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Aprender de la entrega basada en datos

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Dada la confusión en torno a la frase “ciencia de la entrega”, es importante señalar que no se trata de una receta “única” basada en la premisa de que lo que funciona en un lugar sirve para cualquier otro. Y no afirma que investigación y evidencia garantizan un determinado resultado.
 
Hace unas semanas, el Banco Mundial y el Instituto de Desarrollo de Corea celebraron una conferencia mundial sobre la ciencia de la entrega. Se reunieron varias instituciones de desarrollo, como la  Fundación Gates, la Fundación Grameen, UNICEF, el Center for Health Care Delivery Science de Dartmouth, y mHealth Alliance. Al centrarnos en los pobres extremos, examinamos oportunidades y desafíos en materia de desarrollo que incluyen los experimentos en el cuidado de la salud, cómo la tecnología está reduciendo los costos y aumentando la eficacia, y la dificultad de pasar de exitosas pruebas piloto a la entrega a gran escala.
 


El consenso en Seúl fue que una ciencia de la entrega pone de relieve la importancia de un proceso riguroso y basado en datos para entender qué funciona, bajo qué condiciones, por qué y cómo. Con demasiada frecuencia en el desarrollo internacional, sacamos conclusiones sin entender qué habría pasado bajo circunstancias diferentes y asumimos que podemos reproducir el éxito sin la comprensión de sus elementos constitutivos.
 
Nuestras dos unidades (Instituto del Banco Mundial y Unidad de TIC del Banco Mundial) se centran en la integración de la tecnología y los procesos de innovación en los programas respaldados por el Banco Mundial para abordar los desafíos mundiales, que incluyen desde empleo juvenil, seguridad alimentaria, y cambio climático, hasta agua, saneamiento, salud, y educación. Esto ha dejado claro que no hay soluciones modelo. Aunque sepamos qué funciona en un contexto, debemos adaptar y adoptar soluciones y prestar mucha atención a la ejecución como ciencia (algunos la llaman arte).
 
Pero detallemos algunos principios que surgieron en Seúl, que esperamos sean bien recibidos por los profesionales del desarrollo.
 
1. Nunca se resaltará lo suficiente la importancia de definir el problema que corresponde. Con demasiada frecuencia actuamos como martillos que buscan clavos y no abordamos las causas reales de nuestras intervenciones. Si trabajamos sobre los síntomas en lugar de las causas subyacentes, es poco probable que tengamos éxito, y en cambio frustraremos a nuestros asociados y beneficiarios.
 
2. Las preferencias del usuario final son importantes. No debemos asumir que sabemos lo que los “usuarios” quieren o necesitan (ya sean pacientes, estudiantes, o usuarios del agua) sin preguntarles y permitirles tomar decisiones informadas. Con demasiada frecuencia, ofrecemos en exceso lo que las personas no necesitan (por ejemplo, operaciones de próstata en los Estados Unidos) y no les suministramos lo que quieren (una mejor calidad de vida).
 
3. Los problemas complejos no encajan bien en los cuadros específicos de un sector ni se corresponden con el modo en que se organizan los expertos y las instituciones dirigidas por expertos. Lugares como el Banco Mundial tienen prácticas dedicadas a salud, educación, agua y transporte, por ejemplo. Pero el desafío del desempleo juvenil tiene que ver con la educación, los mercados laborales, el desarrollo del sector privado, y el acceso a financiamiento. No encaja perfectamente en ningún cuadro y requiere que equipos multidisciplinarios y multisectoriales identifiquen las limitaciones y aprovechen las fortalezas de los Gobiernos, el sector privado y la sociedad civil para “desbloquearlas”.
 
4. Toda entrega tiene que ver con datos. La tecnología, y los teléfonos móviles, en particular, han reducido el costo de la recopilación, el análisis, y la visualización de datos. Podemos aprovechar esta información para tomar mejores decisiones más rápidamente y crear vías de información con nuestros beneficiarios finales. El Banco Mundial ha sido siempre una organización centrada en datos, pero estas nuevas herramientas para recopilar y dar sentido a los datos pueden permitir que nos transformemos en una organización basada en datos.
 
5. La ejecución es importante y debe ser flexible. Los equipos de liderazgo deben ser capaces de cambiar de dirección cuando sea necesario y usar enfoques de “aprender haciendo” y “hacer aprendiendo” para que el fracaso se produzca rápido, sea pequeño, y deje una enseñanza. Los desafíos del desarrollo exigen habilidades técnicas y flexibles. Los especialistas técnicos tienden a subestimar la experiencia en procesos, la repetición, y los desafíos de la ejecución. La ejecución exitosa consiste en transformar el arte en ciencia mediante la creación de capacidad de los profesionales para aprender más rápido, repetir, y cambiar de rumbo cuando sea necesario.
 
Los modelos de desarrollo tradicionales captan el conocimiento cuando ya es demasiado tarde para aplicar las lecciones a los proyectos en curso. Necesitamos formas de desarrollar y cuestionar nuestras hipótesis durante la ejecución y estar menos preocupados por la exactitud de nuestras hipótesis originales. Es necesario que intentemos muchas cosas, busquemos desviaciones positivas si las hay, y comprendamos mejor por qué algunos resultados son mejores que otros a pesar de que las circunstancias sean similares. ¿Qué es lo que no vemos y qué podríamos aprender si solo admitiéramos que es posible que estemos trabajando con supuestos mal informados? ¿Podemos ser rigurosos sin ser rígidos y abiertos sin ser indisciplinados? Y esto requiere la evolución del “programa de conocimientos” hacia aquello que los participantes en la conferencia denominaron el “programa del hacer”.
 
El desarrollo necesita un enfoque de aprendizaje práctico mucho más sólido para resolver los apremiantes desafíos con (y no para) los clientes. Esto requiere humildad y el coraje de admitir qué no ha funcionado. ¿Qué pasaría si publicáramos un informe anual de aprendizajes a partir de los fracasos y los usáramos como una oportunidad para repetir y mejorar los resultados? ¿Qué sucedería si abriéramos nuestros datos para que todos pudieran ver la ejecución del proyecto, admitiendo que las soluciones pueden surgir de lugares inesperados? ¿Por qué no podemos reunir a equipos multidisciplinarios con experiencia en áreas que incluyen la ciencia del comportamiento, la tecnología y la evaluación del impacto para que trabajen con expertos del sector en los desafíos más difíciles de la entrega?
 
Debemos crear una comunidad y un movimiento para abordar la pobreza más extrema del planeta. El Banco Mundial no puede hacerlo solo, de modo que invitamos a los asociados a unirse a nosotros en una acción más abierta, rigurosa y centrada en el cliente para resolver los problemas más difíciles del mundo. ¿Está dispuesto a hacerlo?