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¿Está el mundo superando los altos precios de los alimentos?

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 © Curt Carnemark / World BankSi busca en Google, verá que muchos de los últimos titulares se refieren a los altos precios de los alimentos. A nivel mundial, sin embargo, los precios promedio de los principales productos alimenticios básicos son en realidad 11 % más bajos que hace un año, según la última edición del informe trimestral Alerta sobre precios de los alimentos del Banco Mundial. ¿Significa que el mundo está superando el peligro de los altos precios de los alimentos? El economista José Cuesta arroja luz sobre el tema.

Los precios de los alimentos han estado disminuyendo en todo el mundo desde agosto de 2012. ¿Hemos superado el nivel más grave de la crisis alimentaria?

Es cierto que hemos visto una baja sostenida de los precios, pero aún estamos solo a un 18 % de distancia del máximo histórico de 2012. Los motivos iniciales por los cuales los precios aumentaron –como la creciente demanda de alimentos y las preocupaciones sobre las condiciones meteorológicas– siguen siendo un problema ahora, y probablemente lo serán en el futuro. No creo que hayamos superado el nivel más grave. Los precios parecen ser menos volátiles, y eso es una buena noticia. Pero no significa que los precios no hayan seguido siendo altos; estos todavía son  elevados.

Aunque los precios se han mantenido estables o han bajado en el mundo, algunos países están experimentando grandes aumentos. Por ejemplo, el trigo subió 168 % con respecto al año pasado en Argentina y 92 % en Sudán; en tanto que el maíz aumentó 89 % en Malawi y 54 % en Bolivia. ¿Cómo se explican estas alzas?

El precio del trigo en Argentina es muy alto con respecto al año pasado, pero este país es uno de los lugares donde ha disminuido más en los últimos tres meses. Creo que seguiremos viendo grandes variaciones en los precios, no solo en Argentina sino también en otras partes.

Diversos factores afectan los precios internos, como inquietudes sobre las condiciones meteorológicas, inflación, cuestiones logísticas, factores estacionales (por ejemplo, la llegada de la cosecha a los mercados y su exportación) y la demanda de importaciones por parte de otros países. Es una interacción compleja. Las malas noticias de grandes productores de cereales, por ejemplo Rusia o Estados Unidos, pueden tener efectos en los precios internos de otros lugares. En países como Sudán, Malawi y Somalia, que han sufrido depreciación de sus monedas, los precios internos se han visto afectados; en estas naciones es más caro comprar bienes importados y producir bienes de exportación. Evidentemente, esto tiene un impacto en los precios de los alimentos.

¿En qué lugares la volatilidad del precio de los alimentos constituye el mayor problema, y cómo está afectando a las personas?

En Argentina y Sudáfrica los precios suben y bajan. Esta volatilidad tiene consecuencias tanto para los productores como para los consumidores. Para los primeros, es más difícil planificar y tomar decisiones de inversión, como elegir entre cambiar la cosecha o comprar fertilizantes. Para los segundos, es complicado enfrentar los cambios cuando no se sabe cuáles van a ser estos. Hemos visto que las crisis de precios pueden llevar a las personas a usar estrategias de supervivencia que tienen consecuencias nutricionales, como comer menos o empezar a consumir alimentos más baratos de menor calidad.

 

Tendencia de los precios, pérdida y desperdicio de alimentos: Alerta sobre el precio de los alimentos, febrero 2014


¿Los precios internacionales de los alimentos  más bajos ayudan a reducir el hambre?


A nivel mundial, la desnutrición y el hambre han ido disminuyendo poco a poco, pero esa tendencia se ha desacelerado, por lo que no es fácil vincularla claramente con la reducción de los precios internacionales de los alimentos. A menudo los países que tienen inseguridad alimentaria crónica y aguda no están bien integrados en la economía mundial. Cuanto menos conectados estén a los mercados, más importantes serán los factores internos, como los conflictos o la sequía. Lo que sucede en los mercados internacionales no los afecta demasiado, pero en esos casos no tienen acceso a los mercados externos para poder aliviar sus problemas internos.

¿Qué nos debería preocupar más en los próximos meses?

No vemos factores que puedan cambiar el panorama de manera radical en los próximos cuatro a seis meses en cuanto, por ejemplo, a decisiones en materia de políticas o enormes aumentos en los precios del petróleo. Las reservas de cereales están en un buen nivel y se anticipan cosechas récord para la temporada 2013-14. Se espera que los precios internacionales sigan bajando de forma moderada. Hacemos el seguimiento de otros factores que podrían provocar alzas de precios, tales como la demanda de alimentos y etanol o sequías y muy pocas lluvias en grandes países productores y exportadores, entre ellos Estados Unidos. Si podemos prever los problemas, entonces podríamos tomar medidas para aminorar los efectos.
Aunque el descenso de los precios es una gran noticia, la situación puede transformarse rápidamente. Pequeñas cosas,  especialmente cuando son inesperadas, pueden generar grandes cambios.

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