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Mercado de bonos verdes alcanza un máximo de US$20 000 millones; se amplía a nuevos emisores, estructuras y monedas

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Emisiones anuales de bonos verdes

En enero, el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, instó a la audiencia en el Foro Económico Mundial de Davos a mirar de cerca los bonos verdes, una nueva prometedora forma de financiamiento para el desarrollo climáticamente inteligente. Este mercado había superado los US$10 000 millones en nuevos bonos durante 2013. El presidente Kim llamó a que se duplique (i) esa cifra cuando se realice en septiembre la Cumbre sobre el Clima convocada por el secretario general de las Naciones Unidas.
 
Hace solo unos días —bastante antes de la cumbre de septiembre— el mercado superó la marca de los US$20 000 millones cuando el Banco Alemán de Desarrollo (KfW) (i) emitió bonos verdes por un monto de 1500 millones de euros para respaldar su programa de energía renovable.

El Grupo del Banco Mundial ha estado apoyando el crecimiento del mercado de bonos verdes a través del Banco Mundial (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento o BIRF) (i) y la Corporación Financiera Internacional (IFC). (i) Como instituciones con calificaciones de crédito AAA/Aaa, el Banco Mundial e IFC han podido catalizar el mercado mediante emisiones estratégicas. Tan solo este año, el Banco Mundial ha emitido bonos verdes por un monto de US$2500 millones, que incluyen varias emisiones de referencia como su primera emisión en euros, (i) la primera del mercado en dólares australianos, (i) y su primera emisión en dólares estadounidenses que ofrece una tasa de interés flotante. (i) Hoy, el Banco Mundial también emitió su primer bono verde vinculado a un índice accionario sostenible, ampliando aún más la base de inversionistas a los inversores institucionales que buscan productos de bonos verdes estructurados. IFC ha emitido recientemente el primer bono verde del mercado en renminbi, (i) de manera de aprovechar el interés cada vez mayor de los inversores por el yuan y así promover aún más la clase de activos de los bonos verdes.
 
El mercado de bonos verdes, promovido por bancos de desarrollo como el Banco Mundial, IFC y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), se ha ampliado para incluir nuevos tipos de emisores y nuevas estructuras, como el bono verde del centenario del Servicio de Agua de la ciudad de Washington (i) y los bonos verdes de la ciudad de Nueva York que financian la infraestructura hídrica. En Canadá, Tandem Health Partners (i) emitió el primer bono verde que financia el hospital North Islands en la provincia de Columbia Británica, un proyecto público y privado en que se considera la eficiencia energética. En Europa, muchos miles de millones de euros han sido recaudados por servicios públicos y emisores corporativos. En Sudáfrica, la ciudad de Johannesburgo (i) emitió su primer bono verde para financiar iniciativas ecológicas, incluyendo la instalación de calentadores de agua solares.
 
Con el aumento de la diversidad del tipo de emisores y estructuras, la base de inversionistas para los bonos verdes se ha ampliado para incluir más fondos de pensiones, compañías de seguros, gestores de activos e inversores minoristas.
 
Muchos inversores institucionales han estado desarrollando estrategias que abordan de forma explícita los riesgos y las oportunidades que ofrece el cambio climático en diferentes clases de activos y están optando por los bonos verdes. Manuel Lewin, director de inversiones responsables de la empresa de seguros Zurich, (i) explicó durante un reciente seminario del Grupo del Banco Mundial que los bonos verdes ayudaron a su compañía a equilibrar los riesgos. Describió a estos bonos como “casi la esencia de hacer el bien y hacerlo bien: lo hacen de una manera que es sencilla, y en una categoría de inversión que es muy importante para los inversores institucionales”. La semana pasada, Zurich anunció que duplicaría su compromiso en inversiones de bonos verdes a US$2000 millones.
 
Los bonos verdes del Banco Mundial e IFC respaldan por separado inversiones en el clima en diversos sectores, incluyendo instalaciones de energía renovable, proyectos de eficiencia energética, nuevas tecnologías en gestión de residuos y agricultura y actividad forestal que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, así como financiamiento para la gestión de bosques y cuencas hidrográficas e infraestructura para prevenir daños por inundaciones relacionadas con el clima y fortalecer la resiliencia climática. Los bonos verdes del Banco Mundial están apoyando 50 proyectos en 20 países, (i) entre ellos un proyecto de agricultura ecológica en China, que transforma en electricidad el gas metano de los desechos animales en las granjas rurales para hacer funcionar las lámparas, las cocinas y los sistemas de calefacción. Entre sus múltiples beneficios, el proyecto de agricultura ecológica elimina aproximadamente 1 millón de toneladas de CO2 por año. Los bonos verdes de IFC están apoyando a empresas como Óptima Energía de México, que ayuda a los hoteles de ese país a ahorrar energía con un modelo de negocio que ya ha demostrado su eficacia en otras naciones. Además de reducir la huella de carbono de los clientes de Óptima Energía y proporcionarles significativos ahorros en costos de energía, esto ayuda a establecer un nuevo estándar para la eficiencia energética en el sector hotelero mexicano.
 
En el Grupo del Banco Mundial tenemos el objetivo estratégico de luchar contra el cambio climático debido a los vínculos directos que tiene este fenómeno con la pobreza y el desarrollo. Los bonos verdes tienen muchos beneficios que pueden ser clave para lograr esa misión.

En primer lugar, están creando un mercado. El mercado de bonos verde es una forma de movilizar el financiamiento del sector privado para actividades climáticamente inteligentes. A medida que el mercado se expanda de los bancos de desarrollo a las ciudades, las empresas y los servicios públicos, los proyectos ecológicos se beneficiarán de una base más amplia de inversionistas institucionales. Con una base de inversores cada vez mayor, también se enfatiza más en la transparencia y la presentación de informes de los impactos ambientales y climáticos de los proyectos respaldados y la atención se concentra en garantizar que los proyectos y actividades estén dando resultados positivos.

Para los inversores, los bonos verdes son un producto de renta fija que se ajusta a sus necesidades financieras y les permite respaldar iniciativas que para ellos son importantes prioridades mundiales, tales como proyectos climáticos y otros proyectos sostenibles.

Varias actividades e iniciativas actualmente en desarrollo ofrecen más claridad a los inversores a medida que los emisores no solo incluyen instituciones de desarrollo y emisores de propiedad gubernamental sino también entidades corporativas. Entre estas iniciativas, se pueden mencionar los principios de los bonos verdes, (i) la Expert Network on Second Opinions,  (i) una red  lanzada por Cicero y liderada por Ceres para inversores, y Climate Bonds (CBI, pos sus siglas en inglés). Los índices de bonos verdes ayudarán a aumentar la liquidez. Un Índice de bonos verdes ya ha sido publicado por Solactive, (i) y se están preparando otros nuevos como el Índice de bonos verdes de MSCI y Barclays. (i)
 
Desde la perspectiva de un emisor, los bonos verdes nos ayudan a llegar y comprometer a inversores a los que no alcanzaríamos de otra forma. Estamos diversificando y ampliando nuestra base de inversores y fuentes de financiamiento.
 
Los inversores originales en bonos verdes fueron un grupo de fondos de pensiones escandinavos que llegaron al Banco Mundial en 2007 (i) a ​​través de su banco SEB. Estaban buscando oportunidades de inversión para la parte de renta fija de sus carteras que los ayudaran a respaldar proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático.
 
Siete años después, el Banco Mundial ha emitido 67 bonos verdes por un total equivalente a US$6400 millones en 17 monedas, incluyendo los bonos de referencia en dólares, euros y dólares australianos. Por otra parte,  IFC ha emitido bonos verdes por más de US$3500 millones, incluyendo dos transacciones por US$1000 millones cada una el año pasado.

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