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“Nos recuperaremos”: relatos desde Dominica tras el huracán María

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Ocho meses después de que el huracán María azotara la pequeña nación insular de Dominica, hogar de más de 73 000 personas en el cinturón de islas del Caribe oriental, está por comenzar otra activa temporada de huracanes que, según las predicciones de los expertos, será “casi normal o superior a lo normal”. Mientras recorríamos la isla, pudimos comprobar que la naturaleza está comenzando a recuperar terreno, la cubierta forestal está verdeando nuevamente, se han retirado los escombros y desperdicios, y las tiendas han vuelto a abrir sus puertas. Los niños han regresado a la escuela y lentamente la vida de las personas vuelve a la normalidad. El bullicio en las calles de Dominica un viernes por la noche es testimonio de la resiliencia y el espíritu de su población.

No obstante, con el inicio de la nueva temporada de huracanes y ante la mayor frecuencia e intensidad de las tormentas, Dominica tiene la firme determinación de transformar estos desafíos en una oportunidad y aspira a convertirse en la primera nación del mundo resiliente al clima.

Conversamos con una empleada de un consejo de aldea, un funcionario forestal, una artesana de la comunidad indígena de Kalinago, un ingeniero civil y muchas otras personas que compartieron sus historias sobre cómo ven la recuperación de su país:
 
"El motivo de mi optimismo es que han llegado muchas organizaciones que están ayudando al Gobierno en la reconstrucción”, dijo Glenda Castle, empleada del consejo de la aldea de Loubiere. La casa de Glenda fue arrastrada parcialmente por el río durante la tormenta.
"El motivo de mi optimismo es que han llegado muchas organizaciones que están ayudando al Gobierno en la reconstrucción”, dijo Glenda Castle, empleada del consejo de la aldea de Loubiere. La casa de Glenda fue arrastrada parcialmente por el río durante la tormenta. © Emily Bartels Bland/Banco Mundial

“Con el tiempo, todo volverá a verdear y saldremos adelante”

Glenda Castle, empleada del consejo de la aldea de Loubiere, recuerda la noche del 18 de septiembre. “El huracán María comenzó a las 7.30 de la tarde, y a las 8.00 el techo de mi casa se había volado por completo. Entonces, mi hijo Iván y mi hija Tajuana, y mis dos nietos, Taylor y Yasmin, logramos refugiarnos en mi baño, porque tiene techo de hormigón. El sonido del viento era espantoso, como de perros y gatos y todo tipo de instrumentos —tambores y guitarras—, y se podía oír a la gente riendo y llorando. Sinceramente, jamás quiero volver a ver ni escuchar nada parecido a aquello”.

La casa de Glenda fue arrastrada parcialmente por el río durante la tormenta. Ahora ella vive con su hija y dos nietos. Cuando le pedimos su opinión sobre los esfuerzos para la recuperación, expresó su sentido de optimismo y resiliencia: “Con el tiempo, todo volverá a verdear y saldremos adelante… Armé un equipo y comenzamos a despejar los desperdicios, hasta que la maquinaria pesada logró llegar y retiró el resto de los escombros. Ahora tenemos un nuevo código de construcción, que exige emplear fijaciones, abrazaderas y diferentes tipos de pernos, todo resistente a los huracanes. Antes no se usaban, y ahora tenemos que cerciorarnos de que las firmas constructoras los usen en la reconstrucción. El motivo de mi optimismo es que han llegado muchas organizaciones que están ayudando al Gobierno en la reconstrucción”.
 
Felix Eugene, un funcionario forestal
Felix Eugene, un funcionario forestal, nos sirvió de guía para llegar hasta las cascadas gemelas de Trafalgar, situadas en el corazón del Parque Nacional Morne Trois Pitons, declarado sitio del Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) por su belleza natural. © Emily Bartels Bland/Banco Mundial
Reverdecimiento de la “isla de la naturaleza” después de la tormenta

Con más de 300 ríos, frondosos bosques pluviales y numerosos manantiales y cascadas, esta prístina isla caribeña se ha posicionado como destino en la categoría de “isla de la naturaleza”. Felix Eugene, un funcionario forestal, nos sirvió de guía para llegar hasta las cascadas gemelas de Trafalgar, situadas en el corazón del Parque Nacional Morne Trois Pitons, declarado sitio del Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) por su belleza natural.

“Cuando vine acá (después del huracán María), no podía creer lo que veía. El sendero estaba bloqueado por rocas y árboles caídos… Todo el país se veía color marrón, como una tostada. María arrasó con todo. La mayoría de los árboles gigantescos se derribaron”, dijo Felix. La división forestal ha iniciado muchos proyectos de reforestación para ayudar a recuperar diferentes variedades de bosques. A medida que los turistas locales iban apareciendo mientras visitábamos el parque, Felix señaló: “Antes de María, diariamente visitaban las cascadas entre 2000 y 3000 turistas de los cruceros, pero ahora solo vienen unos pocos, aunque el número está aumentando nuevamente en forma gradual. Como pueden ver, se ha trabajado mucho para despejar los senderos”.
 
En la comunidad indígena de Kalinago, Beverly Joseph mantiene a su familia elaborando cestas
En la comunidad indígena de Kalinago, Beverly Joseph mantiene a su familia elaborando cestas y otras artesanías tradicionales que vende a los turistas, pero debido al huracán María, la temporada turística ha estado lenta. © Emily Bartels Bland/Banco Mundial
“Las cestas no se venden porque la temporada turística ha estado lenta”

En la comunidad indígena de Kalinago, Beverly Joseph mantiene a su familia elaborando cestas y otras artesanías tradicionales que vende a los turistas. Desde la noche del huracán, vive en un albergue con su pareja, su madre y sus 10 hijos. “Ahora mismo, las cestas no se venden porque la temporada turística ha estado lenta. Mensualmente recibo algo de ayuda de la asistencia social, pero la situación es difícil”.
“Gracias al esfuerzo colectivo de todos los dominiqueses, trabajamos con mucha energía para despejar los caminos”, dijo Ron Jackson
“Gracias al esfuerzo colectivo de todos los dominiqueses, trabajamos con mucha energía para despejar los caminos”, dijo Ron Jackson, ingeniero de proyectos adjunto. © Emily Bartels Bland/Banco Mundial
Caminos panorámicos y sinuosos en la montaña

Recorrer la isla volcánica de Dominica significa hacerlo a través de sus panorámicos y sinuosos caminos. Nuestro chófer dijo que tenía que cambiar los neumáticos todos los meses. Desde el huracán María, los ingenieros han estado trabajando las 24 horas para reparar fracturas, estabilizar taludes y ensanchar los principales canales que desviarán las aguas de las inundaciones en las futuras tormentas. Gracias a estos esfuerzos, la mayoría de los caminos ahora son transitables.

“Hemos tenido muchos problemas tras el huracán María; muchos caminos eran intransitables y no era fácil llegar hasta las diferentes comunidades, pero gracias al esfuerzo colectivo de todos los dominiqueses, trabajamos con mucha energía para despejar los caminos”, dijo Ron Jackson, ingeniero de proyectos adjunto. “Creo firmemente que con la participación de las comunidades y el sentido de unidad que todos tenemos, nos apoyaremos unos a otros. Cuando ocurre un desastre, todos nos unimos. Este es el espíritu que impera entre nosotros. Y creo que eso es lo que nos ha permitido salir adelante después del huracán”.
 
“La energía geotérmica y la independencia energética son un primer paso para convertirnos en la primera nación del mundo resiliente al clima”
“La energía geotérmica y la independencia energética son un primer paso para convertirnos en la primera nación del mundo resiliente al clima”, dijo Gary Shilling-Ford, gerente del sitio del proyecto en el campo geotérmico de Laudat-Wotten Waven. © Emily Bartels Bland/Banco Mundial
Energía geotérmica e independencia energética

Alrededor del 50 % de la población de Dominica aún no tiene electricidad después del huracán María. El mayor desafío es el tendido de las líneas de alta tensión y de distribución, a través de ríos y montañas, hasta las comunidades remotas. En su intento por lograr la independencia energética, la isla está promoviendo activamente el desarrollo de la energía geotérmica, mediante el aprovechamiento del vapor que genera la actividad volcánica para producir electricidad. El Gobierno ha anunciado planes para construir una central geotérmica de 7 MW.

“Da miedo pensar que en un suspiro la naturaleza pueda transformar un país. Pero, meses después, lo que se puede observar es que somos uno de los países más resilientes del mundo y que nos recuperamos con mucha rapidez. Nuestros árboles han reverdecido y están dando frutos. La energía geotérmica y la independencia energética son un primer paso para convertirnos en la primera nación del mundo resiliente al clima. Lo veo como un avance para mi país, y considero que la seguridad energética es un primer paso para que seamos verdaderamente independientes como nación”, dijo Gary Shilling-Ford, gerente del sitio del proyecto en el campo geotérmico de Laudat-Wotten Waven.

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