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sanidad

Focalización en el saneamiento urbano: analizando datos agregados a nivel metropolitano

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En anteriores blogs nos hemos referido a la poca atención que se le presta a la gestión de lodos fecales (GLF) y presentamos herramientas para abordar los desafíos del saneamiento urbano. Con ocasión del Día Mundial del Inodoro comentaremos el caso de Lima (Perú).

Panorama del saneamiento a nivel de toda la ciudad
Al aplicar una de las herramientas más conocidas de gestión de lodos fecales —el diagrama del flujo de la materia fecal—, utilizamos datos para obtener un panorama de los servicios de saneamiento a nivel de los hogares, y el flujo de los desechos fecales a través de la “cadena de servicios de saneamiento"

Los diagramas del flujo de la materia fecal son una manera fácil de entender  donde acaban los desechos fecales, así como los patógenos y la contaminación asociados. Esto permite comprender los principales problemas de saneamiento en las ciudades.

Para combatir la desigualdad tenemos que eliminar las disparidades en la infancia

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Parece que todo el mundo está hablando de la desigualdad (i) en estos días y yo, por mi parte, estoy contenta de ver que este tema está siendo destacado durante los debates sobre el desarrollo.

Podemos analizar de varios modos la falta de igualdad, todos los cuales están relacionados. La desigualdad de resultados —que se expresa en las diferencias en los logros académicos, la evolución profesional, los ingresos, etc.— es una de las maneras más evidentes y que, en sí misma, no es necesariamente negativa. El premio al esfuerzo individual, a los talentos innatos y a las opciones de una vida mejor puede incentivar la innovación y el espíritu empresarial, y ayudar a impulsar el crecimiento.  

Día Mundial del Lavado de Manos: La participación de los hombres y otras enseñanzas

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El 15 de octubre, cuando se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos, (i) millones de personas de todo el mundo apoyarán esta práctica, que es relativamente simple pero que aún representa un desafío para mejorar los hábitos de higiene y saneamiento. Se ha demostrado que el lavado de manos con jabón reduce la incidencia de diarrea casi a la mitad y las infecciones respiratorias agudas en aproximadamente un tercio (Cairncross y otros, 2010). Sin embargo, las tasas del lavado de manos con jabón siguen siendo bajas –apenas un 5% a 15% (Scott y otros, 2003)– sobre todo en momentos clave cuando hay riesgo de contaminación por la vía oral y fecal, tales como después de usar un inodoro o antes de preparar alimentos.

Aunque esta costumbre es una de las mejores maneras de prevenir las enfermedades provocadas por patógenos y bacterias fecales, no es suficiente compartir información sobre la importancia de esta práctica o dar a conocer las consecuencias de no hacerlo. El desafío, por supuesto, es que las personas adopten el lavado de manos con jabón como un hábito. El cambio de comportamiento es un proceso complejo y requiere intervenciones polifacéticas.