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Conectar a Tonga más allá del cable

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Carteles que anuncian la llegada de la Internet de alta velocidad se están instalando en el centro de Nukualofa, la capital del Reino de Tonga.

Hoko (“conectar” en tongano) es la palabra de moda en las calles del Reino de Tonga.

El 17 de mayo ha sido declarado en todo el mundo el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, y esto ha convertido a Nukualofa, la capital de Tonga, en un hervidero de actividad mientras los proveedores de telecomunicaciones organizan sus actividades para conmemorar esta jornada. Han aparecido numerosos carteles, los adolescentes han hecho fila en las audiciones para convertirse en la nueva cara pública de la campaña de publicidad para Internet de Tonga y el primer ministro, Lord Tu’ivakano, está planeando una sesión pública vía Skype con soldados locales que actualmente están en Afganistán.

Si algún año justificara el entusiasmo del Reino de Tonga con su historia de las telecomunicaciones, sería 2013. Debido a que se trata de una de las naciones insulares más remotas del planeta, la inminente llegada de la Internet de alta velocidad por fibra óptica –lograda gracias al Proyecto de Conectividad Regional del Pacífico respaldado por el Banco Mundial, un cable de 830 kilómetros de largo que se conectará entre Fiji y Tonga– hace que todo el mundo hable de hoko.

Conversé con varias personas acerca de la experiencia con Internet en Tonga y cómo la banda ancha influirá en sus vidas.

Dr. Paula Vivili, superintendente interino, Hospital de Vaiola

Loluhama Mausia dice que la Internet de banda ancha garantizará que los alumnos tonganos tengan las mismas oportunidades que otros de países menos remotos.


Loluhama dice que como maestra aprendió a adaptarse a la poca fiabilidad de los servicios de Internet de Tonga.

“Aquí siempre se necesita un plan B”, señala. “Con demasiada frecuencia no podemos dar nuestras clases como las planificamos. Queremos estar seguros que nuestros alumnos tengan las mejores oportunidades, y eso puede ser frustrante”.

Cuando le pregunté qué significa para ella personalmente la llegada de la banda ancha a Tonga, de inmediato reflexionó sobre su familia, una respuesta común en este país, donde se estima que 300.000 ciudadanos viven actualmente en el extranjero.

“La mayor parte de nosotros tiene familia en el exterior. Gracias a Internet nos podemos mantener en contacto y conservar lo que es más importante para nosotros”.

Luego hace una pausa por un segundo…

“Puede ser que estemos aislados”, agrega. “Pero ahora no estaremos desconectados”.

 

Minolu Nishi Jr., agricultor

El agricultor Minolu Nishi dice que la Internet de alta velocidad ofrecerá grandes oportunidades a los agricultores tonganos.

Minolu Nishi Jr. es el propietario de Nishi Trading, una empresa familiar dedicada a la exportación de productos agrícolas de Tonga, como sandías, calabazas y calabacines, a Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea.

Minolu dice que los actuales servicios de Internet dificultan la posibilidad de hacer negocios en el extranjero para las empresas de Tonga, que ya se enfrentan a grandes desafíos debido a la lejanía del país.

“Lo gracioso de Tonga es que resulta más barato comprar un automóvil que tener Internet durante tres meses”, agrega.

Minolu señala que es muy grande el potencial que puede aportar una Internet fiable de alta velocidad a las empresas tonganas.

“Nuestras cuentas, registros y ventas se harán en línea, y podremos tener conversaciones en persona con compradores internacionales. Puedo ver a nuestros productores usando teléfonos inteligentes para manejar las plagas en el campo, fotografiarlas, identificarlas y luego aprender a combatirlas rápidamente”.

“Esto significa que nuestros agricultores ya no tienen que viajar al extranjero para ampliar sus conocimientos”, concluye.

Heimoana Ali, productora de tapa
Heimoana Ali es operadora de Living Mercy, un colectivo de mujeres que produce tapa, una tela tradicional tejida y usada por las tonganas en el país y en el extranjero.

La producción de tapa, hecha a mano, es considerada un arte en Tonga y otras partes del Pacífico, y Heimoana Ali ha visto el potencial de exportarla al extranjero.

Heimoana, que trabaja con cerca de 50 mujeres, ve que Internet puede ser una gran ayuda en este sentido pero, al mismo tiempo, se siente “incapacitada” de hacerlo debido a la actual conexión de Internet en el país.

Dice que en muchos casos se ve forzada a realizar costosas llamadas telefónicas internacionales para confirmar los pedidos.

“Llamar por teléfono es muy caro, pero realmente no tenemos alternativa. Cuando alguna de nosotras intenta usar Internet por la noche, es tan lenta que es prácticamente imposible hacerlo”.

“Espero que este nuevo servicio aporte cambios, y facilite las cosas”, añade. “Hacemos algunas tapa muy especiales aquí, y nos gustaría que el mundo las viera”.

Faltando pocas semanas para la llegada de la banda ancha a Tonga, muchos como el Dr. Vivili, Loluhama Mausia, Minolu Nishi y Heimoana Ali, están a la espera, elaborando sus propias ideas de cómo van a aprovechar al máximo la nueva conectividad. Para muchos miles más, lo más emocionante es el hecho de que estas ideas son solo la punta del iceberg.

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