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Un gran día en Sudáfrica para un fanático del desarrollo

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PRETORIA – Debo admitirlo. Soy un poco un fanático del desarrollo. Durante la mayor parte de mi vida adulta he estado leyendo gruesos tomos de libros que describen el éxito o fracaso de proyectos. Converso con amigos cuando nos juntamos a cenar sobre las teorías del desarrollo. Y no puedo dejar de pensar en la pregunta sobre este tema que considero es la más importante de todas: ¿Cómo podemos cumplir más eficazmente nuestras promesas a los pobres?

Podrán imaginar entonces mi entusiasmo ante la posibilidad de pasar un día completo en reuniones con los principales expertos de Sudáfrica en materia de desarrollo: sus ministros de finanzas, desarrollo económico, salud, educación básica, asuntos hídricos y ambientales, y desarrollo rural y reforma agraria. Y además con el presidente Jacob Zuma.

Decidí visitar Sudáfrica durante mi primer viaje al extranjero como Presidente del Grupo del Banco Mundial debido a la gran importancia de este país para la región, el continente y el mundo. Es el motor económico de África, y su historia de reconciliación después del apartheid es uno de los logros históricos de nuestro tiempo.

El Presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim durante su visita a una empresa en Johannesburgo, Sudáfrica.

Profundizar nuestra relación con Sudáfrica

Vine para aprender sobre lo que sus líderes consideran historias exitosas en materia de desarrollo y que pueden ser usadas en otros países, y para conocer sus desafíos más persistentes. Finalmente, quería explorar cómo el Banco Mundial puede profundizar su cooperación con el país.

Después de varias horas de detalladas conversaciones –en que tratamos cuestiones como la creación de empleo, el cambio climático, la deserción escolar, y la decisión de poner a las mujeres en el centro del desarrollo económico– ofrecimos una conferencia de prensa en frente del Union Building, la sede del Gobierno.

A mi izquierda estaba Pravin Gordhan, ministro de Finanzas de Sudáfrica desde 2009 y uno de los líderes del movimiento de resistencia al apartheid. En varias horas de reuniones con este ministro, comprobé que compartimos una profunda impaciencia por encontrar soluciones a problemas difíciles del desarrollo y, en la conferencia de prensa, confirmó que compartimos un interés común: ambos somos activistas.

A mi derecha estaba Makhtar Diop, el elocuente y eficaz vicepresidente del Banco para la región de África, que ha liderado nuestra labor en Brasil y Kenya y que fue ministro de Finanzas de Senegal, su país natal.

Un momento especial

Mi visita a Sudáfrica fue especial por varios motivos: la extraordinaria inteligencia y compromiso de los funcionarios, el deber de profundizar la colaboración entre el Banco y el Gobierno sudafricano (el ministro Gordhan dijo en la conferencia de prensa que las relaciones con el Banco estaban a punto de entrar en una “nueva era”), y el hecho de que una de las áreas de posible cooperación con el Gobierno es un tema que me interesa mucho: la lucha contra la propagación de la tuberculosis (TB), en particular la TB resistente a los medicamentos.

Durante dos décadas, primero en Partners in Health y más tarde como Director de los Programas sobre VIH/Sida de la Organización Mundial de la Salud, participé en el desarrollo de políticas y planes que garantizaran el tratamiento de las personas que habían contraído la TB multirresistente a los medicamentos, que es tan difícil de tratar. Me pareció que Sudáfrica, con su experiencia en el tratamiento de ambas enfermedades, podría ayudar a liderar un esfuerzo para contener la propagación de este mal en África.

La TB es un problema importante en la región y entre los países con mayor carga en el mundo, cinco se encuentran en África meridional. Aquí, el control de la tuberculosis se hace mucho más difícil debido a la movilidad de los trabajadores, especialmente los mineros. Estos tienen siete veces más probabilidades de contraer TB que la población general y cuando regresan a su hogar con motivo de sus vacaciones, desde Sudáfrica a Lesotho o Swazilandia, a menudo dejan de tomar los medicamentos y esto provoca que las cepas que portan puedan desarrollar resistencia a las medicinas y pasarlas a otros miembros de la familia.

¿Qué podemos hacer?

El Banco está en condiciones de marcar la diferencia en la lucha contra la TB en la región. Tenemos la mayor cantidad de expertos en desarrollo del mundo y gran parte del problema está relacionado con los sistemas, y no necesariamente con la atención médica. Para hacer un seguimiento eficaz de las personas contagiadas con TB en África, debemos mejorar las comunicaciones, los laboratorios y otros elementos de infraestructura, un área en la que tenemos mucha experiencia. Podemos convocar a todos los asociados pertinentes y ayudar a crear una verdadera respuesta regional a esta epidemia que no respeta fronteras.

Hablé un poco acerca de la TB y los mineros en la conferencia de prensa y salí de Sudáfrica con la esperanza de que, en colaboración con asociados mundiales y expertos en salud de Sudáfrica, Lesotho, Swazilandia y otros países de África meridional, se podrán impulsar los esfuerzos regionales para detener la propagación de la enfermedad y salvar muchas vidas.

¡Qué gran viaje para un fanático del desarrollo! Cuán privilegiados somos quienes pertenecemos al Banco Mundial y trabajamos todos los días para aumentar la prosperidad y terminar con la pobreza.

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Otro pensamiento importante: También visité la empresa familiar de marketing directo Mailtronic Direct Marketing. La familia Moodley comenzó en 1991, en su garaje, con seis empleados. Desde 2009, la Corporación Financiera Internacional (IFC), la institución afiliada del Banco Mundial que se ocupa del sector privado, ha invertido US$40 millones en el Banco Sasfin, que a su vez otorgó un préstamo de US$1,5 millones a Mailtronic. Esto permitió a la empresa comprar imprentas y software de alta tecnología y hacer crecer los ingresos anuales a US$8,5 millones y dar trabajo a 80 personas.

Esta es una gran historia, y es algo que debemos repetir en todo el mundo. La clave de nuestra misión de acabar con la pobreza y crear prosperidad es ayudar a los empresarios que trabajan arduamente a generar empleos. IFC ha estado realizando una gran labor precisamente en este sentido en Sudáfrica.

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