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Mindanao, Filipinas: Formar a las personas que construirán la nación

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Noranna en el trabajo: Como una verdadera mora ha sido una de los muchos testigos de las luchas. De niña, vio cómo el conflicto afectó las vidas de la gente en su comunidad en Maguindanao, provocando la falta de servicios sociales, el lento avance del desarrollo y el desplazamiento de las familias. 

En Mindanao, al sur de Filipinas, la búsqueda de una paz duradera que se ha prolongado por décadas ha sido obstaculizada por muchos desafíos y calamidades naturales. Esto ha llevado a una situación en la que los profesionales jóvenes tienen que aprender un tipo de trabajo de desarrollo que abarca los efectos de varios conflictos. 

La Agencia de Desarrollo de Bangsamoro (BDA, por sus siglas en inglés) proporciona algo más que oportunidades de trabajo para los residentes de Mindanao. Bangsamoro significa básicamente “tierra de los moros” y se usa para describir a los pueblos, cultura y grupos étnicos de las áreas de mayoría musulmana en Mindanao. 

Trabajar en la BDA es un sueño hecho realidad para mí. Como graduada en medios de comunicación masiva, me gusta escribir y me encantan los trabajos gráficos, incluidos los materiales audiovisuales. Quiero servir a la comunidad de Bangsamoro y al mismo tiempo desarrollar mis habilidades, ya que este es mi compromiso como una joven profesional mora.

La BDA es la entidad de desarrollo del Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), que ha participado en los diálogos de paz con el Gobierno durante los últimos 17 años. El 25 de enero de 2014, el Gobierno y los foros de paz del FMLI firmaron el último de los cuatro anexos del Acuerdo Marco de Bangsamoro convenido hace 15 meses, anunciando que se llegará a un amplio pacto próximamente.

Con el mandato de dirigir las tareas de asistencia, rehabilitación y desarrollo de las zonas afectadas por conflictos, la BDA ayuda a desarrollar las capacidades de los habitantes mediante la inversión en actividades de aprendizaje impulsadas por la comunidad. Para lograr este fin, la agencia moviliza y capacita a jóvenes profesionales moros para que se conviertan en futuros líderes y eficaces agentes de cambio.

Su visión después de todo es “formar a las personas que construirán la nación”.

Mi colega Noranna, una asistente administrativa, comparte mis esperanzas de paz y desarrollo de Mindanao. Ella comenzó a trabajar en la BDA como voluntaria y cree que ser parte de la agencia desde hace tres años la convierte en un miembro productivo de la sociedad. 

Recuerda cómo sus compatriotas temieron por sus vidas cuando oían los disparos, experimentaron incomodidades en los sitios de evacuación bajo condiciones malas e insalubres y sufrieron la escasez de alimentos durante los periodos de desplazamiento.

“Cuando entré a la BDA, lo único importante para mí era tener un trabajo, ganar dinero y ayudar a mi familia”, dice Noranna. Ahora se ve a sí misma como una persona más responsable y útil no solo para su familia, sino también para otros. Ella además ganó confianza y se volvió más paciente al tratar con la gente.

“Mi vida ahora tiene más sentido que antes, cuando todo lo que pensaba y hacía era solamente para mí”, asegura Noranna.

Basándose en las enseñanzas del Islam, la agencia también promueve el desarrollo espiritual de su personal. Noranna observa y practica obligaciones religiosas en su vida cotidiana, tales como orar cinco veces al día. Comparte que ha adquirido una comprensión más profunda de la religión a través de su participación en la BDA, lo que le ayuda a hacer bien su trabajo.

“Siento que trabajar en esta agencia me ayuda a adquirir habilidades como una joven profesional mora. Al mismo tiempo, me permite ayudar o contribuir, junto con mis compañeros moros, al logro de la justicia y la paz duradera”, señala Noranna. 
Mis otros colegas sienten que trabajar en la agencia ha sido gratificante y que les ha cambiado la vida. “Estar en la Agencia de Desarrollo de Bangsamoro ha abierto mis ojos y mi corazón a la difícil situación de los menos afortunados y darme cuenta de que mis propios problemas no son nada comparados con las dificultades que enfrentan las comunidades en las zonas afectadas por conflictos en Mindanao”, dice Norhaini A. Manongkarang, quien dejó su trabajo en una empresa de tecnologías de la información en Manila para unirse a la BDA.

También debo estar de acuerdo con mi colega, Antara Alfonso, quien llegó a la BDA, tras trabajar en una organización internacional. “Es una gran experiencia que me encantaría compartir con las siguientes generaciones, y poder contarles que una vez yo fui parte de las iniciativas de desarrollo para Bangsamoro y la humanidad en general”.

 

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