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sequía

El agua y la guerra: la dinámica turbulenta entre el agua y la fragilidad, los conflictos y la violencia

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Vea la infografía completa aquí. (i)

En los últimos dos años ha llovido muy poco en Somalia. Las consecuencias son trágicas y bien conocidas: pozos secos; ganado muerto; malas cosechas; migración; gran cantidad de personas que necesitan con urgencia asistencia humanitaria. La situación se repite en Yemen, Sudán, Kenya, Etiopía y Nigeria. Sin embargo, la falta de lluvias no es el único problema hídrico que causa estragos. Las inundaciones, las enfermedades transmitidas por el agua y los conflictos transfronterizos por los recursos hídricos pueden causar gran sufrimiento humano y perturbaciones en los sistemas políticos, económicos y ambientales.

Al tiempo que movilizamos rápidamente recursos para enfrentar el hambre, también debemos preguntarnos por qué la crisis hídrica se sigue produciendo. El agua siempre ha sido una fuente de riesgos. Siempre se han producido sequías e inundaciones, y con el cambio climático podemos esperar que estas sean más frecuentes y más graves. Pero las crisis de la magnitud que vemos hoy en los países afectados por la sequía no surgen solo de estos acontecimientos naturales: son producto de nuestro fracaso en la gestión de estos riesgos de larga data. Cuando las instituciones no se preparan, no pronostican o no responden a los riesgos relacionados con el agua, un pozo seco, un brote de cólera o una inundación pueden tener consecuencias mucho mayores en términos humanos, políticos y económicos.

Usted preguntó: ¿Qué sucede con los precios de los alimentos?

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Photo: © Michael Morris / Banco Mundial

Cuando la última edición de Alerta sobre precios de los alimentos del Banco Mundial informó la semana pasada que una grave sequía hizo subir los precios de los alimentos básicos clave como el maíz y la soja a un monto máximo este verano, personas de todo el mundo prestaron atención. ¿Qué significará esto para los pobres de las regiones más afectadas por el alza de los precios? ¿Qué consecuencias tendrá para nosotros?

El economista José Cuesta, autor  de este informe trimestral del Banco Mundial, pidió a los lectores de nuestra última entrada de blog que enviaran preguntas sobre este tema. 

Huir de la hambruna: Visión desde el interior de un campo de refugiados

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Refugiados en un campo en Kenya © Naciones Unidas

Hace poco tiempo visité Dadaab, la tercera ciudad más grande y de más rápido crecimiento de Kenya, cuya población aumentó de 250.000 habitantes hace unos años a más de 400.000 en la actualidad.

Dadaab no es una ciudad común del país. La mayoría de sus residentes no son kenianos sino somalíes que viven en un conjunto de campos de refugiados que pueblan la pequeña ciudad de Kenya que existía hace 20 años. 

Los primeros residentes de los campos buscaron refugio de las luchas que convirtieron a Somalia en un Estado fallido. Los más de 1.000 refugiados que llegan ahora todos los días buscan protegerse del cambio climático, la peor sequía de la región en 60 años y la hambruna que esta provoca.