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Conflict

Los jóvenes resilientes aprovechan las oportunidades para construir su futuro

Liviane Urquiza's picture
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Ella tenía siete años de edad cuando sobrevivió a una noche de horror. Su casa, en Nigeria, había sido marcada para ser objeto de un ataque esa noche. La razón era que pertenecían al grupo étnico “equivocado”.
 
Mi amiga y el resto de su familia iban a ser asesinados. Pero ella sobrevivió. Sus vecinos, que vieron la marca, los alertaron y los ayudaron a escapar en un momento en que otros vecinos eran ejecutados e incluso quemados vivos. Esa noche, mi amiga vio morir a un hombre en circunstancias muy violentas. La impresión fue tan intensa que no pudo hablar durante dos semanas.

 

Superar la brecha entre las acciones humanitarias y de desarrollo en la respuesta para la hambruna

Franck Bousquet's picture
 UNICEF
Un grupo de personas espera para conseguir agua en un pozo proporcionado por UNICEF en el campamento Muna Dalti para desplazados internos, ubicado en Maiduguri en el estado de Borno (Nigeria), el jueves 2 de marzo de 2017.
Crédito: UNICEF.

La semana pasada representé al Grupo Banco Mundial en una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) (i) sobre la respuesta a la hambruna en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. En estos cuatro países, más de 20 millones de personas padecerán hambre o estarán en peligro de ser afectadas por este problema en los próximos seis meses, y se necesitan medidas urgentes para evitar que la situación se agrave aún más.
 
El Consejo de Seguridad podría parecer un lugar poco usual para que esté presente una institución de desarrollo como el Banco Mundial, especialmente cuando se aborda una crisis humanitaria como la hambruna.

¿Qué contiene un número? Desentrañar la crisis del desplazamiento forzado de 65 millones de personas

Xavier Devictor's picture
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(c) Dorte Verner
Regia, de Somalia, saluda a sus amigas y clientas en su tienda, ubicada en la calle principal del asentamiento de refugiados de Nakivale, en el suroeste de Uganda. © Dorte Verner

Hoy, en el Día Mundial de los Refugiados, se oye una vez más que el número de desplazados por la fuerza debido a los conflictos y las persecuciones aumentó a 65,6 millones a fines de 2016, según el último informe Global Trends (i) de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Estas cifras han servido para llamar la atención sobre la gravedad de esta crisis, impulsando la adopción de medidas entre la comunidad mundial. Al mismo tiempo, estos números han provocado ansiedad entre muchos países anfitriones, en particular de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Al ocupar un lugar central en el debate político, estos números han planteado interrogantes sobre la capacidad de estos países para apoyar a todas las personas que huyen de conflictos, lo que a veces lleva al temor y a aumentar los sentimientos contra los refugiados.

¿Nos encontramos realmente en un “mundo nuevo” donde los movimientos demográficos tienen unas dimensiones nunca antes observadas y que exigen medidas extraordinarias para detener los flujos de personas? Para responder a esta pregunta, vale la pena mirar más de cerca los números.

Tres amenazas para el futuro de Afganistán: aumento de la pobreza, inseguridad y crecimiento lento

Silvia Redaelli's picture
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La semana pasada, uno de los tantos camiones cisternas que recorren las calles de Kabul se desplazó pese a la congestión vehicular, pasó por edificios del Gobierno y embajadas, y llegó hasta la plaza Zanbaq. Cuando se tuvo que detener en un puesto de control, el chofer del camión hizo explotar 1500 kilos de explosivos que estaban ocultos en el tanque. Eran las 8.22 de la mañana y muchos afganos iban camino al trabajo y muchos niños se dirigían a la escuela. La explosión causó la muerte de 150 viajeros y transeúntes y otros cientos de personas resultaron heridas. Este es apenas uno de los numerosos hechos que afectan las vidas y los medios de subsistencia de los afganos.

La versión 2.0 de Oriente Medio

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Seamos honestos. La región de Oriente Medio y Norte de África atraviesa por una situación candente, y algunas zonas están literalmente en llamas. Los conflictos y la fragilidad han afectado negativamente por mucho tiempo lo que una vez fue la cuna de la civilización y de inspiración para muchos de los inventos sin los cuales no podemos vivir hoy. Sin embargo, en medio de esa agitación aumenta la esperanza, un factor que está transformando la desagradable realidad en un futuro más brillante.
 
Después de que escapé de la guerra en Iraq en 2006, no era muy optimista sobre el futuro de la región. Año tras año, el efecto dominó del colapso se convirtió en una realidad que dio forma a la región y sus habitantes. Sin embargo, al avanzar rápidamente a 2017, he sido testigo de lo que nunca pensé que vería en mi vida: el nuevo renacimiento de Oriente Medio y Norte de África.
 
Recientemente asistí al Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África (i) en el Mar Muerto en Jordania. Este año, el Foro y la Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) la institución miembro del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, se asociaron para reunir a 100 nuevas empresas árabes que están dando forma a la Cuarta Revolución Industrial.
 
Allí, la onda positiva se multiplicó, no hubo negatividad ni pesimismo. En cambio, había un nuevo sentido de optimismo y entusiasmo, ansias de cambio y voluntad de conducir a la región hacia un nuevo futuro, alejado de los conflictos y del pesimismo actual.

La reinserción de los niños soldados en Oriente Medio

Omer Karasapan's picture

El problema de los niños soldados es una desgracia moderna de larga data. (i) Se creía que este fenómeno, que alguna vez fue lo habitual, que fue documentado en el mundo clásico y que prevaleció hasta el siglo XIX, estaba desapareciendo lentamente con el surgimiento del Estado-nación. Sin embargo, en la actualidad, se observa en casi todos los continentes y en casi todos los conflictos, aunque rara vez entre las milicias formales.

Es imposible obtener cifras totales e incluso las Naciones Unidas (ONU) ya no entrega números precisos (i) de los niños involucrados. Según Nick Scarborough, oficial administrativo de Child Soldiers International, “todas las cifras que citamos son estimaciones, e incluso no se dispone de números para todos los conflictos... Sin embargo, el hecho que siete ejércitos nacionales y 50 grupos armados hayan sido incluidos por el secretario general de la ONU en una lista de las partes que reclutan y usan a niños indica la persistencia y severidad del problema”. La mayoría de los niños soldados son varones, especialmente en Oriente Medio, pero en todo el mundo se calcula que alrededor del 40 % de los niños reclutados son mujeres, (i) las que son especialmente vulnerables a la violencia sexual y otras formas de violencia.

Día Internacional del Migrante: impulsar la prosperidad a través de la movilidad

Manjula Luthria's picture
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Estamos en la antesala del inicio de una era de mayor movilidad. Foto: © Dominic Chavez/Banco Mundial.

En todas partes existen historias y anécdotas de cómo los migrantes contribuyen a nuestras economías. En un informe del McKinsey Global Institute, (i) publicado recientemente, se dieron a conocer algunas cifras. Los migrantes representan solo el 3,4 % de la población en el mundo, pero generan el 9,4 % de la producción mundial, o unos USD 6,7 billones. Esto es casi tanto como el volumen de los PIB combinados de Francia, Alemania y Suiza. Al compararse con lo que habrían producido si se hubieran quedado en sus países de origen, ellos aportarían USD 3 billones, es decir, aproximadamente la producción económica combinada de India e Indonesia.

Estudio ayuda a comprender la práctica del matrimonio infantil en el Líbano

Susan Bartels's picture
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El matrimonio infantil ha surgido como una estrategia negativa de supervivencia entre las familias sirias que han sido obligadas a desplazarse al Líbano debido al actual conflicto en Siria. Esta práctica tiene profundas consecuencias no solo para las niñas y su bienestar físico, sicológico y socioeconómico, sino también para sus hijos, familias y comunidades, y de manera más general para el desarrollo mundial. Hasta la fecha, se han realizado escasos estudios destinados a determinar intervenciones eficaces para enfrentar el matrimonio infantil en situaciones humanitarias. Queen’s University (i) y el Centro de Recursos para la Igualdad de Género-ABAAD, (i) con el apoyo de la Iniciativa de Investigaciones sobre Violencia Sexual (SVRI) y el Grupo Banco Mundial, se encuentran investigando los factores que contribuyen al matrimonio infantil en el contexto de la crisis de refugiados sirios. A través de enfoques participativos, se identificarán estrategias basadas en la comunidad que ofrecerían otras opciones a las familias sirias, diferentes al hecho de casar a sus hijas a una edad prematura.

El impacto mundial del matrimonio infantil

 
Foto: Colleen Davison
El matrimonio infantil es una cuestión mundial de enorme importancia. Según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, 142 millones de niñas contraerán matrimonio a temprana edad en todo el mundo (i) entre 2011 y 2020, y una cifra adicional de 151 millones de niñas se casarán en la década posterior, lo que equivale a 39 000 niñas cada día. Las niñas casadas tienen alto riesgo de embarazos precoces y complicaciones en el parto, como parto prematuro, parto obstruido o prolongado y mortalidad materna. Los bebés hijos de madres jóvenes corren también un mayor riesgo de presentar bajo peso al nacer, muerte fetal intrauterina y mortalidad neonatal. De hecho, se cree que esta forma de violencia por razón de género impidió lograr avances en los objetivos de desarrollo del milenio 4 y 5 impulsados por las Naciones Unidas, (i) cuyas metas son reducir en dos terceras partes la mortalidad de niños menores de 5 años y reducir un 75 % la tasa de mortalidad materna, respectivamente.
 
El impacto de casarse a una temprana edad va más allá de las consecuencias en materia de salud. A medida que las niñas casadas asumen sus responsabilidades de esposas, con frecuencia no pueden continuar con su educación formal y, por tanto, su nivel de alfabetización y su potencial de ingresos en el futuro se ven limitados. Además, las niñas suelen casarse con hombres mayores y esta diferencia de edad contribuye a desigualdades poco saludables al interior del matrimonio, agravando las inequidades de género que afectan la capacidad de las mujeres para negociar la adopción de decisiones compartidas. Por consiguiente, las experiencias de violencia física, sicológica y sexual predominan más entre las niñas que se casan a temprana edad que entre aquellas que contraen matrimonio siendo adultas.

Dar voz a los pobres: agregar un toque humano a los datos de pobreza en Sudán del Sur

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Solo humanizamos lo que está sucediendo en el mundo y en nosotros mismos cuando hablamos de ello, y es al hablar que aprendemos a ser humanos. - Hannah Arendt
 
Todos sabemos que medir la pobreza es crucial para monitorear los avances y elaborar respuestas normativas eficaces. Pero los números esconden el dolor y el sufrimiento que padecen las personas para llegar a fin de mes. Tomemos el caso de Sudán del Sur. El país ha atravesado tiempos muy agitados, experimentando algunas crisis entre 2015 y 2016. El derrumbe de un frágil acuerdo de paz que condujo a una nueva confrontación militar y la caída simultánea de los precios internacionales del petróleo privaron a Sudán del Sur de su principal fuente de divisas. Esto desencadenó una severa crisis fiscal y económica, que llevó a que los precios subieran desmesuradamente, según los datos registrados en nuestro panel de precios del mercado en tiempo real. (i) Garantizar los medios de subsistencia se ha convertido en algo cada vez más difícil: una nueva cifra récord del 66 % de la población vive ahora en la pobreza.
 
Este porcentaje del 66 % ciertamente resume el nivel de pobreza del país, lo cual es indiscutiblemente útil para las comparaciones y los análisis que fundamentan las políticas y los programas. Sin embargo, esta cifra no revela las dificultades que atraviesan las familias a diario. Para capturar este aspecto y darle un toque humano a la cifra abstracta de la pobreza, hemos comenzado a recoger breves testimonios en video (i) de personas que viven en Sudán del Sur como parte de la encuesta de alta frecuencia:

Djibouti: el lugar donde confluyen el desplazamiento forzado y la migración

Varalakshmi Vemuru's picture
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En el contexto de una próxima reunión de alto nivel de la ONU para analizar los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes, este blog ofrece una perspectiva en terreno acerca de la situación de Djibouti con respecto a los flujos de refugiados y migrantes. Para preparar el Proyecto de respuesta de desarrollo a los impactos del desplazamiento, visité el campo de refugiados de Ali Addeh en la región de Ali Sabieh, que ha albergado principalmente a refugiados de Somalia durante más de dos décadas. También visité la ciudad de Obock, que ha acogido a refugiados de Yemen en el campo de refugiados de Merkazi después de la crisis de 2015, y tomé contacto con migrantes del Cuerno de África que viven en la ciudad.
En Ali Addeh, se aprecian dos realidades sorprendentes. La primera se relaciona con las sequías que hicieron disminuir la cantidad de ganado que poseían los pastores de las comunidades de acogida locales. Esto los dejó más vulnerables y empobrecidos que los refugiados en los campamentos. Una refugiada que buscaba leña hizo hincapié en que las comunidades de acogida locales necesitaban urgente apoyo e intervenciones de desarrollo.
El puerto de Obock, punto de partida del viaje. (Foto: Benjamin Burckhart)

La segunda realidad se relaciona con la ausencia casi total de hombres y mujeres de entre 16 y 30 años de edad, tanto en los campos de refugiados como en las comunidades de acogida. En las conversaciones que sostuve, quedó claro que este grupo al ver las pocas oportunidades económicas en el entorno local se había trasladado a la capital en búsqueda de empleos informales, poco calificados y con baja remuneración. Cuando hicimos un seguimiento de estos jóvenes, encontramos que muchos quedaron varados en “Balbala”, un barrio precario contiguo a Djiboutiville, la ciudad capital. Sus pocas habilidades y la falta de recursos los habían dejado más vulnerables que antes. Algunos, por supuesto, habían continuado el viaje hasta Obock para explorar la posibilidad de viajar a Oriente Medio y Europa.

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