Por tercera vez en sus 66 años de historia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia de salud pública a nivel global. Esta vez se trata del brote del virus del Ébola en tres países de África occidental: Guinea, Liberia y Sierra Leona. Después de la terrible experiencia de los últimos meses, los Gobiernos y las comunidades de estas tres naciones están buscando desesperadamente señales de que la enfermedad se puede detener.
Como médicos, que comprendemos bien tanto la situación del continente africano como el control de las enfermedades infecciosas, estamos seguros de que el plan de respuesta al ébola, que llevan adelante los países y la OMS, puede contener este brote y acabar con él en cuestión de meses. Tengamos presente también que no se trata solo de un problema de África, sino también de una cuestión humanitaria que casualmente ocurre en una pequeña parte de ese continente.