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Gobierno

Nuevas iniciativas de transparencia fiscal son fundamentales para el buen gobierno

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En la última década, hemos sido testigos de  tiempos económicos turbulentos. Las crisis económicas mundiales se originaron, en parte, en normas para orientar la conducta del sector privado y fijar las políticas económicas que no pudieron resolver los desafíos y riesgos emergentes. Una de las consecuencias menos llamativa, pero igualmente importante, ha sido volver a examinar las normas fiscales que han regido las políticas y prácticas de gestión públicas.
 
El Fondo Monetario Internacional (FMI), en un evento conjunto (i) con el Banco Mundial realizado el 6 de octubre de 2014, presentó la versión revisada de su Código de Transparencia Fiscal (FTC, por sus siglas en inglés) y la respectiva evaluación, (i) después de dos años de intensivos análisis y consultas. Felicito al FMI por crear un conjunto de normas que capturan la calidad de los informes y de los datos fiscales, que han sido organizados de manera de reflejar los diferentes niveles de capacidad de los países y que cubren de modo más integral los riesgos fiscales.

Cumbre de la Juventud 2014: La exigencia de tener Gobiernos transparentes y atentos a las necesidades de la población

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Cumbre de la Juventud 2014

Ayer, recordé lo que significa ser joven otra vez: la impaciencia, el idealismo puro y la energía sin límites caracterizaron el ambiente en el auditorio de IFC donde más de 300 líderes juveniles del sector público, la sociedad civil, la comunidad del desarrollo y el mundo académico se reunieron con ocasión de la Cumbre de la Juventud del Grupo Banco Mundial, (i) cuyo tema era “La exigencia de tener Gobiernos transparentes y atentos a las necesidades de la población”.
 
Tuve el gusto de moderar la primera sesión plenaria de la cumbre, una animada discusión que exploró cómo los jóvenes pueden participar  en el proceso de aumentar la transparencia de los Gobiernos y de garantizar  que los servicios públicos respondan a las necesidades de las personas.

No es el “Cómo”; sino el “Por Qué”

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Casi no pasa una semana sin que escuche la frase: “no es el qué; sino el cómo”.  En el caso de la reforma de los subsidios a la energía en Oriente Medio y Norte de África (MENA), por ejemplo, la discusión no se ha centrado en si se deben reformar los subsidios (todos están de acuerdo en que los subsidios tienen que ser cambiados), sino en cómo se debe realizar tal reforma. Similares son las observaciones respecto a las regulaciones empresarialesla educaciónla agricultura o la salud.  Confieso que yo mismo he escrito cosas parecidas. Y hay numerosas propuestas semejantes en este blog.  

 Se necesitan reformas porque lo que existe en estos momentos es una política o un arreglo institucional que ha llegado a ser contraproducente. Pero antes de sugerir cómo cambiar esta situación, debemos preguntarnos por qué existe en absoluto esa política, por qué ha durado tanto tiempo y por qué no ha sido modificada. Sabemos, que estas políticas no surgieron por accidente, ni tampoco han permanecido porque alguien olvidó cambiarlas. Y es poco probable que sean modificadas solo porque un responsable de formular políticas lea un libro, artículo o una publicación en un blog titulada “Cómo reformar…”.

La tecnología ayuda a combatir la corrupción

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World Bank Group President Jim Yong Kim and Philippines President Benigno S. Aquino III on July 15, 2014. © Dominic Chavez/World Bank

El buen gobierno es fundamental para todos los países del mundo hoy en día. Cuando no existe, muchos Gobiernos no están en condiciones de entregar servicios públicos con eficacia; la salud y la educación son a menudo de baja calidad; la corrupción persiste por igual en los países ricos y pobres, frenando las oportunidades y el crecimiento. Será difícil reducir la pobreza extrema —y mucho más, terminarla— si no se aborda la importancia que tiene el buen gobierno.

¿Por qué debemos trabajar con el sector de la educación privada?

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Transferiendo las experiencias exitosas en educación del sector privado al público


En mi opinión, si realmente nos interesa el programa Aprendizaje para Todos (i), es importante analizar el papel que desempeña el sector privado en la educación. En el Banco Mundial —que sigue siendo la mayor fuente internacional de fondos multilaterales destinados a respaldar la educación pública en países de ingreso mediano y bajo de todo el mundo— no estamos interesados en la educación privada per se, sino más bien en lo que podemos aprender de las instituciones de educación privada que innovan y agregan valor. Las iniciativas en ese sentido se organizan en torno a modalidades que permiten explorar y entender mejor la prestación privada de diversos tipos bajo una mirada más detallada.

¿Puede la región de Oriente Medio y Norte de África romper el círculo vicioso de bajo crecimiento e inestabilidad política?

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El ministro del Petróleo de Egipto, Sherif Ismail, anunció la semana pasada (i) que, según las previsiones, el gasto en subsidios al petróleo aumentaría un 10% en el ejercicio actual, que finaliza en junio de 2014.
 
La noticia llega en un momento de bajo crecimiento y alto desempleo, y cuando la economía todavía sufre los efectos de los ya cuantiosos subsidios (representan el 9% del producto interno bruto [PIB]), que mantienen el déficit fiscal del país en el 13,7% del PIB, un nivel excepcionalmente elevado. Al menos siete países de la región de Oriente Medio y Norte de África -incluidos los que se encuentran en una etapa de transición luego de la Primavera Árabe, como Egipto-, están atrapados en un círculo de escaso crecimiento y políticas inadecuadas. La inestabilidad política ha impedido avanzar con las reformas económicas necesarias para impulsar el crecimiento. El escaso crecimiento y el aumento del déficit fiscal derivados de esta situación limitaron aún más el accionar de los Gobiernos e intensificaron las tensiones sociales. Las medidas de corto plazo, como el incremento de los subsidios a los combustibles o de los salarios del sector público, han exacerbado los déficits y, con ello, han debilitado aún más las inversiones y el crecimiento. El ciclo se repite de distintas formas en Egipto, Túnez, Jordania, Libia, Líbano, Yemen e Irán. En la edición más reciente del Quarterly Economic Brief (i) (Informe económico trimestral), elaborado por la Oficina del Economista en Jefe de la región de Oriente Medio y Norte de África, se sostiene que estos países deben aprovechar la oportunidad que les ofrece la Primavera Árabe e impulsar las reformas estructurales necesarias para romper este círculo vicioso de crecimiento escaso e inestabilidad política, y allanar el camino para la creación de empleo y el crecimiento inclusivo.

Tras los activos robados de Túnez: El balance de los últimos tres años

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El 14 de enero de 2011, el presidente de Túnez, Zine El Abidine Ben Ali, huyó a Arabia Saudita tras el levantamiento popular contra su régimen que lo mantuvo en el poder durante 24 años. Se trató del primer jefe de Estado que fue derribado de su cargo durante la Primavera Árabe, el movimiento de descontento social contra las autocracias de larga data en la región. Después de su salida forzada, el Gobierno tunecino interino acusó al expresidente de lavado de dinero y tráfico de drogas, y envió solicitudes internacionales para lograr su detención y el congelamiento de los activos que supuestamente robó. En 2011, Ben Ali fue condenado en ausencia a cadena perpetua por incitar a la violencia y el asesinato, y también fue declarado culpable (junto con su esposa) de robo a gran escala.

Han pasado tres años, pero los esfuerzos por descubrir sus activos continúan y no han dado frutos de manera completa, planteando la inquietud si las medidas adoptadas contra la impunidad tienen un impacto real. ¿Significa esto que las autoridades tunecinas y la comunidad internacional han fracasado en su búsqueda de justicia?

Recorrer el último tramo: Cómo resolver los problemas más difíciles con el Gobierno y la sociedad civil

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© Courtesy CARE Bangladesh.Siempre me ha intrigado el desafío de encontrar nuevas soluciones para los problemas cotidianos, algo así como los rompecabezas en tres dimensiones para adultos. Hay problemas que parecen simples si se los mira desde afuera, pero son realmente difíciles de resolver cuando uno se centra en ellos, tal como pasa con los retos en materia de desarrollo que enfrentan los países. Ya existe una amplia gama de soluciones técnicas sólidas y probadas para el acceso a servicios básicos como la educación o la salud, la construcción de la infraestructura necesaria para conectar a los productores con los mercados, o el suministro de agua potable para todos. Sin embargo, millones de niños siguen recibiendo una educación de mala calidad, las madres continúan muriendo al dar a luz, y las familias pobres pasan una buena parte de su día caminando solo para conseguir agua potable.

¿Por qué es tan complicado conseguir soluciones para quienes más las necesitan? Muchas veces, la respuesta casi automática es que aunque existe el conocimiento, los países carecen de los recursos necesarios para abordar estos problemas. Pero muy rápidamente se aporta más dinero sin cambiar las cuestiones fundamentales, con lo que se obtiene poco éxito en el mejor de los casos. En otras ocasiones, se gastan millones de dólares en la creación de capacidad y el intercambio de conocimientos, pero es arduo obtener resultados porque falta apoyo institucional para las soluciones.

Por qué escribo un blog

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Mujeres en India recogen agua. © Curt Carnemark / World BankEste blog fue publicado primero en inglés aquí: Future Development

Escribo un blog por un motivo muy simple: los pobres son pobres porque no los defienden ni los mercados ni los Gobiernos. Cuando fallan los mercados —por ejemplo, suministrando bienes públicos de manera insuficiente, como el drenaje de un pantano o la fumigación aérea contra la plaga de langostas— es sabido que los Gobiernos intervienen, proporcionan el servicio, y se llevan el crédito por ello. Pero cuando el Gobierno falla —por ejemplo, los maestros de escuelas públicas están ausentes de las aulas, (i) o los médicos gubernamentales no atienden en los centros de salud públicos (para obligar a los pacientes a usar las clínicas privadas que cobran por sus servicios), (i) o los costos del transporte aumentan debido a un monopolio de la industria de carga por carretera (i) que está ligada al partido gobernante— no queda claro quién solucionará el problema. Porque estas fallas del Gobierno son el resultado de intereses políticos poderosos que usan el sistema a expensas de los pobres. Los dirigentes que tratan de corregirlas corren el riesgo de perder las próximas elecciones.

Una voz contra la corrupción

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La semana pasada, Transparencia Internacional publicó su Barómetro Global de Corrupción 2013, (i) que presenta los resultados de una encuesta a 114.000 personas de 107 países, en la que se les consultó sobre sus interacciones con la corrupción, cuáles instituciones y  sectores son los que ven como más corruptos, y su percepción acerca de si tienen un papel en la lucha contra este problema. El informe recoge una serie de tendencias, que incluyen la idea de que la corrupción está empeorando en muchos sectores, y además insta a los Gobiernos a fortalecer sus plataformas de rendición de cuentas y mejorar las normas de contratación y la administración de las finanzas públicas.

Según el estudio de este año, el 27% de las personas declara haber pagado un soborno en los últimos 12 meses, casi el mismo porcentaje que en el informe 2010/2011 (26%). Esto indica que más de una cuarta parte de las personas entrevistadas ha cometido este delito.

Hubo una pregunta de seguimiento: ¿cuál fue la razón para pagar un soborno? La respuesta más frecuente, en el 40% de los casos, fue: “para acelerar las cosas”. Esta alta tasa de cohecho para agilizar el servicio sugiere, a mi juicio, una complicidad preocupante: la persona que paga puede sentirse con derecho a tener un servicio más rápido a expensas de los demás.

Aunque muchas de las tendencias captadas por el informe se pueden confirmar mediante pruebas obtenidas en algunas de las investigaciones del Banco Mundial, (i) también nos inclinamos a ver que la corrupción a menudo ocurre en interacciones más sutiles, y centrarse solamente en el soborno dejaría de lado gran parte de la historia. De modo que me alegró ver que el informe equilibra su análisis con medios menos obvios de tráfico de influencias.

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