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Intensificar la economía del conocimiento en el mundo árabe

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Este blog fue escrito por Anuja Utz (i) y Mahmood Aldah, un interno que trabaja en el Programa de Economía del Conocimiento del Centro para la Integración en el Mediterráneo (i) (CMI).

La actual mano de obra de habla árabe tiene enormes desafíos por delante. Se deberán crear 40 millones de puestos de trabajo en el próximo decenio en esta región, donde existe el mayor índice de desempleo juvenil, sin mencionar que muchos países todavía atraviesan un periodo de transición política. La pregunta fundamental acerca de la creación de empleo es hacia dónde deben dirigirse estos países y cómo pueden llegar allí.

El avance hacia una economía del conocimiento y basada en la innovación es una idea que ya está madura. Los vínculos entre conocimiento e innovación (y, por extensión, productividad) son indiscutibles. Y de la misma manera que la productividad es un elemento fundamental de una economía, la educación puede considerarse como un pilar esencial de la economía del conocimiento.

A pesar del claro compromiso de la región con la enseñanza, los resultados en términos de años promedio de escolaridad han sido moderados en Oriente Medio y Norte de África (MENA). Y si bien los índices de matrícula secundaria y terciaria se han duplicado en esta región desde 1990, siguen siendo menos de un tercio de la tasa de matrícula universitaria en Estados Unidos y Europa occidental.

Otra preocupación es qué estudian estos alumnos. En más de la mitad de los países de la región, aproximadamente dos tercios de los estudiantes secundarios cursan ciencias sociales o humanidades. En un mundo donde la innovación tecnológica juega un papel crucial, la abrumadora atención hacia las ciencias sociales o las humanidades plantea la cuestión de si los jóvenes de la región pueden seguir siendo competitivos. Para afrontar el desafío de la competencia mundial y los rápidos cambios tecnológicos, los estudiantes deben dominar una variedad de las denominadas competencias personales —resolución de problemas, comunicación, trabajo en equipo, así como dominio de tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) e idiomas extranjeros— que son esenciales para la posibilidad de obtener un empleo y tener mayores niveles de productividad.

El último ámbito de preocupación pero el más acuciante es la participación de las mujeres en la fuerza laboral. La tasa de participación femenina en la región de MENA (25%) es la mitad de la media mundial y la más baja del mundo. Este es un problema que requiere una revisión del  marco jurídico, así como de cambios en las normas sociales y culturales. Esto también pone en cuestión las regulaciones que han limitado hasta ahora el ingreso de las mujeres en la vida económica y política.

Con todo, si se ha de avanzar en la dirección de una economía del conocimiento en MENA, será esencial invertir en educación de alta calidad. Esta es la clave para la creación de buenos y decentes puestos de trabajo que son tan necesarios en la región hoy en día. El enfoque en las habilidades para el empleo y la productividad, denominado “STEP”, ofrece una manera sencilla pero integral de considerar el desarrollo de competencias para más empleos y una mayor productividad. También ayuda a orientar las áreas de acción necesarias en el mundo árabe. Estas cuestiones, y otras, se analizan con más detalle en el próximo informe del Banco Mundial de 2013 titulado Transforming Arab Economies: Traveling the Knowledge and Innovation Road  (Transformación de las economías árabes: Recorrer el camino del conocimiento y la innovación).


 

Paso 1: Desarrollar las competencias técnicas, cognitivas y de comportamiento que conduzcan a una alta productividad y flexibilidad en el entorno laboral, comenzando apropiadamente a través del desarrollo en la primera infancia, con énfasis en la nutrición, la estimulación y las habilidades cognitivas básicas.

Paso 2: Asegurar que todos los estudiantes aprendan, por medio de la creación de sistemas más sólidos con normas claras de aprendizaje, buenos profesores, recursos adecuados y un entorno regulatorio apropiado. Las enseñanzas que brindan las investigaciones y la experiencia en el terreno indican que los sistemas exitosos deben considerar las decisiones importantes sobre cuánta autonomía hay que permitir y a quién, rendición de cuentas de quién y para qué, y cómo evaluar el desempeño y los resultados.

Paso 3: Ofrecer capacitación para el desarrollo de otras habilidades laborales específicas que demanden los empleadores, mediante el establecimiento de un marco de incentivos adecuado tanto para los programas de formación previa al empleo y en el puesto de trabajo como para las instituciones (incluida la educación superior). Existe experiencia acumulada que muestra cómo se pueden combinar los esfuerzos públicos y privados para lograr sistemas de formación más relevantes y con mayor capacidad de respuesta.

Paso 4: Fomentar el espíritu empresarial y la creatividad, a través de la creación de un entorno que estimule la inversión en conocimiento e innovación. Nuevas pruebas demuestran que abordar la necesidad de creatividad, liderazgo, gestión del tiempo y habilidades de comunicación requiere de aptitudes de innovación especiales (que se pueden adquirir a temprana edad), la conexión de las personas con las ideas (por ejemplo, gracias a la colaboración entre universidades y empresas privadas), e instrumentos de gestión de riesgos, que incluyen las redes de protección social.

Paso 5: Adecuar la oferta de habilidades a la demanda, mediante el avance hacia mercados laborales más flexibles, eficientes y seguros. Ninguno de los cuatro primeros pasos importa si las personas no pueden encontrar puestos de trabajo que se ajusten a sus aptitudes. El evitar regulaciones rígidas de protección del empleo, fortaleciendo al mismo tiempo los sistemas de protección de los ingresos, y complementando con iniciativas para brindar servicios de información e intermediación a los trabajadores y las empresas, proporciona el paso suplementario final del proceso de transformación de las habilidades en empleo real y productividad.
Fuente: Banco Mundial 2010.
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Fuentes: Banco Mundial. 2010. 2010a.Stepping Up Skills for More Jobs and Higher Productivity (Aumentar las habilidades para más empleos y mayor productividad). Red de Desarrollo Humano, Banco Mundial, ciudad de Washington.
Banco Mundial. 2013. Transforming Arab Economies: Traveling the Knowledge and Innovation Road (Transformación de las economías árabes: Recorrer el camino del conocimiento y la innovación), preparado por el Centro para la Integración en el Mediterráneo (CMI) en conjunto con el Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO), ciudad de Washington.