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Midiendo lo que es importante: reconociendo el rol de la naturaleza en una economía global

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"Contabilidad" puede que no sea una palabra que nos acelere el pulso. ¿Pero, si le dijera que un nuevo tipo de contabilidad —llamada contabilidad del capital natural — podría revolucionar la forma en la que las naciones del mundo evalúan y valoran sus economías?
 
Actualmente, el producto interno bruto (PIB) es el más utilizado indicador del estado económico de un país. Pero mientras que éste número le pone un valor a todos los bienes y servicios producidos por esa economía, no toma en cuenta su "capital natural" — los ecosistemas y los servicios que prestan, desde la absorción del carbono a la regulación de agua dulce, hasta la polinización.

En mis viajes desde Colombia y Brasil hasta Indonesia y China,  hasta la República Democrática del Congo y Madagascar, he visto muy de cerca el valor de la naturaleza. Por ejemplo, en 2012 el PIB per cápita de Madagascar fue de US$ 447, ocupando el sexto lugar de abajo hacia arriba, dentro de los países del mundo. Sin embargo, Madagascar es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo, incluyendo un alto porcentaje de especies endémicas que no se encuentran en ningún otro lugar, y ecosistemas únicos que proveen beneficios a los residentes y atraen a visitantes desde muy lejos.
 
La Contabilidad del Capital Natural (CCN) proporciona un nuevo lente para observar la riqueza nacional (y natural), de dónde viene, y cómo se sustenta. Vincula directamente la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas derivados de está,     con los resultados y las consecuencias económicas.
 
El Banco Mundial trabaja para ayudar a los países a reducir la pobreza, compartir la prosperidad y alcanzar un desarrollo sostenible. Durante la mayor parte de su existencia, se ha basado en el incremento del PIB per cápita cómo principal indicador de éxito. Pero con la Alianza para la Contabilidad de la Riqueza y la Valoración de los Servicios de los Ecosistemas (WAVES), el Banco, actualmente está jugando un papel fundamental en la reorientación del desarrollo y estableciendo los incentivos adecuados para alcanzar un desarrollo verde y sostenible.
 
WAVES es una alianza internacional que tiene como objetivo incorporar los recursos naturales en la planificación del desarrollo. El objetivo más buscado y más difícil de conseguir es traducir el uso sostenible de los recursos naturales y su conservación, en términos que los formuladores de políticas nacionales puedan comprender.
 
Conservation International y WAVES comparten una meta en común: proporcionar información a los encargados de la toma de decisiones, sobre la forma más eficiente de utilizar los ecosistemas, para apoyar la planificación del desarrollo. Contabilizar el valor de la biodiversidad  — y los ecosistemas y los servicios que sustentan  — es una parte clave de esto.
 
CI está profundamente comprometido con WAVES a muchos niveles. Estos incluyen apoyar de forma conjunta la Iniciativa Gaborone, como un participante en el Comité Político y Técnico de Expertos de WAVES y a través de ser aliados en proyectos de campo en Madagascar y Perú.
 
La semana pasada en la cuarta reunión de la alianza WAVES, hablé en dos paneles. Uno fue en el panel de apertura sobre "Contabilidad del Capital Natural (CCN) y la planificación del desarrollo" que fue transmitido en vivo, a través de un webcast y en Twitter, a la comunidad del Banco Mundial y más allá. El otro fue sobre el rol de la CCN en alcanzar la Convención para la Diversidad Biológica 2020, las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica.
 
La alianza de CI con WAVES y el compromiso con la División de Estadísticas de Naciones Unidas — que publicó en 2012 una guía de estándares internacionales para la valoración de la naturaleza — ilustra la clase de colaboración de investigación aplicada que es necesaria para realmente comprender mejor los cambios en el capital de los ecosistemas y las implicaciones para las personas. Nosotros creemos que generar nuevos enfoques de CCN es un aspecto crítico para las investigaciones a futuro, desarrollo e inversión, pero su naturaleza experimental requiere la evaluación de enfoques sólidos y científicos que vayan más allá de las directrices que actualmente están disponibles.
 
Esto es lo que actualmente estamos haciendo con EVA (Evaluación y Contabilidad del Valor de los Ecosistemas) un proyecto piloto para la contabilidad del ecosistema, que estamos implementado en Perú, en alianza con el gobierno nacional, el departamento de San Martín y con el apoyo de la Fundación Betty y Gordon Moore. Por ejemplo, esta información podría demostrar las compensaciones involucradas en convertir una parcela de bosque en tierra para cultivos, o identificar que áreas geográficas deben tener prioridad en su conservación.
 
El objetivo final de la CCN es mostrar a los líderes del mundo que proteger el capital natural es un asunto crítico para un verdadero desarrollo sostenible. Esto llega directamente al corazón del doble objetivo del Banco, que es reducir la pobreza e incrementar la prosperidad.
 
Juntos, el Banco Mundial, CI y nuestros aliados, esperamos que las economías comiencen a ir más allá de sólo medir el PIB tradicional, hacia un sistema que incorpore el rol de la naturaleza en el desarrollo y la planificación. Si tenemos éxito, esto será un verdadero cambio en el juego.

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