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Importación y exportación de energías renovables: Un beneficio mutuo para la Unión Europea y el Norte de África

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 Dana Smillie, Banco Mundial).
Filas de paneles solares en una planta de energía termosolar en Marruecos.
(Foto: Dana Smillie, Banco Mundial).


En los últimos años se ha escrito mucho sobre el importante potencial de la generación de energía solar en Oriente Medio y Norte de África, donde la luz del sol es muy abundante. Según estimaciones del Organismo Internacional de Energía, el potencial de la tecnología solar concentrada por sí sola podría ascender a 100 veces la demanda de electricidad en el Norte de África, Oriente Medio y Europa en conjunto.

Después de los compromisos asumidos en la conferencia sobre el clima de París (COP21), (i) ha llegado el momento de desarrollar esta rica fuente de energía que genera bajos niveles de emisiones de carbono y que se encuentra cerca de las costas meridionales de Europa, y fortalecer los esfuerzos para acordar un marco sobre la importación de energía limpia y sostenible desde el Norte de África.

Desde 2012 se realizan esfuerzos para adoptar un marco que permita importar energías renovables provenientes de Marruecos a Alemania —a través de Francia y España— pero el comercio de electricidad entre los países por lo general se convierte en realidad cuando hay beneficios económicos para todas las partes involucradas. El comercio de electricidad tiene el beneficio agregado de fomentar lazos políticos más estrechos.

La expansión del comercio regional entre el Norte de África y Europa también se ha visto obstaculizada por la insuficiencia de las conexiones eléctricas entre los dos continentes y la inadecuada integración física de las redes eléctricas europeas. Existe una sola interconexión de transmisión eléctrica entre el Norte de África y Europa en la actualidad: la conexión entre Marruecos y España. Además, la interconexión entre España y el resto de Europa es limitada, y no se han desarrollado nuevos proyectos de transmisión para ampliar esta capacidad en las últimas tres décadas. Al mismo tiempo, España tenía un exceso de capacidad de generación debido a la recesión económica que experimentó Europa en los últimos años. Eso hizo poco viable la idea de introducir las energías renovables del Norte de África en el mercado español. Italia, otra potencial puerta de entrada de electricidad proveniente del Norte de África, se encontraba en una situación similar.

Reconociendo que la integración de los mercados energéticos es esencial para lograr sus ambiciosas metas de energía renovable, la Unión Europea (UE) estableció como un asunto prioritario el refuerzo de las interconexiones eléctricas. La UE fijó una meta de capacidad de interconexión de al menos un 10 % de la capacidad de generación de electricidad para cada país miembro. En este sentido, aumentar los vínculos con los mercados de energía aislados, como España, Italia y el Reino Unido, se convirtió en un pilar clave del plan de estímulo del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunciado en 2014.

 SolarGIS © 2016 GeoModel Solar, Creative Commons).
Mapa de irradiación global en plano horizontal. (Imagen: SolarGIS © 2016 GeoModel Solar, Creative Commons).

Con un fuerte apoyo de la UE, España y Francia acordaron construir una nueva línea de transmisión a través de los Pirineos. El proyecto de 64,5 kilómetros por un monto de EUR 700 millones se completó en 2015, duplicando la capacidad de interconexión entre los dos países a 2800 megavatios. Sin embargo, este nuevo proyecto aumenta la capacidad de transmisión de España a solo un 6 % de su capacidad de generación, todavía por debajo del objetivo de un 10 % de la UE.

En marzo de 2015, Francia, España y la UE emitieron la Declaración de Madrid, en la que se comprometieron a aumentar la capacidad de interconexión entre Francia y España a 8000 megavatios. Se planificó un segundo cable submarino a través de la Bahía de Vizcaya (al oeste de los Pirineos) que llevará la capacidad de interconexión entre Francia y España a 5000 megavatios, pero no se espera que esta línea entre en funcionamiento hasta después de 2020. Se han previsto otros dos proyectos (a través del País Vasco, y entre Marsillon y Aragón) que tienen como meta añadir otros 3000 megavatios de capacidad de interconexión, pero no está claro cuándo serán encomendados. La UE prometió un financiamiento significativo para los tres proyectos.

Con la adopción por parte de la UE de objetivos estrictos para 2030 sobre el cambio climático, surge la oportunidad de reconsiderar la justificación de continuar subvencionando proyectos de energías renovables en Europa cuando se puede obtener energía limpia de manera más barata de sus vecinos, que cuentan con abundantes recursos de este tipo. Se espera que los nuevos objetivos aumenten las fuentes de energía con bajos niveles de emisiones de carbono en la UE a un 37 % para 2030, lo que también pone de relieve la urgencia de realizar inversiones en infraestructura de transmisión y capacidad de interconexión entre los países miembros de la UE para aumentar la flexibilidad del sistema eléctrico y dar cabida a la mayor cuota de participación de las energías renovables.

El costo de importar energía limpia desde algunos países del Norte de África a Europa es mínimo en comparación con los ahorros que se logran gracias a las mejores condiciones solares y eólicas en las costas meridionales del Mediterráneo. Marruecos, en particular, ya tiene una conexión de 1400 megavatios con España y un exitoso programa de energía solar y eólica que sumará al menos 4000 megavatios de capacidad eólica y solar en los próximos cinco años. En este sentido, es posible importar energía limpia de Marruecos sin la necesidad de realizar grandes inversiones en infraestructura de transmisión de electricidad.

La importación de energías renovables también aumenta la seguridad energética de Europa al diversificar sus fuentes de abastecimiento y cambiar la excesiva dependencia de la importación de gas.

La UE importa el 66 % (i) de su consumo de gas doméstico y solo las importaciones procedentes de Rusia y Noruega representan el 50 % de su suministro de gas. Argelia, que ha tenido una larga y fructífera relación comercial energética con Europa, es el segundo proveedor de gas de la UE fuera de la región, después de Rusia. Gran parte de estas importaciones de gas se usan para la generación de energía. Aumentar la flexibilidad de Europa para importar energía renovable le da más opciones para explorar la diferencia entre el precio del gas y el de la electricidad (el denominado “spark spread”).

Por último, una mayor integración con el Norte de África crea más oportunidades para aumentar el empleo y la estabilidad económica en una región donde ha existido una importante agitación política en el último tiempo.

Existe una oportunidad para Europa y el Norte de África de beneficiarse mutuamente si aumentan su integración energética y establecen un mecanismo para el comercio de energías renovables. Lograr un acuerdo sobre un mecanismo de esta naturaleza antes de que los líderes mundiales se reúnan en la COP22 en Marrakech en 2016 constituiría una señal contundente del compromiso de Europa con la integración transmediterránea y con el continuo desarrollo económico de la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA).
 

Comments

ENVIADO POR johanna el

Gracias por la información. Es importante que apostemos por el mañana, el mundo necesita de nosotros. En http://enlight.mx estamos comprometidos con el futuro por medio de la producción de energía solar.

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