Participe en los eventos de las Reuniones Anuales del 10 al 15 de octubre. ¡Únase a la conversación! Ver todos los eventos


Syndicate content

¿Cómo logramos dar acceso a la energía a los desplazados?

Liliana Elisabeta Benitez's picture
Esta página en: Français
También disponible en: Inglés
Vista aérea del campamento de refugiados de Zaatari en Jordania. Foto: Departamento de Estado de EE. UU.

“Abandonarás todo lo que más has amado: esa es la primera flecha que dispara el arco del exilio”, escribió Dante en su libro La Divina Comedia.

Para la mayoría de los 65 millones de personas desplazadas, que se estima existen hoy en el mundo, la vida es una lucha cotidiana. Después de sobrevivir a una travesía tumultuosa con la esperanza de comenzar de nuevo, ¿cómo una persona desplazada puede empezar a sanar sus heridas y echar raíces en una tierra nueva y extraña?

Durante las pasadas Reuniones de Primavera del Banco Mundial, se instó al Banco a que ayudara a abordar la crisis mundial de los refugiados, estudiando maneras de proporcionar oportunidades de prosperidad a las poblaciones desplazadas en sus nuevos lugares de residencia. Un pilar de este esfuerzo es la planificación apropiada y la provisión de servicios de infraestructura.

La temporalidad permanente constituye una paradoja

Los campamentos de refugiados se construyen generalmente con el fin de ofrecer un refugio temporal a las personas desplazadas, es decir se prevé que los servicios de energía duren un corto tiempo. Pero los refugiados suelen permanecen en los campamentos más de lo esperado y es necesario suministrarles energía durante varios años, mucho más allá de lo previsto.

Eso significa que la infraestructura existente está sometida a una enorme presión, resultando a menudo en un escaso o nulo acceso a formas modernas de energía para quienes más lo necesitan. Mientras las soluciones humanitarias a corto plazo son económicamente insostenibles, las soluciones alternativas —a largo plazo— pueden enviar señales políticas equívocas al país anfitrión cuando se proponen muy pronto.
Según un reciente informe de Chatham House, (PDF, en inglés) 9 de cada 10 refugiados viven en asentamientos que carecen de acceso a la electricidad​ y la mayoría no tiene luz eléctrica en la noche. Alrededor del 61 % de los hogares en Dadaab (Kenya), el mayor campamento de refugiados en el mundo, depende de una vela diaria. Los residentes en el campamento de Goudoubo (Burkina Faso) necesitan 100 kilos de leña al mes para cocinar.

La crisis de refugiados constituye tanto un desafío mundial en materia de energía como un desafío de carácter humanitario.

Tecnología, financiamiento y gobernanza: se necesitan soluciones innovadoras

El nuevo primer economista del Grupo Banco Mundial, Paul Romer, recientemente propuso aplicar el concepto de “ciudad modelo” (“charter city”) (i) en los países de ingreso bajo, según el cual el país anfitrión entrega la responsabilidad de la administración de una ciudad a un país más desarrollado, permitiendo así que haya un estatuto que especifique qué normas rigen a la nueva ciudad. Estimamos que esta idea podría transformar de manera fundamental a los campamentos de refugiados, que se caracterizan por ser entornos frágiles. Una ciudad modelo para refugiados con un sistema de normas claro permitiría que la población se gobierne a sí misma, dándole la posibilidad de reorganizar sus recursos y desarrollar mercados adaptados a sus necesidades, y todo ello podría impulsar el desarrollo económico.

Dado que la estancia promedio en un campamento de refugiados es de 17 años, (PDF, en inglés) ¿no deberíamos considerar seriamente este concepto de una ciudad modelo? Esto podría brindarles a las poblaciones de desplazados una oportunidad de echar nuevas raíces, movilizar inversiones y generar empleos sostenibles. En una situación ideal, y con la entrada del capital privado, no solo la ayuda humanitaria sería menos esencial, sino que además las ciudades modelo para refugiados aumentarían el comercio con los países anfitriones, lo que redundaría en efectos secundarios positivos para ellas.

Las ciudades modelo para refugiados que se creen a modo experimental deben establecer en primer lugar servicios de energía eficientes y de alta calidad. Un mejor acceso a la energía representa un apoyo para los empresarios y las pequeñas empresas. Además, las soluciones de energía renovable fuera de la red y de cocinas menos contaminantes mejoran la calidad del aire dentro de los campamentos de refugiados y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. El financiamiento de los donantes se puede utilizar para impulsar la participación del sector privado en la provisión de servicios de suministro de energía. Mediante licitaciones competitivas se podrían identificar soluciones tecnológicas más baratas. Las opciones de infraestructura energética portátil, como las redes pequeñas y las granjas solares, se podrían alquilar o arrendar bajo ciertas condiciones para mitigar los riesgos financieros. La puesta en marcha de actividades de manufactura y de mantenimiento de las instalaciones de energía dentro de los mismos campamentos disminuiría los costos y generaría puestos de trabajo.

¿Qué sigue?

En este esquema propuesto, las ciudades modelo para refugiados tendrán que atraer a los empresarios privados para ampliar el acceso a la energía sostenible, mediante el uso de diversos productos y servicios energéticos sometidos a prueba en el mercado y apropiados para zonas remotas y aisladas. Las instituciones financieras internacionales (IFI) podrían ofrecer sus conocimientos en las siguientes áreas:

  • El desarrollo de modelos de negocios para la energía sostenible fuera de la red.
  • La combinación del financiamiento público, humanitario y privado.
  • La implementación de enfoques destinados a emplear datos sobre el consumo de energía y la voluntad de pagar los servicios en los campamentos.
  • La evaluación de mecanismos de fijación de tarifas y planes de recuperación de los costos.
  • El fortalecimiento de la capacidad de los organismos humanitarios y de los dirigentes de los campamentos de refugiados, entre otras medidas.
Las IFI junto con los organismos humanitarios pueden proporcionar una serie de modelos de negocios y de gobernanza innovadores y eficaces para entregar soluciones de acceso a la energía sostenible a las poblaciones desplazadas.
 

Comments

ENVIADO POR Jorge Jijon Elizalde el

La siembra de cultivos energéticos no alimentarios en zonas aledañas a los asentamientos es un gran alternativa, su industrialización de secado y pelletizado, para su uso es mas barato y económico que la energía eléctrica y gas.

La elaboración de fertilizantes orgánicos provenientes de residuos humanos es factible con lo cual se genera un ciclo productivo inicial.

Hoy en día existen tecnología para superar los problemas que originan estos asentamientos, sola bastaría la decisión política como la apertura del Kwon How

Sdos Cordiales

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Allowed HTML tags: <br> <p>
  • Lines and paragraphs break automatically.

Deje su comentario y únase a la conversación