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Género

Construir alianzas LGBTI no es solo un tema de solidaridad, sino una clave para la prosperidad compartida

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El 17 de mayo, nos reuniremos con individuos, familias y organizaciones alrededor del mundo para conmemorar el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia (IDAHOT, por sus siglas en inglés).

La conmemoración anual del IDAHOT es un recordatorio importante —para todos nosotros— de que el tema de la orientación sexual y de la identidad de género (SOGI) es muy importante para el desarrollo sostenible. Importa porque se trata de luchar contra la discriminación y promover la inclusión social. Importa porque es clave para poner fin a la pobreza y construir la prosperidad compartida.

El tema mundial del IDAHOT este año es “Alianzas para la solidaridad”. Pero más allá de mostrar solidaridad con las comunidades lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), ¿qué otros papeles importantes juegan las alianzas para combatir la homofobia, la transfobia y la bifobia?

Un llamado a Turquía a cerrar la brecha financiera por razón de género

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La inclusión financiera está aumentando en el mundo. La tercera edición de la base de datos Global Findex (i) dada a conocer la semana pasada indica que 1200 millones de adultos han abierto una cuenta financiera desde 2011, y 515 millones han hecho lo propio desde 2014. A nivel mundial, la proporción de adultos que tienen una cuenta con una institución financiera o a través de un servicio de dinero móvil aumentó de 62 % a 69 %.

¿Por qué esto nos importa? Porque tener una cuenta financiera es un paso crucial para escapar de la pobreza. Esto facilita la manera en que se destinan los recursos a salud y educación, o se inicia o desarrolla un negocio. Esto puede ayudar a una familia a sobrellevar un problema financiero. Y la investigación señala que ser titular de una cuenta puede contribuir a la reducción de la pobreza y al empoderamiento económico de las mujeres en el hogar.

Sin embargo, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de ser titulares de una cuenta financiera. La brecha de género en las economías en desarrollo se ha mantenido inalterable en 9 puntos porcentuales desde que empezamos, por primera vez, a recopilar estos datos en 2011.
 

Acoso sexual: ¿ Dónde nos encontramos en la protección jurídica de las mujeres?

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Women abused in her home holding her hand up. Stop sexual harassment against women. Violence and abuse in family relations. © Fure/Shutterstock.com
 © Fure/Shutterstock.com


El movimiento #YoTambién está transformando la manera en que percibimos y que esperamos, se aborde el acoso sexual.

Durante mucho tiempo las mujeres han sufrido este tipo de violencia que tiene consecuencias negativas en su voz y agencia, así como su capacidad de participar plenamente en la economía y la sociedad. Existen numerosas pruebas del costo que representa el acoso sexual para las empresas, ya sea en acuerdos legales, pérdidas de tiempo de trabajo y pérdidas comerciales. Pero el acoso sexual también tiene efectos negativos en las oportunidades económicas de las mujeres (i). Por ejemplo, si no hay recursos disponibles para protegerlas, en lugar de denunciar el problema, las mujeres que enfrentan acoso sexual en su trabajo a menudo dicen (i) que no tienen más salida que renunciar (i). Esto puede significar tener que volver a empezar, y perder aumentos salariales, oportunidades de crecimiento profesional (i) y potencial de generar ingresos. Estudios indican que el acoso sexual afecta negativamente el éxito y la satisfacción profesional de las mujeres. Sin embargo, muchos países aún no ofrecen a las mujeres una protección legal adecuada contra esta forma generalizada de desigualdad de género.

Las alternativas que ofrecen los espacios de trabajo cooperativo ayudan a empoderar a las mujeres

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Children entertained by Play Work Dash staff. Parents use this co-working space to do some work while having their children play at the space’s children area. © Play Work Dash
© Estelle Claire Ebitty-Doro/Banco Mundial

Ninguna mujer debería tener que elegir entre iniciar una familia y tener un trabajo.
 
¿Por qué entonces mujeres profesionales altamente calificadas que tienen hijos abandonan la fuerza laboral en algún momento de sus carreras? Además de la falta de servicios de cuidado infantil apropiados, he empezado a pensar que quizás otra razón en parte sería la carencia en todo el mundo de lugares propicios para trabajar.
 
Sin embargo, una nueva industria en auge está cambiando la mentalidad de las mujeres para desarrollar su potencial y lograr sus sueños.

Para construir un futuro mejor, se debe invertir en las mujeres y las niñas

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Arne Hoel

Al celebrar el Día Internacional de la Mujer 2018, podemos observar que nunca ha habido un momento más crítico para invertir en la gente, en particular en las mujeres y las niñas.

Las habilidades, el conocimiento general y los conocimientos técnicos —denominados en conjunto capital humano— representan una gran parte de la riqueza mundial, mayor que el capital producido, como las fábricas o industrias, o los recursos naturales.

Sin embargo, el capital humano no se encuentra distribuido de manera equitativa en el mundo, y a medida que los países se desarrollan este representa una porción mayor de la riqueza. ¿Cómo y cuándo los países en desarrollo pueden desarrollar su capital humano y prepararse para un futuro más exigente desde el punto de vista tecnológico?

La respuesta es que deben invertir mucho más en los pilares del capital humano, es decir en nutrición, salud, educación, protección social y empleos. Y los mayores beneficios provendrán de educar y apoyar a las niñas, empoderar a las mujeres, y asegurar que las redes de protección social aumentan su capacidad de resiliencia.

Según estimaciones de UNESCO, 130 millones de niñas de entre 6 y 17 años no están escolarizadas, y 15 millones de niñas en edad de asistir a la escuela primaria —la mitad de ellas en África al sur del Sahara— nunca entrarán a una sala de clase. La participación de las mujeres en el mercado laboral internacional es aproximadamente 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres, y este indicador disminuyó del 52 % en 1990 al 49 % en 2016.

¿Qué pasaría si solucionamos esto? La adopción de medidas para fomentar la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo y en la propiedad de empresas, y para mejorar su productividad podría agregar miles de millones de dólares a la economía mundial.

¿La tecnología de cadena de bloques puede ayudar a poner fin a la desigualdad de género?

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La tecnología de cadena de bloques (blockchain) genera mucha atención, debido en gran medida al apogeo (y el descenso y el ascenso...) de las monedas digitales que tienen una gran repercusión mediática. Más allá de esta amplia visibilidad, los expertos en desarrollo y los innovadores analizan si la tecnología detrás de las criptomonedas se puede aprovechar para promover la igualdad de género.
 
La cadena de bloques es una tecnología de registros compartidos (i) que facilita las transacciones entre iguales sin usar un intermediario. (La tecnología es notoriamente difícil de seguir, pero este breve video (i) y esta charla (i) pueden ser muy útiles, si tiene un poco de tiempo para verlos). En pocas palabras, el sistema se mantiene gracias a la colaboración, los códigos y, a veces, la competencia. Para explicar el concepto, muchos expertos usan como ejemplo la aplicación Google Docs, (i) en la cual numerosos usuarios acceden al mismo documento simultáneamente y todos pueden ver los cambios que hacen los otros. Esta característica podría servir para validar registros y procesar transacciones financieras en ausencia de instituciones sólidas.

Ser parte de la generación que pone fin a la mutilación genital femenina

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© UNFPA
© UNFPA

La mutilación/ablación genital femenina es una realidad cotidiana para millones de niñas y mujeres en todo el mundo. Ya no me sorprende cuando una mujer me confía que ha sido “cortada”, o me cuenta sobre las consecuencias con las que tiene que vivir. Hace poco, tuve el privilegio de reunirme con sobrevivientes de esta práctica que son también activistas, y están luchando para eliminarla en el curso de una generación. Esto me recordó que una persona puede marcar la diferencia en la eliminación de la mutilación/ablación genital femenina.

Con ocasión del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, el 6 de febrero, apoyamos el movimiento #EndFGM (Fin a la mutilación genital femenina), encabezado por una sobreviviente, y que cobra ímpetu y fuerza en todo el mundo.

La mutilación/ablación genital femenina, conocida como “corte”, es una forma de violencia que afecta al menos 200 millones de niñas y mujeres por todo el mundo. Alrededor de 6000 mujeres y niñas son víctimas de mutilación genital a diario, padeciendo consecuencias prolongadas e irreversibles durante toda su vida.

La práctica se relaciona estrechamente con el fin de la pobreza extrema; las niñas que la sufren tienen mayores probabilidades de ser obligadas a casarse a temprana edad y de ser pobres y permanecer pobres, y menos probabilidades de tener acceso a educación. Más allá de los datos y las estadísticas, investigadores han indicado que la mutilación genital femenina priva a las mujeres de tener una buena salud sexual y psicológica.

Los podcast y las redes sociales, vías para prevenir la violencia de pareja en los campamentos de refugiados somalíes en Etiopía

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Vista aérea del campamento de refugiados de Dollo Ado en Etiopía, donde según estimaciones viven 212 000 personas que han sido desplazadas como consecuencia de la guerra y la sequía.
© Samuel Tewolde.

El 30 % de las mujeres (i) en el mundo ha sufrido violencia física o sexual cometida por su pareja durante su vida. El predominio de la violencia contra la pareja es probablemente mayor durante las crisis humanitarias, (i) cuando las mujeres y las niñas, los hombres y los niños, son más vulnerables a la violencia en la familia y la comunidad, y en las situaciones de desplazamiento. De hecho, un creciente acervo de pruebas (i) indica que la violencia de pareja es la forma más común de violencia en situaciones humanitarias, pero que suele recibir menos atención que la violencia sexual infligida por terceros durante conflictos o crisis humanitarias.

La evidencia (i) apunta a una serie de factores que contribuyen al aumento de la violencia, en particular dentro de la familia, entre ellos el trauma del desplazamiento, la perturbación de las normas de género, las tensiones adicionales debido a la pérdida de medios de subsistencia y el aislamiento de los sistemas de apoyo comunitario y familiar. En análisis recientes de dichos datos (i) se señala que son escasas las pruebas sobre las intervenciones eficaces para prevenir la violencia de pareja en el contexto humanitario y se enfatiza la necesidad de desarrollar y evaluar intervenciones de este tipo para estos entornos.

Para transformar la extensión agropecuaria, demos participación a los jóvenes

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​© Neil Palmer/CIAT  ​
© Neil Palmer/CIAT

Durante la semana de Extensión Agropecuaria de África, celebrada hace poco en Durban, se escuchó repetidamente una frase: "En África la demanda de alimentos está aumentando y se espera que se duplique para 2050". Es por esto que vemos oportunidades de crecimiento continuo y de empleo en la cadena de valor de la agricultura y es también el motivo por el cual la extensión agropecuaria (o la capacitación) resulta más importante que nunca.

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