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La lactancia materna: una inversión en capital humano fundamental

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Dominic Chavez/Global Financing Facility
 

La lactancia materna es el primer y el mejor alimento para un bebé, proporcionando nutrientes esenciales en los primeros años de vida. Es también la primera vacuna de un niño y su mejor oportunidad para crear un vínculo con su madre, recibir una estimulación precoz y desarrollar un cerebro saludable. El amamantamiento es todas esas cosas, pero también es el primer paso de un país para desarrollar el capital humano que impulsará su economía en el futuro.

A partir de todas las pruebas disponibles, sabemos que la lactancia natural debe empezar inmediatamente después del nacimiento, y que un bebé necesita lactancia exclusiva durante seis meses y no requiere ni siquiera agua hasta después de cumplir seis meses. Si se prolonga hasta los dos años, la lactancia materna tiene quizás el mayor impacto en la mortalidad infantil en comparación con otras medidas de salud preventivas. Los bebés que han sido amamantados contraen menos enfermedades e infecciones, sus cerebros se desarrollan mejor con los tipos de nutrientes adecuados y tienen menos riesgos de sufrir obesidad y caries dentales en el futuro.

Y esto aporta numerosos beneficios globales. La lactancia materna puede ayudar a prevenir más de 800 000 muertes infantiles y 20 000 muertes maternas al año en el mundo (i) por diversas causas, entre ellas cáncer de mama y otros tipos de cánceres, diabetes y otras enfermedades. Además, es uno de los elementos más sostenibles del sistema alimentario, ya que no genera emisiones de carbono ni desperdicio de alimentos.

Nuestros estudios indican que los esfuerzos por promover y proteger la lactancia materna representan un costo estimado de USD 600 millones al año en el mundo, (i) con beneficios económicos potenciales de alrededor de USD 30 000 millones anuales en la próxima década. Esto es un rendimiento de aproximadamente USD 35 por cada dólar invertido en la promoción y defensa de esta práctica. Existen muy pocas “inversiones” en el ámbito del desarrollo que pueden igualar esa rentabilidad.

La buena noticia es que, a nivel mundial, las tasas de lactancia materna aumentan lentamente y es probable que se cumpla o sobrepase la meta de la Asamblea Mundial de la Salud de lograr una tasa de 50 % de lactancia materna exclusiva. Sin embargo, existen enormes diferencias entre los países: algunos ya han cumplido o superado la meta, pero 47 países van mal encaminados. (PDF, en inglés)

Pero a pesar de toda la evidencia existente acerca de la lactancia materna, el mundo no recibirá todos los beneficios si no se producen los cambios ambientales y sociales críticos que se necesitan para proteger, promover y apoyar esta práctica, que beneficia a las mujeres, sus familias y toda la sociedad. La opción de una madre de amamantar o no a su bebé, en última instancia, depende de ella. No obstante, para que una mujer pueda tener la oportunidad de tomar esa decisión, ella y su familia deben contar con un entorno sólido y propicio que proporcione la información, las políticas y el apoyo apropiados.

En el Banco Mundial, trabajamos de manera estrecha con los Gobiernos nacionales para dar prioridad a intervenciones de alto impacto que promueven y apoyan la lactancia óptima a través de nuestras inversiones en el sector de salud, así como mediante programas de transferencias monetarias dirigidos a mujeres embarazadas pobres y madres de niños pequeños.

También invertimos en orientación y ayuda para las madres y los cuidadores y apoyamos políticas sociales en favor de la lactancia materna, tales como la implementación del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna (PDF, en inglés) y los Diez pasos para la lactancia materna eficaz de la OMS/UNICEF, (i) al igual que la promoción de la licencia de maternidad y la protección del empleo para las madres.

Países como Camboya (65 %), India (55 %), Perú (69 %), Rwanda (87 %), Tanzanía (59 %) y Uganda (66 %) registran tasas de lactancia materna exclusiva superiores al 50 %. Esto se puede atribuir en gran medida a inversiones importantes, reformas de políticas y compromisos de los Gobiernos nacionales, al igual que al apoyo del Banco Mundial y otros organismos.

En Camerún, el Banco Mundial a través de asistencia de la AIF, (i) junto con una donación adicional del Mecanismo Mundial de Financiamiento (MMF), (i) apoya la ampliación de servicios de nutrición, incluido un programa piloto denominado “Kangaroo Mother Care (KMC)” para reducir los riesgos relacionados con el bajo peso al nacer entre poblaciones vulnerables. El proyecto se concentra en los refugiados y desplazados en tres distritos del norte del país muy afectados por la inseguridad en la región. El KMC promueve el contacto directo continuo entre los cuidadores y los bebés que nacieron con bajo peso, poniendo un fuerte énfasis en la lactancia materna exclusiva para fomentar el crecimiento, el desarrollo y la supervivencia de los niños.
 
En Rwanda, el Banco Mundial, con apoyo en forma de donaciones de The Power of Nutrition, (i) trabaja en los sectores de salud y protección social para apoyar a mujeres embarazadas y madres de niños pequeños de modo que proporcionen una nutrición adecuada a sus hijos, incluida la lactancia materna. Las mujeres elegibles en los grupos de ingreso más bajos recibirán transferencias en efectivo, las que se complementarán con campañas comunicacionales para promover la lactancia materna y otros hábitos nutricionales infantiles que pueden ayudar a prevenir el retraso del crecimiento de los niños y desarrollar capital humano.

A medida que aumentan los ingresos de los países y de los individuos, y más mujeres ingresan a la fuerza de trabajo, se incrementan también las presiones contra la lactancia materna. Es necesario que las sociedades y los Gobiernos inviertan en campañas nacionales para apoyar esfuerzos de gran escala dirigidos a mantener la lactancia materna como una costumbre social importante, así como para impulsar leyes nacionales que respalden el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. Esto facilitaría un aumento sostenible en las tasas de lactancia materna nacionales, las cuales no se refieren solo a la capacidad o al deseo de una madre de amamantar a su bebé, sino también a asegurar un entorno de protección y apoyo que previene el menoscabo de esta práctica que es muy rentable y mejora la calidad de vida.

El Banco Mundial dará inicio al Proyecto de Capital Humano en Bali en octubre de 2018, y en ese contexto continuaremos aumentando nuestro énfasis en el fomento de la lactancia materna. No solo vemos el enorme valor intrínseco de esta práctica tanto para las madres como para los niños, sino también la consideramos como un aspecto esencial de nuestros esfuerzos para ayudar a los países a desarrollar su capital humano al proporcionarles a los miembros más jóvenes de la sociedad el mejor comienzo posible en la vida.

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