, dijo,  los hace más resistentes a las fluctuaciones del mundo externo. Chile según el presidente de su Banco Central, ha ahorrado bastante y ahora puede defenderse.  José de Gregorio aseveró que la región está en mejor posición que el resto del mundo industrializado que se encuentra pagando en números mayores.

Un panel representado por las economías fuertes como Chile, Colombia y México puede explicar el sabor positivo del foro.  Estará por verse cómo entonces los fuertes pueden ayudar a los débiles. Cómo las economías más sólidas de la región y las agencias multilaterales pueden ayudar a países como El Salvador que están más expuestos a los embates de la crisis.