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Medio ambiente

Limpiemos las maneras sucias de cocinar

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Limpiemos las maneras sucias de cocinar


Realmente – Hagámoslo.

Es un hecho: la contaminación del aire en el interior de las viviendas provocada por cocinar con combustibles sólidos como la madera, el carbón vegetal y mineral, el estiércol y los desechos de cultivos en hogueras y cocinas tradicionales es la cuarta causa de muerte en el mundo, después de las enfermedades cardíacas y pulmonares y la infección respiratoria.

Casi 2900 millones de personas, la mayoría de las cuales son mujeres, aún cocinan con cocinas y combustibles sólidos contaminantes que producen humo y hollín. Esto significa que hay más personas que usan estos artefactos peligrosos que toda la población sumada de India y China.

Esto tiene que cambiar. Y el cambio está ocurriendo, según he oído la semana pasada en los diversos debates que tuvieron lugar en el Foro sobre Maneras Limpias de Cocinar 2015 (i) en Accra, Ghana. Al escuchar al ministro de Petróleo de Ghana y al viceministro de Género y Desarrollo, me doy cuenta de que la ambición de ofrecer cocinas limpias y combustibles más limpios a las familias que más lo necesitan está presente. Pero transformar la ambición en realidad es un desafío. Esto es cierto no solo en Ghana sino en muchas otras partes del mundo.

El camino hacia un futuro más ecológico

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La pregunta fundamental en el periodo previo a la Conferencia de las Partes (COP 21) sobre el cambio climático es: ¿dónde encontraremos las soluciones sobre el terreno —y las personas que las pondrán en práctica— para hacer realidad los nuevos objetivos en materia de políticas relacionados con el clima?

Un camino hacia un futuro “más ecológico” podría cruzar a través de Kikuyu Road en Nairobi, Kenya. En este lugar, Peter Chege dirige Hydroponics Kenya, una empresa pequeña pero en crecimiento, que está aumentando las nuevas soluciones agrícolas para los mercados locales. Sus sistemas permiten que los agricultores cultiven plantas sin la necesidad de usar suelo agrícola y consumen una cantidad de agua un 80 % menor que la agricultura tradicional. Estas técnicas sostenibles mejoran la capacidad de adaptación al clima y, al mismo tiempo, crean empleos a nivel local y fomentan la inversión a nivel regional.

El camino hacia la fijación del precio del carbono

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Iron and Steel giant ISKOR's Vanderbijl Park refinery. © John Hogg/World Bank

En solo seis semanas, los líderes del mundo se reunirán en París (i) para negociar un nuevo acuerdo sobre el cambio climático. Hasta la fecha, 150 países han presentado sus planes detallados sobre cómo van a orientar sus economías en pos de una trayectoria con una mayor capacidad de adaptación y un bajo nivel de emisiones de carbono. Estos planes representan la primera generación de inversiones que deben realizarse para construir un futuro competitivo sin los peligrosos niveles de emisiones de dióxido de carbono que ahora están provocando el calentamiento del planeta.
 
La transición hacia un futuro más limpio requerirá tanto la acción de los Gobiernos como incentivos apropiados para el sector privado. En el centro de todo deberá haber una sólida política pública que ponga un precio a la contaminación provocada por el carbono. Fijar un precio más alto a los combustibles, la generación de  electricidad y las actividades industriales que emiten carbono dará lugar a mecanismos que incentiven a usar combustibles más limpios, ahorrar energía, y promover un cambio hacia inversiones más ecológicas. Medidas tales como las tarifas y los impuestos sobre el carbono, los programas de comercio de derechos de emisión y otros sistemas de fijación de precios, y la eliminación de los ineficientes subsidios pueden ofrecer a las empresas y los hogares la certeza y la previsibilidad que necesitan para hacer inversiones a largo plazo en un desarrollo con un enfoque acertado en relación con el clima.

El diálogo mundial fortalece las relaciones del Banco Mundial con los pueblos indígenas

Ede Ijjasz-Vasquez's picture
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Apoyar el desarrollo sostenible de los pueblos indígenas es fundamental para alcanzar los dos objetivos del Banco Mundial de poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida en los países donde viven dichas comunidades. Recientemente se conmemoró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo y el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, y ambas jornadas ayudaron a llamar la atención sobre los 350 millones de personas que pertenecen a comunidades de pueblos indígenas en el mundo, las que se caracterizan por lo siguiente:
  • Son sociedades y comunidades culturalmente distintas: la tierra en la que viven y los recursos naturales de los que dependen están inextricablemente ligados a sus identidades, culturas y economías;
  • Están entre las poblaciones más desfavorecidas del mundo y representan aproximadamente el 4,5 % de la población mundial, pero más del 10 % de los pobres, e
  • Incluso dentro de sus propios territorios tradicionales –que contienen el 80 % de la biodiversidad del planeta– poseen legalmente menos del 11 % de las tierras.
El Banco Mundial está colaborando activamente con los pueblos indígenas de todo el mundo en una serie de cuestiones que los afectan directamente, y busca poner a los grupos marginados, como estas comunidades, en un lugar central del programa de desarrollo.

Debe reconocerse, sin embargo, que mejorar las condiciones de los pueblos indígenas no es una tarea fácil. Estos pueblos se encuentran a menudo en regiones remotas y aisladas con escaso acceso a servicios sociales e infraestructura económica. Ellos, también, con frecuencia sufren distintos tipos de exclusión. Además, los proyectos de desarrollo estándar han puesto de manifiesto limitaciones en zonas donde viven pueblos indígenas, en particular si no son diseñados e implementados con la participación activa de las comunidades indígenas.

¿Qué se necesita para profundizar la transformación de las energías renovables?

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Aquellos que hemos trabajado en el tema del cambio climático en los últimos años, hemos sido testigos de una serie de anuncios alentadores como un anticipo de la Conferencia de las Partes (COP) en París, (i) donde la comunidad mundial se reunirá para acordar una acción colectiva con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) más allá de 2020. Los dos mayores emisores han anunciado medidas: China acordó por primera vez el objetivo de lograr un nivel máximo de sus emisiones de GEI a más tardar en 2030 (mediante una serie de herramientas, como el comercio de emisiones) y Estados Unidos anunció como meta reducir sus emisiones entre un 26 % y 28 % por debajo de los niveles de 2005 antes de fines de 2025. En el informe Situación y tendencias de la fijación del precio del carbono (i) del Banco Mundial se dio a conocer que cerca de 40 países y 23 ciudades, estados o regiones han fijado un precio a las emisiones de carbono, internalizando explícitamente los costos de los daños al medio ambiente. Esto significa que alrededor de 7000 millones de toneladas de dióxido de carbono, o un 12 % de las emisiones mundiales de GEI están cubiertas por algún tipo de mecanismo de fijación del precio del carbono. Y los países continúan presentando sus promesas de reducir las emisiones de GEI —a través de las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional— (i) antes de la COP en París.
 

Sea más listo: ¡Ponga en su bolsillo un mundo de datos sobre el desarrollo!

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Muchas conversaciones de sobremesa y discusiones amistosas se dirigen hacia un vacío de datos: “El problema es grande… ¡muy grande!”. ¿Cuán grande exactamente? Lo más probable es que su amigo no tenga la menor idea.

A menudo se dice que vivimos en una nueva era de los datos. Instituciones como el Banco Mundial, los organismos de las Naciones Unidas, la NASA, la ESA, las universidades y otras nos han inundado con una abrumadora cantidad de nuevos datos obtenidos meticulosamente en los países y a partir de estudios, u observados por el número cada vez mayor de ojos que hay en el cielo. Tenemos herramientas modernas como teléfonos celulares, que son más poderosas que los antiguos servidores que yo utilizaba cuando era estudiante universitario. Usted puede estar en zonas rurales de Malawi y todavía tener acceso a una pasable red de datos 3G.

 
Open data for sustainable development

Las medidas relacionadas con el clima no requieren hacer sacrificios económicos

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Hace más de dos décadas, el mundo acordó que era necesario enfrentar el cambio climático.
 
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) surgió en 1992, generando una variedad de foros de negociación con el objetivo de prevenir los efectos catastróficos del calentamiento del planeta provocado principalmente por sociedades que contaminan.
 
Es fácil pasar por alto los avances que se han producido desde entonces, porque todavía tenemos un largo camino por recorrer. Las sequías, las inundaciones y los ciclones que ya parecen ser lo normal son solo las advertencias más recientes de lo que viene, y prevenir males peores requiere medidas inmediatas y enérgicas para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

No hay un planeta B

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Zanizbar, Tanzania. Photo by Sonu Jani / World Bank

En la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU) que se celebra esta semana, los océanos del mundo van a tener toda la atención que merecen desde hace tiempo, pero que no siempre han recibido. Ellos son el tema de interés del Objetivo de Desarrollo Sostenible 14: “Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”.
 
La inclusión de los océanos por primera vez en el programa internacional de desarrollo ilustra los desafíos ambiciosos y las soluciones integrales que las naciones están adoptando. Con la aceptación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los países están exigiendo un futuro en el cual la gestión de la naturaleza se realice de manera que impulse las economías, mejore el bienestar y proteja vidas, ya sea en la ciudad de Washington o Nairobi, en la tierra o en el mar.

Una semana en que se debe impulsar el tema del clima en todos los niveles

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La Semana del Clima 2015 en la ciudad de Nueva York (i) está sentando las bases para generar un mayor liderazgo en materia de bajos niveles de emisiones de carbono y un movimiento social mundial que impulse medidas más firmes para responder al cambio climático. Durante la Semana del Clima, líderes de todos los sectores de la sociedad van a mostrar sus iniciativas y probar que los Gobiernos y las empresas en conjunto son capaces de construir economías que favorezcan las tecnologías de bajos niveles de emisiones de carbono y las energías limpias. Este es un evento clave que reúne a Gobiernos, importantes inversionistas, innovadores y personas influyentes. Se dará a conocer cómo la movilización y las soluciones transformacionales nos conducirán a un camino que es respetuoso con el medio ambiente y el entorno social, pero también beneficioso en términos económicos.

Reducir la brecha de energía

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La energía es fundamental para el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 7 —“Garantizar  el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”— reconoce que la energía sustenta el progreso en todas las áreas de desarrollo. Sin embargo, aún hay 1100 millones de personas que viven sin electricidad y otros 2900 millones que cocinan y usan como medios de  calefacción combustibles contaminantes. (i)

Reconocer esta brecha es un paso. Pero contar con asociaciones, herramientas de seguimiento y mecanismos de financiamiento para avanzar que funcionen es otra cosa. La gran noticia en el caso del ODS sobre energía es que estas piezas finalmente se están acomodando.

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