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Transporte

Empoderar a las nuevas generaciones para que actúen

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Photo by CIAT via CIFOR FlickrCuando observo la tasa de agotamiento de los recursos, la erosión del suelo y la disminución de las poblaciones de peces —los impactos del cambio climático en casi todos los ecosistemas—, veo un mundo físico que se degrada lentamente pero de manera inexorable. Lo denomino la “realidad que se esfuma” –la nueva normalidad–, es decir fenómenos de aparición lenta que nos van llevando a la pasividad y la aceptación de un mundo menos rico y diverso.

Durante mi vida, he visto aguas que estaban repletas de peces multicolores convertirse en aguas muertas como un acuario vacío. He visto en las calles de Bogotá, mi ciudad natal, la pérdida de miles de árboles en cuestión de años.


 

Todos ponemos manos a la obra para garantizar que existan suficientes alimentos en el futuro

Juergen Voegele's picture
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Al celebrarse el Día Mundial de la Alimentación, he aquí un dato que da que pensar: demasiados habitantes en el mundo sufren hambre.

Una de cada nueve personas(i) sufre hambre crónica, más de 1000 millones están desnutridas, y 3,1 millones de niños mueren cada año debido (i) al hambre y la malnutrición. Esta es una enorme merma para el desarrollo: cuando las personas padecen hambre y están desnutridas, tienen menos posibilidades de mejorar sus medios de sustento, atender adecuadamente a sus familias, vivir una vida plena y saludable y salir de la pobreza.

El problema se intensificará en el futuro, a medida que la población aumente, que el cambio climático afecte cómo producimos nuestros alimentos y que los recursos naturales que ayudan a alimentar a la población mundial sean exigidos aún más. Si no tenemos suficientes alimentos para la población del planeta en 2014 ¿cómo podremos hacerlo en el futuro, cuando en el mundo haya que mantener y nutrir a 9000 millones de personas en 2050?

El poder de los aguacates y las piezas de los aviones: Hacer que las cadenas mundiales de valor contribuyan al desarrollo

Daria Taglioni's picture

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A estas alturas, los países en desarrollo están exportando las piezas y los componentes que se usan en algunos de los productos más sofisticados del planeta. Con el aumento de las cadenas mundiales de valor (GVC, por sus siglas en inglés), los trabajadores ya no están simplemente ensamblando partes importadas para la venta en los mercados locales, como lo habían hecho por décadas. Ellos ahora participan en redes internacionales de manufactura, es decir en fábricas que atraviesan las fronteras. 

Este cambio es importante para el desarrollo económico, como lo analizamos en nuestro próximo libro titulado “Making Global Value Chains Work for Development” (Hacer que las cadenas mundiales de valor contribuyan al desarrollo) (i). Las GVC también serán el tema del  evento “Transformar el comercio mundial: Cadenas mundiales de valor y desarrollo”, en el que participarán el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim; el director general de la Organización Mundial de Comercio, Roberto Azevêdo, y el vicepresidente de General Electric, John G. Rice, que se realizará el viernes en el marco de las Reuniones Anuales del Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las ciudades pueden tomar la iniciativa en el tema del cambio climático para un futuro con mayor capacidad de adaptación

Gregor Robertson's picture
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En todo el mundo, las ciudades están tomando la iniciativa de abordar el desafío del cambio climático. Si bien los funcionarios gubernamentales de alto nivel están paralizados, los líderes urbanos están respondiendo a la necesidad urgente de hacer que nuestras ciudades tengan mayor capacidad de adaptación a medida que los impactos del cambio climático se intensifican.
 
 En Vancouver, estamos persiguiendo tenazmente nuestro objetivo de ser la ciudad más ecológica en el mundo para 2020. Es una meta audaz, pero —al tratar de conseguirla— estamos protegiendo nuestro medio ambiente y haciendo crecer nuestra economía. Las ciudades exitosas del futuro serán aquellas que realicen las inversiones y los cambios necesarios para adaptarse a los efectos del cambio climático. Este representa un grave riesgo para la estabilidad económica y social a nivel mundial, y las ciudades  resilientes resultarán muy atractivas para las personas y el capital.

Mercado de bonos verdes alcanza un máximo de US$20 000 millones; se amplía a nuevos emisores, estructuras y monedas

Heike Reichelt's picture
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Emisiones anuales de bonos verdes

En enero, el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, instó a la audiencia en el Foro Económico Mundial de Davos a mirar de cerca los bonos verdes, una nueva prometedora forma de financiamiento para el desarrollo climáticamente inteligente. Este mercado había superado los US$10 000 millones en nuevos bonos durante 2013. El presidente Kim llamó a que se duplique (i) esa cifra cuando se realice en septiembre la Cumbre sobre el Clima convocada por el secretario general de las Naciones Unidas.
 
Hace solo unos días —bastante antes de la cumbre de septiembre— el mercado superó la marca de los US$20 000 millones cuando el Banco Alemán de Desarrollo (KfW) (i) emitió bonos verdes por un monto de 1500 millones de euros para respaldar su programa de energía renovable.

Cuanto más tarden los países en abordar el cambio climático, mayor será el costo

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Climate change ministerial, IMF/World Bank Spring Meetings 2014En septiembre, los principales científicos del mundo dijeron que la influencia de los seres humanos en el clima era clara. El mes pasado, advirtieron sobre los mayores riesgos que el rápido calentamiento del planeta representa para nuestras economías, el medioambiente, el suministro de alimentos y la seguridad mundial. Hoy, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), describe qué tenemos que hacer al respecto.
 
El documento, que se centra en la mitigación, señala que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero aumentaron más rápidamente en la última década que en cada uno de los  tres decenios anteriores, a pesar de las medidas para reducirlas. Si no se realizan esfuerzos adicionales de mitigación, a fines del presente siglo la temperatura podría aumentar de 3,7°C a 4,8°C, por encima de los niveles  preindustriales. El IPCC dice que todavía podemos limitar ese aumento a 2°C, pero eso demandará importantes medidas tecnológicas, económicas e institucionales, además de cambios de comportamientos.

Diésel: Impactos en las emisiones, la salud y el clima

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Mientras jugaba a las adivinanzas con mi hijo de 9 años el fin de semana, él me sorprendió cuando dio como una pista para el diésel la palabra “humo negro”. Cuando yo tenía su edad, probablemente hubiera dicho autobús o camión.

La palabra “diésel” deriva del inventor Rudolph Diesel, quien desarrolló un motor de alta resistencia en Alemania a fines del siglo XIX. El combustible diésel es cualquier combustible que se usa en motores diésel. La combustión del combustible diésel genera la energía para mover vehículos pesados, tales como autobuses y camiones. También da lugar a las emisiones de partículas finas, a menudo bajo la forma de humo negro, junto con una serie de otros compuestos químicos.

Se necesita un liderazgo pragmático en materia de energía, alejado de los combustibles fósiles y dirigido hacia las bajas emisiones de carbono

Rachel Kyte's picture
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Beijing Smog. Ilya Haykinson/Flickr Creative CommonsAhora mismo, mientras lee esto, dondequiera que esté, nos encontramos en un terreno desconocido. Nuestra población de 7100 millones será de más de 9000 millones en 2050. Nuestras crecientes cifras y aspiraciones de una prosperidad compartida, vienen de la mano de una mayor demanda de energía para los hogares, las empresas, la industria y el transporte. Nuestra continua dependencia de los combustibles fósiles está generando contaminación y una cantidad peligrosamente alta de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): el verano pasado, la concentración de CO2 en la atmósfera (i) superó los niveles observados en 3 millones de años. (i)
 
Si estuvo en Beijing la semana pasada, habrá sentido el impacto directamente en sus pulmones: apenas habían transcurrido 16 días del nuevo año y la ciudad se despertó con su primer “airpocalypse” (i) (apocalipsis del aire) de 2014, el último de una serie de jornadas con niveles peligrosamente altos de smog. El alcalde de Beijing anunció (i) ese mismo día medidas para reducir el uso del carbón en 2,6 millones de toneladas, prohibir los vehículos altamente contaminantes y disminuir la quema de carbón en el área metropolitana.

Transformando el transporte para ciudades más prósperas e inclusivas

Jose Luis Irigoyen's picture
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Los líderes del transporte, desarrollo y, por primera vez, del sector empresarial se reunirán esta semana en Transforming Transportation (Transformar el Transporte) en la ciudad de Washington.
 
Las ciudades son los motores del crecimiento económico en el mundo. Sin embargo, muchas deben recorrer un largo camino cuando se trata de garantizar a los ciudadanos el acceso seguro y asequible a sus puestos de trabajo, educación y salud, en parte porque sus sistemas de transporte son inadecuados e insostenibles. Esta debilidad es visible en las barriadas llenas de gente y en los penosos desplazamientos en las ciudades que no proporcionan opciones económicas de transporte.

Una inversión que puede hacer habitables las ciudades insalubres y combatir el cambio climático

Rachel Kyte's picture
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Le système de bus rapide de Guangzhou a réduit le trafic et les temps de trajet. Benjamin Arki/Banque mondialeLa rápida urbanización mundial –se prevé que en 2050 el 70% de la población habitará en ciudades– hace cada vez más crítico contar con un transporte seguro, limpio y eficiente. El acceso a mejores puestos de trabajo, escuelas y clínicas brinda a los pobres un camino para salir de la pobreza y lograr una mayor prosperidad.
 
Pero el transporte tal como lo conocemos hoy en día, con calles atestadas de automóviles, camiones y gases, es también una amenaza. El tránsito, los accidentes y la contaminación conducen a la pérdida de productividad. El sector del transporte es responsable también del 20% de todas las emisiones de CO2 relacionadas con la energía, que crecen a razón de 1,7% anual desde el año 2000, contribuyendo a los crecientes peligros que representa el cambio climático. Existen cadenas de suministro y combustibles ineficientes, y una cultura que promueve el uso del automóvil, que conllevan congestión, pérdida de productividad y accidentes fatales. Según el informe Global Burden of Disease (Carga mundial de la morbilidad), (i)  la contaminación atmosférica urbana agravada por el tránsito vehicular causa unos 3 millones de muertes al año, (i) y el carbono negro  que contiene está contribuyendo al cambio climático.
 
 

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