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Medio ambiente

En Senegal, se insta a invertir en la gente y en el planeta

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Este mes, durante tres días, Senegal —ubicado en África occidental— fue el centro de atención de los esfuerzos mundiales para combatir el cambio climático y mejorar la educación en un mundo que cambia rápidamente.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente senegalés, Macky Sall, copresidieron una conferencia en Dakar sobre la recaudación de recursos para la Alianza Mundial para la Educación (AME), una plataforma de financiamiento que ayuda a los países de ingreso bajo a aumentar tanto el número de niños que asisten a la escuela como el nivel de aprendizaje.

Líderes africanos y asociados intervinieron y anunciaron sus compromisos de proporcionar una educación que prepare a los niños para competir en la economía del futuro y que fomente el progreso socioeconómico.

La protección social para la adaptación se puede usar para enfrentar las crisis y reforzar la resiliencia

Michal Rutkowski's picture
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En un mundo con cada vez mayores riesgos, los sistemas de protección social ayudan a las personas y las familias a enfrentar las guerras civiles, los desastres naturales, el desplazamiento y otras crisis. © Farhana Asnap/Banco Mundial.

Las crisis se están convirtiendo en una nueva normalidad en el mundo de hoy. En los últimos 30 años, los desastres naturales causaron la muerte de más de 2,5 millones de personas y casi unos USD 4 billones en daños en el mundo. Los fenómenos naturales adversos provocaron, solo en 2017, pérdidas por unos USD 330 000 millones, convirtiéndose en el año más costoso en la historia. El cambio climático y los cambios demográficos, así como otras tendencias mundiales, podrían también crear riesgos de fragilidad. Actualmente, los conflictos generan el 80 % de las necesidades humanitarias, y se espera que la proporción de personas extremadamente pobres que viven en situaciones afectadas por conflictos aumente a más del 60 % en 2030.

El enfoque “Una salud” es fundamental para eliminar los riesgos para la salud humana, animal y ambiental

Juergen Voegele's picture
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Foto: © Trevor Samson / Banco Mundial


Como muchos, nos sentimos aliviados en noviembre del año pasado cuando el Gobierno de Madagascar y la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaron que el brote de peste neumónica o pulmonar había sido contenido en ese país. La peste es una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis, (i) que la transmiten normalmente los roedores a través de las pulgas que los parasitan, pero también se puede transmitir de persona a persona. Desde el inicio del brote a principios de agosto de 2017, se informaron 2300 casos humanos de peste, que condujeron a 207 muertes (actualización de la OMS). (PDF, en inglés) La OMS instó a realizar una vigilancia continua hasta el final de la temporada de la peste a fines de abril, ya que es posible que se produzcan más casos de peste bubónica que podrían provocar un resurgimiento de la peste pulmonar. El presidente de Madagascar también se comprometió a establecer una “unidad de peste” permanente a nivel de la oficina del primer ministro para trabajar en la erradicación de la plaga, dado que la experiencia nos indica que abordar los riesgos en la interfaz de la salud humana, animal y ambiental es un desafío.

Bicis Cero: Lo que aprendimos sobre las bicicletas compartidas sin anclajes durante #TTDC2018

Leonardo Canon Rubiano's picture
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Las bicicletas sin anclaje suelen tener colores brillantes que las hacen fáciles de identificar.
© Montgomery County/Flickr
 


¿Cómo podemos aprovechar la economía digital para hacer que la movilidad sea más sostenible? Esta pregunta fue el enfoque principal de la conferencia Transforming Transportation (Transformando el transporte) de este año, que reunió a varios de los pensadores más creativos e innovadores en el mundo de la movilidad. Uno de ellos fue Davis Wang, CEO de Mobike, una startup originaria de China, pionera en el desarrollo de los sistemas de bicis compartidas sin anclaje, que a hoy está presente en más de 200 ciudades en 12 países. En su intervención, Wang planteó varios puntos sobre el futuro de las bicis compartidas sin anclaje, con lo que me motivó a escribir para continuar conversando sobre el futuro de los sistemas de bicis compartidas sin anclaje (BiCSA) y su potencial para convertirse en una nueva modalidad para el transporte urbano.
 
¿Qué son exactamente los sistemas de bicis compartidas sin anclaje (BiCSA)?

Popularizados en Beijing hace poco menos de dos años, los sistemas BiCSA se han extendido rápidamente por todo el mundo. En la Ciudad de Washington, Mobike y tres compañías más iniciaron un piloto con cerca de 2 mil bicis en septiembre de 2017.

Me crié en una de las ciudades más tóxicas del mundo

Lemmy Kapinka's picture
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Crecí en Kabwe, un hermoso lugar de la región central de Zambia que en el pasado fue una de las principales ciudades mineras del mundo. En la actualidad es más conocida como uno de los lugares más contaminados del planeta debido a la intoxicación por plomo. 

Antes de que yo naciera, mi padre y mi madre se trasladaron de un pueblo ubicado en la zona central de Rodesia del Norte —como se llamaba Zambia en esa época— a Broken Hill, una ciudad que pasó a llamarse Kabwe después de la independencia. Kabwe se encuentra en el medio de la Provincia Central de Zambia, a unos 160 km de Lusaka, la capital del país.

Broken Hill era famosa por la minería de plomo y zinc, y trabajar en las minas era uno de los empleos más prestigiosos que se podía tener en ese tiempo. Nos sentíamos privilegiados en comparación con otras familias de los alrededores. Por ejemplo, yo asistía a la escuela con zapatos, mientras que la mayoría de mis amigos iban descalzos.

Los ingredientes secretos para el éxito de la Nueva Agenda Urbana

Luis Triveno's picture
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Photo: Lois Goh/ Banque mondiale


La historia más común de la modernidad, que abarca fronteras nacionales, culturales y religiosas, se trata de personas que se trasladan de las zonas rurales a las ciudades. Para el año 2030, el 80 % de la población mundial vivirá en zonas urbanas, persiguiendo el sueño de acceder a mejores empleos, educación y atención médica.

Sin embargo, en muchos casos ese sueño corre el riesgo de quedar reducido a un ensueño urbano, debido a los desastres naturales como los huracanes, los terremotos y las inundaciones, así como al cambio climático. Quienes trabajamos para ayudar a esas familias a encontrar un futuro mejor debemos enfocarnos más en las formas de apoyar los esfuerzos destinados a proteger sus vidas y sus medios de subsistencia.

En los 40 años transcurridos desde que se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat I), los Gobiernos y los municipios de los distintos países emergentes y en desarrollo han demostrado que sus ciudades pueden ser no solo inclusivas y seguras, sino también resilientes y sostenibles. Sin embargo, a menos que puedan aumentar su velocidad y escala, es poco probable que logren los objetivos de la “Nueva Agenda Urbana” (PDF) y sus planes regionales, presentados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) (i) en 2016.

Desde nuestra perspectiva de ayudar a los Gobiernos de América Latina y el Caribe, y como anticipo del Foro Mundial (i) que tendrá lugar en Kuala Lumpur (Malasia) en febrero, compartimos tres elementos clave necesarios para lograr ese objetivo:

Hagamos un trato para crear ciudades resilientes

Carina Lakovits's picture
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Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
 


Por primera vez en la historia, viven más personas en las ciudades (i) que en las zonas rurales. Si bien las ciudades representan la promesa de un futuro mejor, la realidad es que muchas de ellas no están a la altura de las expectativas. Con demasiada frecuencia carecen de los recursos para proporcionar incluso los servicios más básicos a sus habitantes y no pueden brindar a los ciudadanos protección eficaz contra los embates de los desastres naturales ni del cambio climático.

Esto se relaciona en gran medida con la falta de infraestructura adecuada contra el impacto de las inundaciones, el aumento del nivel del mar, los deslizamientos de tierra o los terremotos. La mayoría de las ciudades necesita mayor protección contra las inundaciones, viviendas mejor construidas y una planificación más adecuada del uso de la tierra. Pero incluso cuando las ciudades saben lo que deben hacer para ser más resilientes, con mucha frecuencia no tienen acceso al financiamiento necesario para lograr esa meta.

Combatir el cambio climático con infraestructura ecológica

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© chombosan / Shutterstock


Según la NASA 16 de los 17 años más cálidos de los que existe registro se han producido a partir del año 2001. De modo que —al ocupar el cambio climático un lugar destacado en la agenda mundial—, casi todos los países firmaron el Acuerdo de París de 2015, cuyo objetivo fundamental es mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales. Sin embargo, dado los graves efectos del calentamiento del planeta que ya se están sintiendo, se necesita una mayor resiliencia frente al cambio climático.

La “infraestructura ecológica” puede ayudar en los esfuerzos por lograr los objetivos tanto de mitigación como de adaptación.

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