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Cómo estamos enfrentando la pobreza extrema

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La próxima semana realizaremos nuestras Reuniones de Primavera en la ciudad de Washington, a las que asistirán unos pocos miles de líderes en el campo del desarrollo de todo el mundo. Como una manera de prepararnos para estas reuniones, esta semana hablé sobre los asuntos fundamentales del desarrollo mundial y los significativos cambios que estamos realizando en el Grupo del Banco Mundial para abordar estos grandes desafíos.

Vivimos en un mundo de desigualdades. Las disparidades entre ricos y pobres son tan evidentes aquí en la ciudad de Washington como en cualquier otra capital del mundo. Sin embargo, para muchos de nosotros en el mundo de los ricos las personas que están excluidas del progreso económico siguen siendo en gran medida invisibles. Como dijo el papa Francisco: “Que algunas personas sin techo mueren de frío en la calle no es noticia. Al contrario, una bajada […] en las bolsas de algunas ciudades constituye una tragedia”.
 
Mientras nosotros, en el mundo de los ricos, podemos ser ciegos ante el sufrimiento de los pobres, los pobres de todo el mundo están muy conscientes de cómo viven los ricos. Y han demostrado que están dispuestos a actuar.
 
No debemos persistir en nuestra ceguera voluntaria ante el impacto suscitado por las decisiones económicas en las personas pobres y vulnerables, y ello no solo en virtud del imperativo moral de que el prójimo merece un trato digno, sino también del principio económico de que a todos nos beneficia un crecimiento del que participen las mujeres, los jóvenes y los pobres.

Lo invito a tomarse unos minutos y mirar este video del discurso que pronuncié el martes ante el Consejo de Relaciones Exteriores en la ciudad de Washington. En él describo las principales medidas que estamos tomando para que podamos cumplir con este propósito, entre ellas el aumento de nuestro potencial financiero dirigido al desarrollo mundial. En unos pocos años, el total anual de nuestros compromisos, que se sitúa actualmente entre US$45 000 millones y US$50 000 millones, superará los US$70 000 millones. De esta manera, estaremos en condiciones de movilizar y apalancar cientos de miles de millones de dólares en los próximos años. Todos estos pasos serán elementos clave de nuestra estrategia que garantice que ningún país quede rezagado a medida que avanzamos hacia el objetivo de poner fin a la pobreza extrema  a más tardar en 2030.



Este artículo fué publicado por primera vez en  LinkedIn Influencers.

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