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Estrella de la música Drew Holcomb en #Music4Dev: El fin de la pobreza es el comienzo de las oportunidades

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Drew Holcomb


¿Cómo define el fin de la pobreza la estrella musical de Nashville Drew Holcomb? Para él es el comienzo de las oportunidades.

“La pobreza destroza las oportunidades; destruye los sueños de las personas de ser capaces de crear una vida para ellas mismas y sus familiares”, dice Holcomb. “De manera que cuando escucho ‘terminar con la pobreza’, lo que oigo es ‘comenzar a dar oportunidades’”.

Holcomb viaja continuamente con su banda, The Neighbors, (i) y ofrece alrededor de 150 conciertos al año, lo que le da amplias oportunidades de crear conciencia sobre la responsabilidad social. “Con la plataforma de la música, tienes la oportunidad de no obligar a nada a tu público, sino que simplemente darles a conocer las cosas”, dice la estrella de 33 años. “Muchas veces creo que las personas quieren involucrarse en solucionar los problemas, pero sencillamente no saben dónde comenzar. A veces los problemas parecen tan enormes, que piensan: ‘¿Qué puedo hacer?’. Hemos descubierto que las personas, cuando saben que hay una necesidad, tienden a encontrar alguna manera de ser generosas”.

Su verdadero nombre es Hampton Andrew Holcomb, y se inspiró inicialmente para trabajar por el bien social durante una gira con la banda Jars of Clay, (i) que había pasado cierto tiempo, viviendo en comunidades de África oriental, e iniciado una fundación llamada “Blood:Water”. (i) La organización se centra en los temas del agua y el saneamiento y crea conciencia sobre el VIH/sida. (i) Su Proyecto 1000 Pozos (i) ayudó a las comunidades rurales en países como Kenya (i) a conseguir acceso al agua potable. “Fui a África con (la banda) para ver algunos de sus proyectos. Para mí, la cosa más sorprendente fue algo en lo que nunca había pensado como occidental, que es la cantidad de carencias de saneamiento (i) que en realidad existe en muchas comunidades rurales allá”, señala el nativo de Tennessee. “Gran parte de su trabajo era simplemente enseñarles a los niños cómo lavarse las manos y a las comunidades cómo construir letrinas afuera de las aldeas”.

De vuelta en casa, Holcomb muestra su apoyo recaudando dinero a través de sus conciertos para los proyectos de “Blood:Water”. “Lo que realmente me fascinó fue su visión a largo plazo de ayudar a las comunidades que quieren su asistencia, pero luego dejar que la gente local tome la iniciativa para decidir qué tipo de mejoras en agua y saneamiento” necesitan sus comunidades, afirma.

Dedicarse al bien social corre por las venas de su familia. El hermano menor de Drew, Sam, pasó tres años en Musanze, una ciudad en el norte de Rwanda. (i) “Él ayudó a construir una granja avícola con 10 000 gallinas en alianza con una sociedad sin fines de lucro llamada One Egg, (i) el Ministerio de Agricultura de Rwanda, y la empresa avícola estadounidense Tyson, que donó los pollos para conseguir que la granja funcionara”, explica. “El objetivo era ayudar con el tema de la deficiencia de proteínas en los estudiantes de la escuela primaria. La mitad de los huevos se mandaba a los mercados para venderlos y la otra mitad se destinaba a estos programas africanos y anglicanos que funcionan después de clases, adonde van los niños mientras sus padres están todavía trabajando, hacen sus tareas y reciben un huevo a la semana”.

¿Solo un huevo?

“Puede no parecer mucho, pero la cantidad de proteína en un huevo es bastante astronómica considerando que no hay muchas proteínas en su dieta”, dice. “En un año, la circunferencia muscular de muchos de los niños subió desde el percentil 10 al percentil 70”.

Desde el momento en que Holcomb y su esposa, Ellie (quien también pertenece a la banda), tuvieron a sus dos niños —Emmylou, de 2 años, y Huck, de 8 semanas—, ellos están todavía más entusiasmados en cerciorarse de que el mundo que hereden a sus hijos sea mejor que el actual. “Alguien una vez me preguntó qué se siente tener hijos, y le dije que era como como si hubiera esta parte mía que —yo no sabía que existía— que empezó a vivir. Una de las razones por las cuales mi esposa y yo nos hemos involucrado tanto con los niños en Rwanda y con el proyecto “One Egg” es porque tenemos hijos. Queremos, de todo corazón, que otros niños también tengan oportunidades”, dice. “Imagino un mundo en el que mis niños puedan participar en la solución de los problemas de la misma manera en la que mi esposa y yo —espero— hemos tratado de hacerlo”.

“Hay mucho escepticismo allá afuera, pero las cosas están mejorando. Es lento y doloroso, sin embargo una tarea como la el Banco Mundial, donde hay muchas grandes mentes aportando sus dones y su dinero para resolver los grandes problemas del mundo, es muy inspiradora”.

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